Tras un período de retroceso, el hambre mundial vuelve a aumentar. Los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático, la recesión económica y la obesidad, son factores que han contribuido a este incremento.

Un proyecto de huertos ha servido para acercar los refugiados africanos a sus anfitriones keniatas en el asentamiento de Kalobeyei. (Sarah y Scofia). ©FAO/Sven G. Simonsen.

Un proyecto de huertos ha servido para acercar los refugiados africanos a sus anfitriones keniatas en el asentamiento de Kalobeyei. (Sarah y Scofia). ©FAO/Sven G. Simonsen.

En la actualidad uno de cada nueve personas en el planeta sufre hambre y desnutrición. Más de 821 millones (el 11% de la población mundial), según el último informe de “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2018” de la FAO.

El Día Mundial de la Alimentación se celebra el 16 de octubre, este año con el lema “Nuestras acciones son nuestro futuro”. Es una iniciativa internacional para fomentar la sensibilización en favor de las personas que padecen hambre y responder a la necesidad de garantizar la seguridad alimentaria para todos.

Para celebrar esta efeméride, se organizan eventos en más de 130 países de todo el mundo, convirtiéndolo en uno de los días más conmemorados del calendario de la ONU.

Principales factores que contribuyen al aumento del hambre en el mundo

Tras un período de retroceso, el hambre mundial vuelve a aumentar, principalmente debido a los fenómenos meteorológicos extremos relacionados con el cambio climático y el rápido aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad están invirtiendo el progreso logrado en la lucha contra el hambre y la malnutrición. Otros factores que también afectan son los conflictos armados y la recesión económica.

El cambio climático

El ingrediente especial de nuestra receta para un mundo sin hambre somos cada uno de nosotros, incluidos los jóvenes. ©FAO

El ingrediente especial de nuestra receta para un mundo sin hambre somos cada uno de nosotros, incluidos los jóvenes. ©FAO

Los efectos del cambio climático empeorarán las condiciones de vida de agricultores, pescadores y quienes viven de los bosques, poblaciones ya de por sí vulnerables y en condiciones de inseguridad alimentaria, incrementando el hambre y la malnutrición.

Los desastres vinculados al clima representan ahora más del 80% de los principales desastres comunicados a nivel internacional.

Las comunidades rurales, especialmente las que viven en ambientes frágiles, se enfrentan a un riesgo inmediato y creciente de pérdida de las cosechas y del ganado, así como a la reducida disponibilidad de productos marinos, forestales y provenientes de la acuicultura.

Los episodios climáticos extremos cada vez más frecuentes e intensos tendrán un impacto negativo en la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos, su estabilidad y su utilización, así como en los bienes y oportunidades de los medios de vida tanto en zonas rurales como urbanas.

La población empobrecida correrá el riesgo de inseguridad alimentaria por la pérdida de sus bienes y por la falta de una cobertura de seguros adecuada. La capacidad de la población rural de convivir con los impactos producidos por el cambio climático depende del contexto cultural y de las políticas existentes, así como de factores socioeconómicos como el género, la composición de los hogares, la edad y la distribución de los bienes en el hogar.

La obesidad

Cada vez más países en desarrollo afrontan una “doble carga” de malnutrición y obesidad, enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación.

1.900 millones de personas padecen sobrepeso, de los cuales 672 millones son obesas.

El crecimiento económico de algunos países emergentes, ha aumentado la disponibilidad y el acceso a alimentos procesados muy calóricos, energéticamente densos, altos en grasas, azúcar y sal.

Por ejemplo en China, un informe de la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor, de la FAO, revela que el exceso de nutrición está aumentando un 23% la población obesa, y las enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación se han convertido en la principal causa de muerte.

A menudo los cambios en los hábitos alimentarios son consecuencia de cambios ambientales y sociales asociados al desarrollo y de la falta de políticas de apoyo en sectores como la salud; la agricultura; el transporte; la planificación urbana; el medio ambiente; el procesamiento, distribución y comercialización de alimentos, y la educación.

