Dentro de pocos días es el Día Mundial de los Derechos del Consumidor 2019. El 15 de marzo es una jornada en la que se quiere poner de manifiesto la importancia de saber de forma objetiva y transparente qué es y cómo se ha fabricado lo que adquirimos, y apostar por el consumo consciente. Por desgracia, en la mayoría de los productos no aparecen ni la mitad de  las respuestas sobre el material o el origen de ese objeto. Las empresas que son opacas en el producto final, hacen sospechar que las buenas prácticas a todos los niveles no existan.

Muy pocas marcas exponen de manera gratuita y libre su forma de fabricar. De ahí la importancia que tiene el acto de comprar. Si has pensado en adquirir algo, sea lo que sea, aunque te parezca nimio, pregúntate siempre algunas cuestiones de vital importancia: ¿realmente lo necesito?, ¿puedo conseguirlo a través de mi red de amigos, conocidos o familiares?, ¿quién lo ha fabricado?, ¿dónde se ha fabricado?, ¿en qué condiciones?, ¿qué ingredientes contiene? o ¿durará mucho tiempo?.

Día Mundial de los Derechos del Consumidor 2019: tu pauta de consumo repercute de forma inexorable en todo el planeta.

Estas son algunas preguntas clave, pero de estas mismas pueden surgir unas cuántas más. Lo que está claro es que cuanta mayor información nos proporcione el propio producto en su etiqueta, más valor añadido tiene. Hay muchos ejemplos ilustrativos: no es lo mismo producir una camiseta en nuestro país por una empresa con responsabilidad social corporativa, que en un país del Extremo Oriente por una empresa que tiene a sus trabajadores explotados, sin ningún tipo de contrato y realizando jornadas interminables, incluso usando el trabajo infantil como mano de obra barata especializada en ciertas acciones.

Si encima esa camiseta está realizada con un algodón convencional, ha contribuido a contaminar mucho más el medio ambiente con todos los pesticidas y fertilizantes químicos utilizados, además de consumir una gran cantidad de recursos naturales, como el agua. Cerca de 2.700 litros de agua se necesitan para producir una camiseta de algodón de 250 gramos. La huella hídrica es igual de importante que la huella de carbono que deja cualquier objeto que se fabrica.

 

Siempre deberíamos observar si en la etiqueta del producto cuenta que se ha producido de forma responsable en todos los aspectos, cuidando el medio ambiente y a las personas, con un código de conducta o una ética específica. Si es así, no dudes en adquirir ese objeto, exclusivamente si lo necesitas. Después de la compra, tendrás que preservarlo para que tenga la mayor vida útil posible. Si seguimos con el ejemplo de la camiseta de algodón, tendrás que tener en cuenta cómo la lavas, la cantidad de detergente que usas, el número de veces que la metes en la lavadora, el ciclo de lavado que usas, cómo la planchas…Son muchas preguntas, pero son indispensables para involucrarnos como consumidores activos. A no ser que realmente prefieras seguir con la venda en los ojos. Es bastante más sencillo, pero a cambio contribuyes a arruinar la salud del planeta y la tuya misma.

El beneficio que obtenemos consumiendo de forma responsable es infinito, se mantiene en el tiempo, y logra mejorar la calidad de vida de las personas, del aire, de la tierra, y de los seres vivos. ¡Es una apuesta segura!