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Guía de los mejores y nuevos hábitos saludables para el nuevo año 2024

Si ya estás cansada/o de los atracones navideños, y con solo pensar en comida, se te revuelve el estómago, estás de enhorabuena; porque podría ser el mejor momento para cambiar de hábitos y comenzar unos nuevos hábitos saludables para este nuevo año 2024.

Te voy a proponer una serie de cambios que podrás incorporarlos de forma rutinaria a tu día a día. Con ellos además de tener mejor salud y forma, te notarás más ligera/o, con una mayor energía, más positividad y con ganas de comerte el mundo. 

2024
Imagina y crea tu año 2024. ¿Cómo te ves dentro de un año? Fotografía de Alexey Demidov en Pexels.

Guía de los mejores y nuevos hábitos saludables para el nuevo año 2024

Reduce las porciones

Es quizás el mejor consejo que te pueda dar, y que cualquier endocrino, corrobora. En la sociedad actual, tendemos a comer mucho más de lo que nuestro cuerpo necesita, y lo peor, gasta. De ahí, que se termina acumulando en forma de grasa por sus diferentes partes.

Si vas a ponerte a cocinar, cuando te sirvas, elige un plato de postre, o reduce la cantidad de alimento que finalmente vas a comer. También depende de tu constitución, y el tipo de trabajo o ejercicio que realizas. 

Si antes, por ejemplo, cocinabas carne guisada y podías comerte seis porciones de carne de un tamaño mediano, comienza a reducir esa cantidad a cuatro, es una diferencia considerable, pero no exagerada. Si va acompañado de patata y verduras, procura añadir a tu plato una patata pequeña, y unas pocas verduras. Con esa ración, ya sería suficiente como para una comida, ya que es un plato muy completo.

Si mides dos metros de altura, es posible que la proporción sea diferente, que para una persona que mide un metro y medio. Al igual que si te dedicas a un empleo en el que tengas que pasar muchas horas a la intemperie y en movimiento. Necesitarás más calorías, que otra persona sentada delante de un ordenador, de forma clara.

Comienza a otorgar más importancia a las verduras y a las frutas

Es prioritario que tu comida sea variada y colorida. En las verduras se encuentran la mayor concentración de algunas vitaminas, al igual que las frutas. Ayudan a que nuestro cuerpo pueda funcionar mejor y no se enferme con demasiada frecuencia. Por eso, acuérdate de comer al menos una porción diaria de cada color o tonalidad, lo ideal sería alguna más de las tonalidades verdes. Es algo infantil, pero al ser muy visual, no se te olvidará.

Una ración de verde: puede ser alguna clase de lechuga, repollo, pepino, calabacín, acelga…Procura variarlo cada día. Lunes: acelga, martes, pepino, miércoles: repollo; así sucesivamente.

Una ración amarilla-naranja-rojo: cítricos, pimiento, papaya, mango, zanahoria, calabaza, tomate…Elige las que estén de temporada y sean asequibles, tanto en precio, como en distancia de producción. No es cuestión de que provengan del fin del mundo.

Una ración blanca: ajo, cebolla, champiñón, nabo, puerro…te van a ayudar con tu sistema inmunitario. Ahora, con el frío invernal, son más que recomendables añadir al menos dos raciones. De ajo, por ejemplo, serían dos pequeño dientes de ajo; y de cebolla, la mitad, si no es muy grande.

Una ración rosa-azul-morada: remolacha, arándanos, lombarda, fresas, cebolla morada, acelgas moradas…Son unos poderosos antioxidantes con efectos antiinflamatorios. En especial, convienen a personas con enfermedades cardiovasculares y contienen grandes cantidades de vitamina B y C.

Menos carne, y más legumbres

Si te gusta comer carne de todo tipo, como ternera, pollo, pavo, cerdo, etc.; siempre elígela de buena calidad. A ser posible, que sepas que no lleva antibióticos, y que no se alimenten los animales con organismos genéticamente modificados, además de que no les hormonen para su engorde y rápido crecimiento. A la larga puede haber problemas de salud para ti o tu familia.

En Europa esto está bastante controlado, pero en otros países como Estados Unidos, todavía no está bien regulado. Hay numerosos estudios científicos sobre ello.

Entonces si pretendes comer carne, procura hacerlo tres o cuatro veces a la semana, como máximo. El resto, puedes sustituirlo por otras fuentes de proteína, tanto vegetal, como animal. Huevos, legumbres, y frutos secos serían una buena opción; que te aportarían más fibra y muchas sustancias indispensables para el correcta funcionamiento del organismo, como los aminoácidos esenciales.

Sonreír a la vida es algo saludable, que repercute en tu cuerpo. Fotografía de Liam Anderson en Pexels.

Comienza a realizar ayunos intermitentes

Después de comer tanto en la Navidad, tu cuerpo te estará pidiendo a gritos un descanso. Deberías darle un respiro, con comidas poco abundantes y más espaciadas. Y otro de los consejos más importantes: si tu cuerpo no te pide comida, no le des de comer. Si no tienes hambre, no tienes porque comer.

Muchos animales, lo habrás podido comprobar con tus mascotas, cuando no se encuentran bien, dejan de comer, y se dedican a dormir para reparar su cuerpo. Ya es hora de que los seres humanos, hagamos algo similar, y sigamos nuestros instintos naturales, que en algún lugar los debemos de tener guardados.

