Las mejores infusiones para niños: remedios naturales para las molestias del invierno
Con la llegada del frío, los resfriados, la tos, el dolor de garganta, la mucosidad y los pequeños problemas digestivos se convierten en molestias habituales durante la infancia. Los cambios de temperatura, la convivencia en colegios y guarderías y el mayor tiempo que los niños pasan en espacios cerrados favorecen la circulación de virus respiratorios que pueden provocar congestión nasal, irritación de garganta, malestar general y dificultades para descansar.
Ante estas situaciones, muchas familias buscan alternativas naturales que ayuden a aliviar los síntomas y aporten bienestar a los más pequeños. Las infusiones de determinadas plantas medicinales forman parte de la tradición popular y algunas cuentan con investigaciones que respaldan determinados usos. Sin embargo, es importante distinguir entre las plantas que pueden utilizarse en preparaciones sencillas y las fórmulas medicinales complejas que han sido estudiadas en ensayos clínicos.
La fitoterapia, es decir, el uso de plantas y preparados vegetales con fines terapéuticos, tiene una larga tradición en diferentes culturas. Una de las más interesantes es la medicina tradicional coreana, que ha empleado combinaciones de plantas para tratar problemas respiratorios infantiles. Precisamente, una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 en Frontiers ha analizado la eficacia y seguridad de los preparados herbales en el resfriado común pediátrico, reuniendo 66 ensayos clínicos aleatorizados con 7.176 participantes. Sus resultados aportan información relevante sobre el potencial de la fitoterapia, aunque también ponen de manifiesto que todavía existen limitaciones para establecer recomendaciones universales.
Por tanto, las infusiones pueden formar parte de los cuidados complementarios de algunos niños, siempre que se tengan en cuenta su edad, la planta utilizada y las recomendaciones sanitarias. No curan las infecciones víricas ni sustituyen la atención pediátrica, pero determinadas preparaciones pueden contribuir a aliviar algunas molestias y favorecer la hidratación.
La fitoterapia infantil y las investigaciones de la medicina tradicional coreana
La medicina herbal ocupa un lugar destacado en la medicina tradicional coreana, donde se emplean fórmulas compuestas por diferentes plantas medicinales que se seleccionan en función de los síntomas y de las características de cada paciente. Entre las preparaciones utilizadas para tratar afecciones respiratorias se encuentran Soshiho Tang, también conocida como Xiao Chai Hu Tang en la medicina china, y Eunkyosan, denominada Yin Qiao San en chino. También se utiliza So Cheong Ryong Tang, una combinación tradicional de plantas destinada a determinados cuadros respiratorios.

Estas fórmulas no son infusiones de una sola planta, sino preparados complejos cuyos ingredientes, proporciones y métodos de elaboración están definidos. Algunos estudios clínicos han investigado sus posibles efectos sobre la tos, la congestión nasal, la fiebre y la respuesta inflamatoria del organismo. También se han estudiado mecanismos relacionados con la regulación de determinadas citocinas, como la interleucina 6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), que participan en los procesos inflamatorios.
Una de las investigaciones más relevantes en este ámbito es la revisión sistemática y metaanálisis denominada PEACH (Pediatric efficacy and safety in common cold treated with herbal medicine), publicada en 2026 en la revista Frontiers in Pharmacology. El trabajo reunió 66 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 7.176 participantes, con edades comprendidas desde los seis meses, principalmente niños menores de doce años. De los ensayos analizados, 52 estudiaron preparados herbales por sí solos y 14 evaluaron su combinación con tratamientos convencionales.
Los resultados generales mostraron que los preparados herbales obtuvieron mejores resultados que los tratamientos convencionales en algunos indicadores de eficacia, como la mejoría global de los síntomas y el tiempo necesario para recuperarse. También se observó una menor frecuencia de efectos adversos registrados en los grupos tratados con fitoterapia.
No obstante, los resultados no fueron iguales para todas las fórmulas. Por ejemplo, Xiao Chai Hu Tang y Yin Qiao San no demostraron una superioridad estadísticamente significativa frente a los tratamientos convencionales cuando se analizaron individualmente. Además, se detectó una considerable variabilidad entre los ensayos, tanto por las diferentes composiciones de los preparados como por los métodos utilizados para evaluar los síntomas. Por ello, los investigadores consideran necesario desarrollar nuevos estudios clínicos de mayor calidad.
Esta investigación es especialmente interesante porque ayuda a superar una carencia histórica: la falta de estudios centrados específicamente en la población infantil, en especial, aquellos en los que emplean fitotetrapia.
