Hoy se conmemora el Día Mundial de la Alimentación 2023, una jornada en la que se hace hincapié en la necesidad de alimentarnos mejor cada día, observando con detalle lo que consumimos de forma diaria, ya que nuestra salud actual y futura depende en gran parte de ello.

¿Nadie cocina en casa?

En la sociedad actual cada vez se tiene menos tiempo para realizar actividades que deberían ser prioritarias y cotidianas. La vorágine urbana y la incorporación de la mujer al trabajo ha tenido distintas consecuencias que han ido repercutiendo en la salud familiar; ya que la mujer en la mayoría de los casos era la encargada de realizar la compra, cocinar y gestionar todo lo relativo a la alimentación de todos los miembros de la familia.

Desde que salió del hogar, para dedicarse a otro tipo de profesiones, y no siendo sustituida por nadie en esa función tan vital, se ha ido comprobando cómo se dejaban de cocinar una gran parte de los platos típicos de la comida mediterránea, y en su relevo se había ido llenando el frigorífico de comidas ya preparadas.

Aceitunas

Aceitunas aliñadas por ti mismo, saben mejor y son más saludables. Imagen de Michael.

La industria alimentaria no tardó en aprovecharse y rellenar el hueco que había quedado, para comenzar a fabricar productos, que gracias a un sinfín de aditivos, podrían perdurar un largo tiempo, teniendo además un gusto y una textura similar a la del plato o alimento original.

Lo que nadie sospechaba, imaginaba y sabía es, que muchos de esos aditivos serían nuestro camino hacia la tumba, porque aunque no produjesen efectos negativos inmediatos, los efectos a largo plazo serían mucho peores. Sigilosamente, comenzaron a formar parte de nuestra alimentación, para después integrarse en nuestro cuerpo, y comenzar a desencadenar mutaciones y cambios que desembocarían en un lastre de enfermedades desde la más tierna infancia. Sí, porque los niños han sido y son los más afectados, por no tener en la mayoría de los casos sus organismos completamente formados, y con un sistema inmunitario desarrollado totalmente.

Las famosa E de los aditivos

Hay que dejar claro que la mayoría de las enfermedades son multisistémicas, y que no es fácil hacer enfermar a un cuerpo sano. ¿Cómo se consigue? En pequeñas dosis diarias de alimentos-no alimentos (tienen un valor nutricional pésimo), que pueden comenzar a afectar a un solo sistema, puede ser el digestivo, pero que con el tiempo es posible que se vean afectados otros.

Casi cualquier alimento envasado que consumimos, tiene alguno de los temidos aditivos, esos que comienzan con la letra E en la lista de ingredientes, y que a su vez se pueden diferenciar en varios tipos.

Alrededor de una treintena tenemos a nuestra disposición: acidulantes, colorantes, antioxidantes, espumantes, emulgentes, secuestrantes, gasificantes, humectantes, conservadores, endurecedores, sales de fundido, gases propelentes, espesantes, agentes de recubrimiento, potenciadores del sabor, estabilizadores, gelificantes, edulcorantes, y un largo etcétera.

Es cierto que algunos no son dañinos, pero la mayor parte sí, en especial, si se consumen diariamente. Hay que tener en cuenta que muchas veces existe una sobredosis de aditivos, porque si hacemos un desayuno, por ejemplo, y el pan que consumimos los contiene, pero también la margarina, la mermelada, el embutido, la leche o el café; por nombrar, los alimentos más frecuentemente tomados al despertarse, nuestro cuerpo ya estará sobresaturado de esos compuestos químicos con solo una comida, sin tener en cuenta el resto de las del día.

Entonces el problema reside en cuál es la dosis real que estamos administrando a nuestros organismos de estos aditivos, la suma total. Puede ser entonces que hayamos cruzado la barrera de lo seguro, para estar dentro de la del riesgo. Aunque seguro no hay nada, la realidad es que debemos evitar en todo los posible su consumo. Un día no pasa nada porque comamos este tipo de alimentos en alguna comida esporádica, pero si nuestro cuerpo solo se nutre de esta manera, las consecuencias saldrán a la luz próximamente.

Embutido

Chorizo, salchichón, mortadela…los embutidos industriales no son una buena opción. Elige aquellos naturales o ecológicos. Imagen de Sr. M. Jutta.

Privados de transparencia

Hay distintos estudios realizados sobre algunos de ellos, pero como siempre hay más opacidad, que transparencia. ¡Nadie quiere que la gallina de los huevos de oro enferme o muera! Pocas instituciones científicas han querido mojarse. En muchos casos, porque si quieren un estudio científico o informe valorando un aditivo, nadie va a pagar para que se encuentre como potencialmente cancerígeno. Y ya sabemos cómo funcionan los datos…si se pueden decir medias verdades, ¡mucho mejor!

Si queremos conservar nuestra salud tendremos que hacer un esfuerzo y dejar de consumir este tipo de alimentos, y comenzar a preparar comidas reales que conserven todas las cualidades organolépticas. Todos sus nutrientes, vitaminas y minerales, que actúan alimentando a nuestro organismo, y también evitando multitud de patologías.

Debemos ir al mercado y adquirir alimentos que no estén enmascarados, libres de envoltorios (hacemos un gran favor al medio ambiente), tal cual son. Para preparar con ellos recetas que nos alimenten y no nos dejen con hambre a las dos horas, esas son las secuelas de la comida-no comida, nos hacen comer más cantidad y justo de aquello que no necesitamos. Los inhibidores de la leptina causan estragos.

Alergias, patologías coronarias, colesterol, gota, artrosis, obesidad, cáncer, alteraciones en el sistema endocrino y en el sistema neurológico, son algunos de los «regalos» concedidos por estos increíbles aditivos.

Alimentos que debes evitar a toda costa

  • Evita comer embutidos. La mayor parte llevan una media de cinco aditivos. 
  • Evita comer aceitunas. Las industriales suelen contener una media de cuatro aditivos, además de los famosos potenciadores del sabor. 
  • Evita comer pan que sea industrial. Seguro que te encanta, pero puedes hacerlo tranquilamente en casa o adquirirlo en una panadería artesana (de las de verdad).
  • Evita comer carnes procesadas. Aunque sean frescas, contienen a partir de cinco aditivos cada producto. Elige mejor una que te la corten al momento.
  • Por supuesto, evita las galletas y otro tipo de bollería industrializada, suelen contener una media de tres aditivos, además del peligroso azúcar en cantidades ingentes.