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Historias vividas sobre cómo el reciclaje puede cambiarnos la vida

La historia de reciclaje de Lara

Lara es una artista plástica. Un día paseando por el campo se encontró tiradas latas de bebidas entre varios arbustos. Observando el daño que podría causar en el ecosistema, en especial si se acumulaban en demasía, decidió ir recogiéndolas siempre que le fuera posible. Por eso, siempre llevas bolsas consigo. Se las guarda en su mochila o en su bolso, y así, siempre que las necesita, puede recurrir a ellas. Cómo ocurrió en este caso. Acumula las latas que encuentra en su apartamento, para después realizar esculturas con ellas. Un recurso renovable que se puede reciclar para convertirse en otros objetos. Ella va jugando con las formas y con su maleabilidad, y sus colores le aportan un sello distintivo a su obra. Se trata de un residuo, barato, asequible, ¡y fácil de hallar en cualquier lugar del planeta! Gracias a ellas su obra es internacionalmente reconocida.

Lata
Las latas son un peligro mortal cuando se degradan en la naturaleza.

La historia de reciclaje de Ander

El cartón llegó a la vida de Ander de pura casualidad. Acababa de mudarse con un amigo a vivir en un nueva casa, en una provincia distinta en la que solía vivir. Estaba contento con el cambio, sería nuevo reto para él. Acomodarse en un lugar diferente que tendría que hacer las veces de hogar. No conocía nadie excepto a su amigo, un antiguo compañero del instituto que le ayudó a encontrar ese trabajo en esa nueva provincia. Estaba agradecido, porque todo parecía ir sobre ruedas, pero no tenían suficiente dinero para amueblar el apartamento en el que iban a vivir, por lo que decidió ir recogiendo cartones de la calle y de los comercios para irse poco a poco construyendo algunos muebles. A él siempre le había gustado este tipo de actividades manuales. Se le daba bien, y tenía bastantes conocimientos sobre cómo poder montar los muebles, tanto en la teoría, como en la práctica. Había estudiado una ingeniería y las bases teóricas las tenía en la cabeza, pero también la práctica, después de haber ayudado a su padre con la empresa familiar en su País Vasco natal. Ni corto, ni perezoso, comenzó a elaborar dibujos de cada uno de los muebles, y de sus piezas. Intentando conseguir el tipo de cartón más adecuado para el tipo de mueble. Sólo tardó unos dos meses en tener el apartamento listo. Creó del cartón encontrado en la calle: estanterías, cajoneras, mesas, mesillas e incluso un armario para guardar ropa. No le resulto complicado diseñar y armar el mobiliario. Un poco de paciencia y ganas son las herramientas más necesarias. Un recurso tan valioso que ha costado mucho transformar, no se puede tirar a la basura. Gracias al reciclaje, esos kilos de cartón ahora son originales muebles que prestan un servicio a Ander y a su amigo.

Hombre
El poder del cartón no tiene límites.

La historia de reciclaje de Xénia

Pasear por la playa es uno de los mayores placeres para Xénia, y teniendo la suerte de vivir al lado del mar en la provincia de Alicante, es algo obligado de forma diaria. El mar forma parte de los recuerdos de su niñez. La sal, la arena, la brisa marina, las olas… siempre han estado presentes en su vida de una forma u otra. Los momentos más importantes y señalados de su recorrido vital se desarrollaron aquí en este lugar. Nació en la orilla del mar, se casó a la orilla del mar, dio a luz en la orilla del mar, y algunos otros más tristes para ella, que prefiere dejar atrás. El mar y ella, ella y el mar. Siente formar parte de ese espacio natural. Siente que está dentro de ella, como ella lo está dentro de él. El mar da, el mar quita. Xénia conoce muy bien el mar Mediterráneo, y sabe que tiene sus luces y sus sombras. Siendo hija de una larga generación de pescadores, puede presumir de saber qué significa, lo qué le aporta, lo qué ha supuesto para ella. Pero sabiendo que ese universo marino fulgurante está atravesando momentos difíciles, decidió ayudar para evitar un mayor desastre medioambiental del que ya teníamos en ciernes. Comenzó convocando a las personas más allegadas a ella y a su familia, tan conocida en ese pueblo, para realizar campañas de recogida de plásticos en las playas y en el propio mar, mediante los propios barcos que salían a faenar. Gracias a su gran poder de convocatoria, una gran parte del vecindario se unió a las distintas acciones llevadas a cabo. con el tiempo, la mayor parte del pueblo y los municipios aledaños realizaban labores diarias de inspección y de recogida de todo tipo de plásticos. Había turnos para realizar las distintas tareas asignadas. Lo que parecía ser el sueño de una persona, se fue convirtiendo en el sueño de casi toda una provincia: poder tener un mar limpio de plásticos. Xénia lo sabía por su padre cuando llegaba a casa, y le constaba tristes y desesperantes historias sobre la cantidad de plásticos que flotaban cuando salía con el barco a pescar. Pero, gracias a su decisión, la vida de todos cambió. Todos esos materiales se iban distribuyendo por los distintos ayuntamientos para reciclarse. Se empleaban, por ejemplo, en las escuelas como material para las clases de los alumnos, para hacer maquetas o crear obras artísticas. Pero también, los propios ayuntamientos lo comenzaron a emplear para distintos usos. Un problema que parecía no tener solución, fue resuelto de forma sencilla por los propios habitantes del pueblo. 

Mar
Debemos tener gratitud por todo lo que nos aporta el mar.

Si conoces alguna historia vivida como estas, sobre distintas acciones realizadas con reciclaje en tu trabajo, en tu ciudad, en tu escuela, en tu universidad, etc; puedes contárnosla de forma detallada para que sea publicada en nuestro medio. Gracias a la ciudadanía está cambiando el negro panorama, que según los pronósticos nos esperaba. Si ellos han podido, ¿por qué no voy yo a poder hacer lo mismo? Todo es proponérselo. Nunca subestimes el poder de la convicción y el propósito humano.

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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