Faltan pocos días para la celebración del Día Mundial de la Energía 2019, una jornada en la que se procura ensalzar los valores de las energías renovables o energías alternativas como también se les ha llamado, aunque la palabra alternativa no es la correcta porque realmente no existe otra opción para poder seguir adelante. Las energías limpias son el presente y el futuro, el resto de las energías basadas en combustibles fósiles están obsoletas.

La energía es un bien universal que debe estar garantizado.

Agotamiento de reservas y descarbonización

El ser humano ha devastado el planeta para poder llevar su modo de vida, eso a supuesto un retroceso de la biodiversidad y la desaparición de especies, socavando  la Tierra por todas parte para poder obtener sus tesoros más ocultos. Pero en la actualidad ya no tiene ningún sentido, nuestras reservas se han prácticamente agotado, quedan pocos años para poder seguir utilizando estos recursos naturales. 

La descarbonización es una acción por la que se pretende reducir la emisiones de carbono: los gases de efecto invernadero producidos por causas antropogénicas, que están provocando el calentamiento global. Siendo los más significativos el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. 

La energía eólica es una de las energías renovables con más demanda para los próximos años.

El principal objetivo del Acuerdo de París (firmado por 195 países de forma vinculante) era contribuir a limitar el aumento de la temperatura global muy por debajo de 2ºC respecto de los niveles existentes antes de la revolución industrial, aunque su meta estaba en los 1,5ºC. Respecto a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, el marco estableció el objetivo, vinculante para la Unión Europea, de una reducción de por lo menos un 40% para 2030 con respecto a los valores de 1990. La realidad ha superado a las ilusiones: El crecimiento global de la energía está superando la descarbonización.

El fracaso de la Cumbre del Clima en Katowice (Polonia) ha puesto de manifiesto que los principales países responsables de esta situación no dan su brazo a torcer y pretenden que los demás les sigan en sus políticas. Su posición respecto al cambio climático es clara: les preocupa que sus reservas de petróleo desparezcan, es decir, nada.

Las mayores huellas de carbono que dejaron los países más contaminantes.

Huella de carbono por países

El cambio climático es responsabilidad de cada uno de los estados, pero está claro que la huella de carbono no es la misma la dejada por unos que por otros, como se puede apreciar en la imagen de Statista. Necesitamos una economía hipocarbónica, pero los esfuerzos, según se aprecia, son realmente escasos. La industria, el transporte, los edificios y el uso de la electricidad de forma general, son los campos que van a necesitar un mayor impulso para el uso de las energías renovables o verdes.

La transición energética va a conllevar cambios tecnológicos para los que se requiere capacitación, tanto a la hora de fomentar esos nuevos empleos, como a la hora de diseñar y planificar el uso de esas nuevas fuentes energéticas. Con el cerramiento de las centrales nucleares y de las minas de carbón, aparecen nuevos retos ha superar. Las conclusiones del Consejo Europeo de 2014 establecían que la cuota de energías renovables dentro del consumo total de energía de la UE en 2030 debían de ser como mínimo del 27 %.

La energía marina es vital, sobre todo teniendo en cuenta que estamos rodeados de agua.

Acceso a la energía

Teniendo en cuenta que el acceso a la energía tendría que ser universal y estar garantizado, solo queda que cada estado o país se involucre en procurar a sus habitantes una vida digna. Uno de los principales requerimientos sería la rehabilitación energética de edificios. Este bien básico para toda la sociedad, depende a su vez de la oferta y la demanda. Aún sabiendo que la mejor energía es la que no se consume, no está demás cerciorar que las empresas y los ciudadanos se comprometan a no despilfarrar la energía.

Se requiere una planificación estratégica para poder avanzar de forma segura en este cambio de modelo energético, con la construcción de edificios de bajo consumo energético, priorizando el transporte sostenible (fomentando el transporte público, los vehículos compartidos y el coche eléctrico) e incentivando el autoconsumo, entre otras medidas.