La mayor parte de las personas que comen por comer, no porque tengan hambre, es por ansiedad. Es decir, está intrínsecamente relacionado con el placer que le proporciona al cerebro.

Y además de todo ello, empieza por saltarte alguna comida diaria, para ir probando. Esta regla no sirve para todo tipo de personas, como ya he mencionado antes, sobre todo si tienes algún problema de salud grave. Siempre deberías consultar con un especialista en medicina natural para que te aconseje.

La mejor comida que puedes saltarte sin problema alguno es la cena, si no realizas justo en ese tiempo mucha actividad física o comienzas a trabajar, entonces es posible, que sea otra diferente. 

Si pretendes hacerlo, tu última comida sería la del mediodía hasta el desayuno del día siguiente, por lo que debes pensar en hacerla completa, sin excesos. Prueba a realizar este gesto una vez a la semana, si ves que te ha ido bien, puedes hacerlo dos veces a la semana. Verás como te sentirás mucho mejor. Hay personas que lo hacen de manera rutinaria, pero eso podrías comenzar, siempre que no hayas notado nada extraño, que será lo normal; más adelante cuando lleves al menos dos meses.

También puedes hacer un día de ayuno entero a base de agua e infusiones, o de fruta. Es recomendable para personas que tengan una buena salud o patologías leves. De cualquier forma, es recomendable consultarlo con algún especialista para que te diga qué es lo mejor para tu caso.

Vigila tu intestino

Como ya he hablado aquí en numerosas ocasiones, el funcionamiento del intestino es fundamental para el estado general del cuerpo. Ya sabrás que es nuestro segundo cerebro, por lo que consumir de forma diaria fibra y líquido suficiente para ayudar a su limpieza, es algo prioritario.

De él dependen tantas funciones…Está implicado en las alergias, en todas las enfermedades autoinmunes, tan frecuentes ahora en nuestra sociedad; al igual que en todas relacionadas con nuestro cerebro. La mayor parte de las enfermedades psicológicas comienzan en él. O sea, que si sabes de alguien que haya comenzado con problemas psicológicos, aconséjale que revise como va su intestino.

El estreñimiento es uno de los síntomas más preocupantes. De la misma manera que ingieres comida, esa misma comida debería tener su correspondiente excremento. En el momento que esto no funcione así, se podría hablar de estreñimiento. El mal de una sociedad que realiza poco ejercicio, y no presta mucha atención en su alimentación.

También no estaría demás que después de llevar una muy mala alimentación con exceso de carbohidratos y dulces, realizases una desparasitación. Antes se realizaba con frecuencia por toda la familia en todas las culturas y clases sociales. Pero no se sabe el porqué de que esta forma natural de mejorar la salud, haya quedado en el olvido. Si preguntas, en los pueblos, los más mayores te hablarán de ello.

Descanso
Relájate, aprende a decir «no». Fotografía de furkanfdemir en Pexels

Sincronízate con la naturaleza

Seguramente, con tanta fiesta, tus biorritmos estén trastocados. Ya es hora de que vuelvan a su ser, y comiences a dormir a unas horas concretas.

Los ritmos circadianos regulan todo nuestro organismo, hasta las hormonas. Por eso, es significativo que aquellas personas que tienen alterados los horarios por trabajo o viajes, muestren repercusiones en su salud.

Intenta acostarte antes, y levantarte antes. De esta forma, poco a poco podrás sincronizarte con la propia naturaleza y sus tiempos. Regulariza tus ciclos, para que tu cuerpo no se vuelva loco. Piensa que por la noche realiza la tremenda tarea de regenerarse y de recuperación, si resulta que te encuentra saliendo de juerga, no lo podrá realizar de forma conveniente. ¡Todo tiene su tiempo, ahora toca cuidarse y descansar!

Tu cuerpo te está pidiendo ejercicio a gritos 

Escuchas constantemente lo que pasa alrededor tuyo. Te pones la televisión y escuchas a los contertulios de tu programa preferido, escuchas a tu vecina quejándose del frío, escuchas a tu cuñado de cómo ha subido el aceite, escuchas en la radio tu música preferida, hasta escuchas a tu mejor amigo cuando te viene contando su último affaire; pero no te has parado a pensar ¿cuándo te escuchas a ti mismo?

Es el principal error que estamos cometiendo de forma constante. «Nosotros mismos somos nuestro peor enemigo», como sentenció Pierre Teilhard de Chardin. Es el momento de recapacitar, darnos nuestro espacio, y comenzar a creer más en nosotros mismos, y a seguir nuestra guía personal, la que tenemos, no lo que dicen que debemos hacer, of course.

Baila para olvidar las penas, alegrarte y disfrutar de la vida. Corre para escapar del laberinto en el que te has metido sin quererlo. Nada para que todo te resbale, y tú seas tu único propósito firme para el año 2024. Pedalea para ir dejando atrás aquello que te quiere estático. Patina para que toda tu vida ruede bajo tus pies creando un suelo firme y te ayude a dar un mayor impulso. Elige aquello que más te llene, y que te mueva del asiento. La vida es movimiento, entonces, ¿qué haces ahí parado?

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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