Ha llegado el invierno, y las bajas temperaturas suponen un reto para nuestro sistema inmunitario. Contando con que nuestro país suele contar con una gran amplitud térmica entre las primeras horas de la mañana y las horas del mediodía; solemos, en general, abrigarnos mucho, con lo que cuando llegan las horas más cálidas, terminamos por sudar en demasía.

El resultado suele ser enfriamientos que se traducen en diversas afecciones respiratorias, que tienen como componentes comunes, en la mayoría de las ocasiones, la tos, la irritación de garganta, la mucosidad, los dolores de oídos, y un largo etcétera de patologías.

Gordolobo

Flores de Gordolobo. Imagen de Bettina Böhme en Pixabay.

Pero como la mayor parte de las veces nos pillan desprevenidos, no está demás tener en casa y a mano diversos remedios naturales para combatir la sintomatología, que en algunos casos puede ser verdaderamente molesta e incapacitante para realizar nuestras actividades diarias.

Las plantas son nuestras mejores aliadas en esta situación, ya que ayudan a sobrellevar esos días en los que nuestro cuerpo necesita una ayuda extra para recuperarse. 

Muchas de ellas las podemos encontrar en nuestros paseos por el campo, ya que son propias de la mayoría de las regiones. Si podemos recolectarlas de forma silvestre para nuestro uso personal en espacios naturales que se encuentren lejos de zonas con una contaminación muy alta, sería lo ideal. Siempre haciéndolo con mucho cuidado y respetando el entorno al máximo.

Otra opción es tener nuestro pequeño jardín de plantas medicinales en la huerta, la terraza o en el alfeizar de la ventana, pero esta opción no es aconsejable si vives en una gran urbe.

Aquí puedes encontrar algunas de las especies más comunes y más empleadas en la botica desde tiempos inmemoriales. 

Las seis mejores plantas para elaborar remedios naturales para la tos y la garganta

Llantén (Plantago major)

Esta planta que crece en casi todos los espacios y geografía de nuestro país, además de tratar toda una serie de problemas digestivos, afecciones cutáneas e infecciones urinarias, se la conoce principalmente por sus propiedades expectorantes, antitusivas, antiespasmódicas, calmantes, antibacterianas, antiinflamatorias. y antisépticas. Por ello, está indicada para tratar la afonía, la bronquitis, la tos, la faringitis, la laringitis, el asma, o un simple catarro.

Malvavisco (Althaea officinalis)

Es una planta que crece en zonas húmedas, cerca de pantanos, ríos, o el propio mar. Se emplean todas las partes de la planta por sus propiedades medicinales: flores, hojas y raíz. En esta última se encuentran concentradas la mayor parte de sus principios activos. Se la conoce por sus propiedades laxantes, pero también por su poderosa acción reparadora en el sistema digestivo, regenerando la mucosa intestinal. Destaca a su vez por sus efectos antiinflamatorios para curar heridas o quemaduras en la piel. Pero quizás lo más primordial es que se trata de un remedio tradicional empleado para cualquier trastorno respiratorio, ya que actúa como un potente expectorante y antiinflamatorio para irritaciones de garganta, faringe, laringe, bronquios o pulmones; pero también para tos irritativa.

Gordolobo (Verbascum thapsus)

La planta de latitudes templadas, es conocida desde tiempos antiguos por sus propiedades antialérgicas para la rinitis provocada por la fiebre del heno, la congestión nasal, el picor ocular o la tos continua, que suele acompañar a los episodios de alergia. También resulta útil cuando se sufre retención de líquidos, ya que ayuda como diurético. Actúa como sedante natural y es una ayuda contra el insomnio. Es conveniente para aligerar las digestiones pesadas. Aunque por lo que principalmente se le conoce es, por sus propiedades antivirales y antibacterianas para tratar la gripe y los resfriados, como figura en varios estudios científicos. Sirve para bajar la febrícula, aumentando la sudoración. Su acción antitusiva y expectorante hace que sea verdaderamente eficaz para tratar la tos, fluidificar la mucosidad, calmar la garganta y los bronquios.

Agrimonia (Agrimonia eupatoria)

Esta planta, también conocida como hierba de san Guillermo, ya aparece en los libros de la herboristería medieval por sus increíbles y beneficiosas propiedades medicinales, pero ya los griegos la conocían y empleaban. En Europa se puede encontrar en casi toda su geografía. Es tremendamente eficaz para el tratamiento de disfunciones hepatobiliares, pero también para disminuir los altos niveles de glucosa en sangre, porque ayuda en la secreción de la insulina. Pero sus características más conocidas se refieren a sus cualidades analgésicas y antiinflamatorias para tratar la sintomatología de las distintas enfermedades respiratorias.

Malva (Malva sylvestris)

La podemos encontrar en casi todo tipo de terrenos por todo el continente europeo. Es una planta común, fácilmente identificable por sus flores de color malva, de la que se pueden emplear sus hojas para consumo en ensaladas o como verdura, al igual que sus flores. Se caracteriza por su concentración en mucílagos, que procuran una acción laxante y emoliente. Es un tratamiento muy eficaz para cuando sufres tos seca, catarro, resfriado, faringitis, laringitis o bronquitis; pero también para calmar cualquier dolencia cutánea.

Saúco (Sambucus nigra)

Hay numerosas especies de saúco en el mundo, pero vamos a especificar las propiedades de esta especie europea. Sus bayas pueden resultar tóxicas si se consumen crudas, por lo que es necesario saber realizar un extracto de las mismas. Lo que sí se puede consumir en crudo son sus flores, pero el resto de la planta, como sus hojas, debe ser cocinado. Sus propiedades antioxidantes por las antocianinas que contiene, la hacen la planta perfecta para combatir enfermedades víricas que cursan con sintomatología en las vías superiores, como sinusitis y bronquitis. Una de las mejores plantas para cuando comienzas un proceso catarral con fiebre, ya que ayuda a bajar la fiebre por sus propiedades sudoríficas.

Muchas de estas plantas las podemos emplear en infusión, en tintura o en cataplasma, por ejemplo; pero si no sabemos bien identificarlas en el campo, lo mejor es adquirirlas en nuestro herbolario o farmacia de confianza, siempre consultando con el profesional, sobre todo si tenemos alguna otra patología.