Las mejores plantas para las molestias habituales del invierno
Malvavisco para aliviar la irritación de garganta
La raíz de malvavisco (Althaea officinalis) contiene mucílagos, unas sustancias vegetales que, al entrar en contacto con el agua, forman una textura gelatinosa capaz de recubrir y suavizar las mucosas. Por este motivo, se ha utilizado tradicionalmente para aliviar la irritación de boca y garganta, y la tos seca asociada.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) reconoce su uso tradicional para estas molestias en determinadas preparaciones, incluidas algunas destinadas a niños mayores de tres años. Su utilización debe ajustarse a las indicaciones del producto y contar con el asesoramiento de un profesional sanitario.
Tila para favorecer el descanso durante los resfriados
Las flores de tila (Tilia spp.) se utilizan tradicionalmente para preparar bebidas reconfortantes y se han asociado a la relajación. Su consumo templado puede resultar agradable cuando el niño tiene molestias leves y necesita descansar.
La EMA contempla su utilización tradicional para aliviar síntomas del resfriado común en niños mayores de cuatro años. No obstante, no se dispone de información suficiente para recomendarla en edades inferiores. Tampoco debe considerarse un tratamiento específico para la fiebre o la tos.
Manzanilla para las molestias digestivas
La manzanilla (Matricaria recutita) es una de las plantas más conocidas para aliviar molestias digestivas leves, como gases, hinchazón y espasmos abdominales. Contiene flavonoides y otros compuestos vegetales que han despertado interés por sus posibles propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas.
Aunque su uso tradicional está muy extendido, hay que tener precaución con los niños que presentan alergia a plantas de la familia de las asteráceas, como las margaritas y la ambrosía. Su empleo con fines medicinales durante la infancia debe consultarse previamente con el pediatra.
Tomillo para la tos y las secreciones respiratorias
El tomillo (Thymus vulgaris) contiene compuestos aromáticos como el timol y el carvacrol, estudiados por sus propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias. Tradicionalmente se ha empleado como expectorante para facilitar la expulsión de secreciones bronquiales y aliviar la tos productiva.
Sin embargo, la EMA no recomienda las preparaciones medicinales de tomillo para menores de cuatro años y tampoco establece una recomendación general para niños de cuatro a doce años por falta de datos suficientes. Por ello, no conviene preparar infusiones concentradas de esta planta para tratar la tos infantil sin consultar con un profesional sanitario.
Jengibre para las náuseas y el malestar digestivo
El jengibre (Zingiber officinale) contiene gingeroles y otros compuestos vegetales que han sido investigados por sus posibles efectos sobre las náuseas y la digestión. Aunque existen estudios que respaldan algunos de sus usos en adultos, la evidencia en niños es mucho más limitada.
Puede utilizarse como ingrediente culinario en cantidades habituales, pero no es recomendable administrar preparados medicinales concentrados o infusiones terapéuticas de jengibre a los pequeños sin asesoramiento sanitario.

Qué tomar para la mucosidad, la tos y el dolor de cabeza
Uno de los problemas más frecuentes durante el invierno es la acumulación de mucosidad, que puede dificultar la respiración nasal, provocar tos y alterar el descanso nocturno. Aunque algunas plantas se han utilizado tradicionalmente para facilitar la expectoración, las infusiones infantiles de tomillo, eucalipto o menta, dependiendo de la edad del niño pueden no estar recomendadas.
En estos casos, la hidratación es una de las medidas más sencillas y útiles. Ofrecer agua con frecuencia ayuda a mantener las secreciones menos espesas y facilita su eliminación. Los lavados nasales con suero fisiológico también son una opción adecuada para aliviar la congestión, especialmente en los niños pequeños.
Para la tos nocturna, la miel puede ser una alternativa interesante en niños mayores de un año. Diversas investigaciones han observado que puede reducir moderadamente la frecuencia de la tos y favorecer el descanso. Se puede añadir una pequeña cantidad a un vaso de agua templada con unas gotas de limón. Nunca debe administrarse a menores de doce meses por el riesgo de botulismo infantil.
En cuanto al dolor de cabeza, puede aparecer como consecuencia de la fiebre, la congestión o el malestar general que acompaña a las infecciones respiratorias. No existe una infusión de plantas que haya demostrado ser un tratamiento eficaz y seguro para el dolor de cabeza infantil. Lo más adecuado es favorecer el descanso, ofrecer líquidos y consultar con el pediatra si el dolor es intenso, recurrente o aparece acompañado de otros síntomas preocupantes.
A partir de qué edad pueden tomar infusiones los niños
La edad es un factor fundamental cuando se habla de fitoterapia infantil. Los bebés tienen un organismo todavía inmaduro y una capacidad diferente para metabolizar los compuestos presentes en las plantas. Por este motivo, no deben utilizarse infusiones como alternativa a la leche materna o de fórmula, ni como remedio para los cólicos, la mucosidad o los resfriados.
