Antes de saber lo necesario para ser unos consumidores responsables, intentaremos responder a una serie de preguntas clave como: ¿Qué es consumo responsable? ¿Cuáles son las principales desigualdades del actual modelo de consumo?, ¿Qué preguntas podríamos hacernos a la hora de comprar?

consumo-responsable

Índice

Un poco de historia…

La palabra consumir en latín consumere, significa destruir o usar algo hasta que se agota, por lo tanto la sociedad de consumo es una sociedad de destrucción. Como dice una de las frases más famosas de «Astérix el Galo»,  “Están locos estos romanos”. Pero la verdad es que algo de razón tenían, desde que el hombre salió de las cavernas hemos sido una especie que ha prevalecido a muchas otras, desgraciadamente sembrando la destrucción y agotando los recursos naturales donde se asentaba.

Como éramos pocos aunque ruidosos, la madre naturaleza, que es muy poderosa, no mantenía a ralla, pero somos una especie muy prolífica que no para de crecer. Actualmente alcanzamos los 7.000 millones de habitantes. Mil millones más que hace doce años y el doble que a finales de los sesenta. El crecimiento acelerado de la población mundial dispara el agotamiento de los recursos naturales e incrementa las desigualdades sociales entre las diferentes regiones del mundo.

…Y llegó la Revolución Industrial

A partir de la Revolución Industrial, a principios del siglo XIX, se instauró en la sociedad un modelo de producción y consumo basado en la utilización masiva e incontrolada de recursos naturales y energía. Desde los 70 la demanda de recursos mundial ha sobrepasado la capacidad de nuestro Planeta, hasta el punto que hoy serían necesario un planeta y medio para reponer los recursos naturales que utiliza anualmente la humanidad.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) indica que el 20% de la población mundial utiliza el 80% de los recursos disponibles del globo. Este “estilo de vida” es ya incuestionable: el pasado mayo el CO2 de la atmósfera llegó a su máximo histórico y el 20 de agosto se produjo el día del “Exceso de la tierra” para el 2013 en el que agotamos el presupuesto de la naturaleza para este año, según Global Footprint.

En este contexto el consumo actual no es sostenible tanto en lo social, económico y medioambiental, por lo tanto es necesario reflexionar cambiar nuestros hábitos de consumo.

¿Qué es consumo responsable?

El consumo responsable hace referencia a un tipo de consumo que no daña al medio ambiente ni a la sociedad. Cuando hablamos de consumo responsable, nos referimos a un consumo crítico, consciente y sostenible, que responda a las necesidades básicas y proporcione una mejor calidad de vida, pero que además no dañe el medio ambiente y que sea respetuoso con los derechos de los trabajadores.

Un producto responsable al mismo tiempo tiene que minimizar el uso de recursos naturales, materiales tóxicos y emisiones de desperdicios y contaminantes sobre el ciclo de vida del producto, de tal manera que no se ponen en riesgo las necesidades de futuras generaciones.

consumo-responsable-02

¿Cómo cambiar nuestros hábitos de consumo?

Parar de consumir no es la mejor solución. El consumo es una de las necesidades inherentes al ser humano. La comida, la ropa y el cuidado personal son cosas que tenemos que comprar, muchas de ellas diariamente. Pero hay que tener en cuenta, aunque hay muchas veces que se nos olvida, consumir no solo es el satisfacer nuestros deseos.  A todos nos gusta consumir, yo también disfruto escuchando música o tomando una cerveza con los amigos. Personalmente no estoy en contra de consumir, estoy en contra del “consumismo”, del consumir por consumir. Si el consumir es adquirir productos y/o servicios para satisfacer nuestras necesidades propias. El consumismo es una relación especial con el consumo, en el cual buscamos satisfacer las necesidades emocionales y sociales con las compas, a la vez que afianzamos nuestro autoestima con las cosas que poseemos. El consumismo tiene que ver con el exceso, con perder de vista el sentido final de los que compramos, y buscamos el comprar cosas que en muchas ocasiones no vamos a utilizar.

¿Cuáles son las principales desigualdades del actual modelo de consumo?

El modelo actual de consumo favorece claramente a los países llamados desarrollados en contra de las necesidades de los países llamamos subdesarrollados. Por poner un ejemplo en el mundo textil:

En Bangladesh, uno de los países más pobres del mundo, con un PIB per cápita de 2.000 dolares, es la sede de las fábricas de muchas de las marcas textiles que consumimos en Europa. Superando a Turquía como principal proveedor de textil de la Unión Europea, el salario mínimo de esta región es el más bajo del mundo: 3.000 takas o unos 30 euros al mes. Aprovechándose de una mano de obra realmente barata y unas condiciones laborales que en la UE serían tachadas de esclavitud, las grandes marcas hacen su agosto en esta región.