Ahora es el momento de lograr el Hambre Cero

El mundo se ha comprometido a erradicar el hambre para 2030. Ahora es el momento de corregir el rumbo. Se puede lograr el Hambre Cero si unimos nuestras fuerzas y actuamos remitiéndonos a las pruebas.

Transformación de la economía rural

El 70% de la pobreza del mundo reside en zonas rurales donde la vida de las personas depende de la agricultura, la pesca o la silvicultura. Es por este motivo que el Hambre Cero exige una transformación de la economía rural.

Los gobiernos deben crear oportunidades para que se produzcan mayores inversiones del sector privado en agricultura, al tiempo que impulsan programas de protección social para las personas más vulnerables y conectan a los productores de alimentos con las zonas urbanas.

Apostar por una agricultura sostenible

Los pequeños agricultores deben adoptar métodos agrícolas nuevos y sostenibles para aumentar la productividad y los ingresos. Garantizar la resiliencia de las comunidades rurales requiere un enfoque que respete el medio ambiente, que aproveche la capacidad de la innovación tecnológica y cree oportunidades de empleo estables y enriquecedoras.

¿Qué puedo hacer para ayudar a lograr el Hambre Cero?

Para ayudar a llevar el estilo de vida “Hambre Cero”, presentamos una lista de acciones sencillas para lograrlo.

Compra lo que realmente necesitas

¿Sabías que cerca de 6 millones de niños en el mundo que se mueren de hambre cada año, y todos los años se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos?

Un tercio de los alimentos producidos en todo el mundo se pierde o se desperdicia. Las pérdidas y el desperdicio de alimentos ascienden a aproximadamente 680 mil millones de dólares en los países industrializados y 310 mil millones en los países en desarrollo o alrededor de 1 billón de dólares en total.

Desperdiciar menos, alimentarse mejor y adoptar un estilo de vida sostenible son elementos clave para construir un mundo libre de hambre. Evita la improvisación elaborando un menú semanal. Mira en el frigorífico y la despensa antes de comprar y piensa los ingredientes necesarios para configurar tu menú.

Producir más con menos

Chefs como el mexicano Alfredo Oropeza aprovechan su popularidad y conocimientos sobre los alimentos para fomentar dietas saludables y sostenibles. ©️Pablo Valero.

Chefs como el mexicano Alfredo Oropeza aprovechan su popularidad y conocimientos sobre los alimentos para fomentar dietas saludables y sostenibles. ©️Pablo Valero.

Con una población en crecimiento que se espera que alcance 9.000 millones en el año 2050, los agricultores deberían encontrar formas nuevas de cultivar alimentos y que sean más productivas, y diversificar sus cultivos. Usar un enfoque de agricultura integrada no solo ayudará a los agricultores a aumentar el rendimiento de sus cultivos y, por lo tanto sus ganancias, sino que también puede mejorar la calidad de sus tierras agrícolas.

Por una dieta más saludable y sostenible

Por una dieta más saludable y sostenible

La forma como cocinamos los alimentos es tan importante como su calidad y procedencia, tanto desde el punto de vista de sus propiedades nutricionales y de su sabor como desde el punto de vista del medio ambiente. Toma nota de los 10 consejos prácticos que te proponemos a continuación, nos ayudará a conseguir una alimentación más ecológica, saludable y nutritiva.

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Países, instituciones y las personas deben trabajar juntos para alcanzar este objetivo. Establecer asociaciones de “Hambre Cero”, compartir conocimientos y recursos, desarrollar estrategias innovadoras y descubrir oportunidades nuevas para contribuir a la lucha contra el hambre.

Para difundir el mensaje comparte este artículo con el hastag #HambreCero.

Para los más pequeños podéis participar en el Concurso de Carteles realizado por la FAO.