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) desaconseja las infusiones en menores de un año. A partir de esa edad, tampoco debe interpretarse que todas las plantas son seguras. Cada preparado tiene sus propias condiciones de utilización y, en ocasiones, existen límites de edad específicos establecidos por las autoridades sanitarias.
Por ejemplo, la raíz de malvavisco se contempla para determinadas molestias a partir de los tres años, mientras que las preparaciones de flores de tila para el resfriado se consideran apropiadas a partir de los cuatro años. Estas recomendaciones se refieren a preparados concretos y no autorizan el consumo indiscriminado de cualquier infusión de esas plantas.
La investigación PEACH resulta interesante porque incluye estudios con participantes desde los seis meses de edad. Sin embargo, esto no significa que los preparados utilizados en esos ensayos puedan administrarse libremente a bebés. Las fórmulas estudiadas tenían composiciones y dosis determinadas, y su utilización debe diferenciarse de las infusiones caseras.
Plantas medicinales que conviene evitar en la infancia
Que una planta sea natural no significa que sea inocua. Algunas contienen sustancias que pueden provocar efectos adversos, especialmente cuando se utilizan en preparados concentrados o se administran durante varios días.
Conviene evitar las infusiones medicinales de poleo, ajenjo y otras plantas que contienen compuestos potencialmente tóxicos. También hay que tener precaución con el regaliz, cuyo consumo elevado puede alterar la presión arterial y el equilibrio de minerales del organismo.
Los aceites esenciales de eucalipto, menta, romero y otras plantas aromáticas merecen una atención especial. Son sustancias muy concentradas y no deben administrarse por vía oral a los niños ni añadirse a sus infusiones sin indicación sanitaria.
También es importante evitar las mezclas comerciales de plantas que prometen reforzar las defensas, combatir los virus o eliminar la mucosidad sin especificar claramente su composición. Las posibles alergias, las interacciones con medicamentos y las diferencias de concentración pueden convertir un remedio aparentemente inofensivo en un riesgo para la salud infantil.
Cómo preparar una infusión infantil de forma segura
Cuando el pediatra o el farmacéutico considere apropiado utilizar una determinada planta, es importante escoger productos de calidad, con identificación botánica y etiquetado claro. Deben respetarse las cantidades y las indicaciones de preparación establecidas para cada edad, sin utilizar las concentraciones habituales de las infusiones destinadas a adultos.
La bebida debe prepararse con agua potable y dejarse enfriar hasta alcanzar una temperatura templada para evitar quemaduras. No es necesario añadir azúcar ni edulcorantes. Tampoco conviene ofrecer varias plantas mezcladas sin conocer sus posibles efectos ni convertir las infusiones en una bebida habitual para hidratar a los niños.
La investigación sobre fitoterapia coreana también permite extraer una conclusión importante para las familias. Las fórmulas estudiadas no son simples mezclas de hierbas elegidas al azar, sino preparados cuya composición y dosificación forman parte de un tratamiento específico. Por tanto, no es correcto reproducirlas en casa combinando plantas que supuestamente tienen propiedades similares.
La fitoterapia infantil necesita más investigación
El interés científico por la medicina herbal está creciendo, especialmente por la búsqueda de alternativas que permitan mejorar el tratamiento de las enfermedades respiratorias durante la infancia. La revisión PEACH, con sus 66 ensayos clínicos y más de 7.000 participantes, representa un avance importante porque reúne resultados que hasta ahora estaban dispersos en numerosos estudios.
Sus conclusiones apuntan a que determinados preparados herbales podrían contribuir a mejorar algunos síntomas del resfriado común y reducir su duración. Sin embargo, también muestran que no todas las fórmulas funcionan de la misma manera y que todavía existen diferencias metodológicas importantes entre las investigaciones. Además, se necesitan más ensayos clínicos bien diseñados que permitan establecer qué preparados son eficaces, para qué edades, en qué dosis y con qué garantías de seguridad.
Si aparecen dificultades respiratorias, fiebre persistente, signos de deshidratación, dolor intenso o un empeoramiento del estado general, es necesario acudir al pediatra. En los bebés menores de tres meses, una temperatura de 38 °C o superior requiere valoración médica urgente.
En definitiva, la fitoterapia puede ofrecer posibilidades interesantes para complementar el cuidado de la salud infantil, pero debe utilizarse con conocimiento y prudencia. La investigación científica está empezando a proporcionar datos más sólidos sobre algunas fórmulas medicinales tradicionales, aunque todavía queda camino por recorrer.