En la India, la macro producción de productos agrarios, están eliminando a la producción agraria que desarrollada durante siglos por las sociedades campesinas, en particular las mujeres, con variedades de plantas y animales autóctonos o domesticados que se han desarrollado a través de procesos naturales y adaptándose al entorno. El mal llamado “desarrollo” con la llegada de la producción a gran escala, con la inclusión de semillas transgénicas está matando la biodiversidad de productos, llevando al monocultivo. Cuando los productos al ser monopolios les imponen unos precios bajísimos, y no tienen más remedio que cumplir, generando más pobreza. Las tierras al ser cultivadas con transgénicos y con productos como pesticidas deja a las tierras inservibles para plantar otras cosechas y lea abocan a una muerte lenta y a la pobreza extrema.

El pensar que se puede lograr sistemas de desarrollo, especialmente desarrollo rural, cómo puede haber objetivos de proporcionar alimentos de alta calidad, buena nutrición, cómo aseguramos que las comunidades rurales no sean excluidas, que las mujeres no sean excluidas, creo que el primer paso en el desarrollo [es] la seguridad alimentaria, así como la inclusión social. Es empezar a eliminar las fronteras y los muros que han llevado a la exclusión. En mi opinión, el muro más importante es un muro muy invisible que cada vez se hace más alto y más alto.

cesta-de-la-compra

¿Qué papel juega el consumidor responsable en la estructura de la economía?

La necesidad de organizar la economía según la justicia, el respeto al hombre y el consumo de recursos naturales no es ya una cuestión de opción moral o política. Es un imperativo vital y exige a todos poner de nuestra parte. Las instituciones tienen que cumplir su cometido así de los consumidores de exigirlo. Hay que tener en cuenta que los consumidores podemos tener influencia directa sobre el poder económico, no mediante los derechos garantizados por las leyes sino con la voluntad de vivir de forma responsable sobre lo cotidiano.

El papel que juegan los consumidores es fundamental para exigir productos naturales y éticos. Para ello, tenemos que ser más exigentes con lo que consumimos, y ser conocedores de la calidad de los productos, y para ello no vale con hacer la compra en los grandes hipermercados.

Además el sector del consumidor responsable es un valor en alza. Según un estudio de la UE sobre las tendencias de los consumidores, cuatro de cada diez consumidores (40,7%) afirman el respeto por el medio ambiente como decisión de compra, un incremento sustancial respecto al 28,9% registrado en 2011.

¿Qué criterios deberíamos tener presentes para ejercer un consumo responsable?

Todo consumo responsable pasa por conocer qué necesidades debe cubrir el producto que se plantea adquirir. Una primera fuente de reflexión puede ser establecer una clasificación de prioridad de consumo que distinga entre necesidades básicas, de segundo nivel y banales.

Una vez realizada esta clasificación deberíamos atender otros criterios como es la proporción coste-beneficio y la capacidad económica del consumidor. En nuestra propuesta no caben referencias estrictas al imaginario del lujo, ya que no son sino una muestra más de los desequilibrios y contradicciones del mundo, donde algunos acumulan una riqueza exorbitante, mientras muchos otros carecen de lo más básico para subsistir.

Además de la cantidad de lo adquirido, el consumo toma en cuenta otra dimensión: su calidad. Saber valorar los objetos y/o servicios en virtud de su relación calidad-precio constituye un síntoma de madurez en el consumidor.

Cierto es que siempre puede haber un valor añadido de cariz afectivo o circunstancial que puede llevar a pasar por encima de la indicada relación, y que el hecho de que existan estos valores intangibles lo aprovecha el sector comercial para obtener unos beneficios superiores a los habituales; pero, como principio, conviene no perder nunca de vista el criterio de calidad y de proporción entre esta y el precio.

 

¿Qué preguntas podríamos hacernos a la hora de comprar para analizar si estamos ejerciendo un consumo responsable?

  • ¿Lo necesitamos realmente?
  • ¿Cuánto me va a durar?
  • ¿Podría pedirlo prestado a un vecino o amigo?
  • ¿Qué han utilizado para el empaquetado?
  • ¿De qué materia prima está hecho?
  • ¿Es fácil de reparar?
  • ¿Cuál es el país de origen?
  • ¿Lo puedo conseguir en mi barrio?
  • ¿Lleva algún tipo de certificado de producción ecológica o social?

¿Qué entendemos por consumo ecológico?

El consumo ecológico es un tipo de consumo que exige productos generen el mínimo impacto en el medio ambiente. Se preocupa por la vida útil del producto desde su elaboración hasta su posterior reciclado, así del envoltorio.

Evita todos los productos que hayan sido manipulados con productos sintéticos como los derivados del petróleo. Se preocupa por los ingredientes de los que están los productos, para evitar productos tóxicos y dañinos para el organismo.

¿Cómo reconocer un producto ecológico a la hora de comprar?

Las etiquetas y certificados ecológicos son fundamentales para que el consumidor distinga los productos que cumplen con la normativas medio ambientales que exige los productos ecológicos.

Creada en el año 1992, la Etiqueta Ecológica Europea constituye una parte importante de la política comunitaria de instrumentos voluntarios de ayuda a las empresas y a los consumidores para mejorar su actuación ambiental. La EEE es uno de los instrumentos incluidos en el Plan de Acción Comunitario de Producción y Consumo Sostenible y Política Industrial Sostenible de la UE y cuenta con el respaldado de las autoridades ambientales de la UE y de los Estados Miembros.

El objetivo es promover productos que pueden reducir los efectos ambientales adversos, en comparación con otros productos de su misma categoría, contribuyendo así a un uso eficaz de los recursos y a un elevado nivel de protección del medio ambiente. La consecución de este objetivo se efectúa proporcionando a los consumidores orientación e información exacta, no engañosa y con base científica sobre dichos productos.

Hasta el momento la EEE ha sido objeto de dos revisiones. Resultado de la primera revisión fue el Reglamento 1889/2000, ya derogado y sustituido por el «Reglamento (CE) nº 66/2010 del Parlamento Europeo y del Consejo de 25 de noviembre de 2009, relativo a la etiqueta ecológica de la UE», actualmente en vigor y fruto de la segunda revisión.

La Etiqueta Ecológica de la UE es una etiqueta de tipo I, las cuales tienen las siguientes características generales:

  • Etiquetado voluntario.
  • Tienen como objetivo identificar y promover productos ecológicos.
  • Establecidas por categorías de productos.
  • Basadas en múltiples criterios a lo largo de todo el ciclo de vida del producto.
  • Criterios establecidos por un organismo independiente que no interviene en el mercado.
  • Aplicación controlada por un proceso de certificación y auditoría. (requerimientos específicos según ISO 10424).

¿El consumo responsable puede dinamizar la economía?

El consumo responsable favorece las empresas responsables y los productos responsables. La idea es aprovechar una realidad marcada por la necesidad de ser responsables y favorecer a las empresas que nos proporcionen estos productos.

Concretamente es España, uno de los sectores con mayor crecimiento en el ecológico, mientras otros sectores se hunden, son los productos ecológicos. Este sector no deja de generar empleos, riqueza y negocios con futuro, además de proteger la salud de los consumidores, de nuestra tierra y de fijar población en los entornos rurales.

Datos sobre Agricultura Ecológica:

España se sitúa por cuarto año consecutivo en el primer lugar de la UE en número de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica

La superficie inscrita destinada a la Agricultura Ecológica en 2011 ha sido de 1.845.039 hectáreas, frente a las 1.650.866 has dedicadas en 2010, lo que supone un incremento del 11,76%. Con estos datos, y en base a datos provisionales de muchos de los países europeos, España se sitúa, por cuarto año consecutivo, en el primer lugar de la Unión Europea en número de hectáreas dedicadas a la agricultura ecológica.

comercio-justo

¿Qué es el comercio justo?

El Comercio Justo es una alternativa al comercio convencional. Ofrece a los productores y trabajadores en los países en vías de desarrollo un trato más justo y mejores condiciones comerciales, es decir, la oportunidad de mejorar sus vidas y planificar su futuro.

El comercio justo como expresión del consumo responsable

El consumo responsable hace referencia a un tipo de consumo que no daña al medio ambiente ni a la sociedad. Cuando hablamos de consumo responsable, nos referimos a un consumo crítico, consciente y sostenible, Por lo tanto el consumo responsable es un consumo “solidario” o socialmente responsable para que el consumo de unos no ponga en peligro el bienestar de otros.

Consumir nos es solo satisfacer las necesidades de uno, sino que implica que se realizan una serie de procesos en la cadena de producción y en todo el ciclo de vida del producto que afectan a muchas personas, que pueden estar a miles de kilómetros de distancia.

¿Cuáles son las principales metas que persigue el comercio justo?

Los principios que defiende el comercio justo son:

  • Los productores forman parte de cooperativas u organizaciones voluntarias y funcionan democráticamente.
  • Libre iniciativa y trabajo, en rechazo a los subsidios y ayudas asistenciales (de allí la frase del comercio justo: “Comercio, no ayuda”).
  • Rechazo a la explotación infantil.
  • Igualdad entre hombres y mujeres.
  • Se trabaja con dignidad respetando los derechos humanos.
  • El precio que se paga a los productores permite condiciones de vida dignas.
  • Los compradores generalmente pagan por adelantado para evitar que los productores busquen otras formas de financiarse.
  • Se valora la calidad y la producción sustentable.
  • Cuidar del medio ambiente.
  • Se busca la manera de evitar intermediarios entre productores y consumidores.
  • Se informa a los consumidores acerca del origen del producto.
  • El proceso debe ser voluntario, tanto la relación entre productores, distribuidores y consumidores.

¿Cuáles serían las áreas clave a reformar en el ámbito del Comercio para cambiar el paradigma y acercarnos a un modelo más justo y sostenible para todos?

Las claves para cambiar de paradigma serían:

Redefinir el concepto de progreso:

El PIB (Producto Interior Bruto del País) no sirve como índice de Prosperidad ni de Bienestar ni de Progreso. Según el economista estadounidense y ganador del premio Nobel Joseph Stiglitz argumentando que el PIB sólo mide el ingreso total y no mide factores tan importantes como la seguridad, el impacto ambiental y la igualdad, entre otros, y que los gobiernos deben cambiar la manera de medir el “Progreso”.

Potenciar el RSE:

Todos los países del mundo se encuentran en una economía globalizada dentro del sistema capitalista, el cual se basa en la desigualdad, la pobreza y explotación de millones de personas para generar riquezas de unos pocos.

Ante este escenario tan negativo se vislumbran algunos cambios que intentan modificar la situación actual. Aparecen algunas herramientas que respetan los principios de un desarrollo sustentable, aunque los países aun no logran desarrollarlo en forma completa ya que aún hay desequilibrios entre las áreas, económicas, social y ambiental.

El sector empresarial está tratando de hacer cambios para mejorar y colaborar en el desarrollo sustentable a través de lo que se denomina responsabilidad social empresarial (RSE).

El principal objetivo de una empresa es la generación de ganancias y riquezas, de esta manera le permitirá crecer, crear fuentes de trabajo, podrá pagar impuestos y contribuir al desarrollo del país. Pero estas metas pueden ser llevadas a cabo de distintas maneras.

La responsabilidad social empresarial surge como un nuevo paradigma que va sustituyendo al que sólo funciona a partir de la generación de utilidades a cualquier precio.

comercio-justo-02

¿Qué hace falta socialmente para equilibrar este nivel de exigencia en las empresas?

No solamente vasta con que haya empresarios éticos. La ética empresarial es un valor poco visto en estos tiempos en que los negocios en su mayoría son muy pocos claros. Debe utilizarse en todas las facetas de la vida políticas y en las acciones que se llevan a cabo, y ser coherentes en el tiempo.

Muchas empresas sobre todo internacionales siguen un compromiso para equilibrar este nivel de exigencia, elaborado por Naciones Unidas llamado «Pacto Mundial» que consta de 10 principios a cumplir son:

10 Principios del Pacto Mundial

  1. Las empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos fundamentales reconocidas internacionalmente dentro de su ámbito de influencia.
  2. Las empresas deben asegurarse de que sus empresas no son cómplices en la vulneración de los derechos humanos.
  3. Las empresas deben apoyar la libertad de afiliación y el reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva.
  4. Las empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzado o realizado bajo coacción.
  5. Las empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil.
  6. Las empresas deben apoyar la abolición de las practicas de discriminación en el empleo y la ocupación.
  7. Las empresas deben mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente.
  8. Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental.
  9. Las empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de tecnologías respetuosas del medio ambiente.
  10. Las empresas deben trabajar contra la corrupción en todas sus formas incluidas la extorsión y soborno.

hombre-de-negocios

 

¿Qué mecanismos pueden ser útiles para potenciar más los beneficios colectivos sin penalizar los intereses particulares?

Yo creo que fomenta la inversión en buenas prácticas en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC), o el llamado, “ahorro ético” es una fórmula de inversión que utiliza los instrumentos que proporciona el sistema financiero convencional para canalizar recursos hacia iniciativas y proyectos sociales y ambientales en los que se conjugan criterios de rentabilidad económica y social.

Las inversiones socialmente responsables son inversiones dirigidas hacia empresas que acrediten buenas prácticas en materia de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y que por tanto cuenten con una buena calidad de gestión y de gobierno. Si la responsabilidad social empresarial se concibe pues como un estadio óptimo en la búsqueda de la excelencia empresarial, una adecuada gestión financiera exigirá tener en cuenta el comportamiento de la empresa con la sociedad y el medioambiente.

¿Hasta qué punto es esencial el papel de la economía verde en el contexto del desarrollo sostenible y la erradicación de la pobreza?

El cambio hacia una economía verde, realmente parte del pueblo, donde como en otras revoluciones de la sociedad, los dirigentes políticos les cuesta mucho “cambiar el chip”, y es necesario que la sociedad cambie el “ladrillo” y las riquezas materiales, por una sociedad más “social” e igualitaria donde el concepto de riqueza, no esté ligado al crecimiento económico actual.

Tenemos que cambiar nosotros para cambiar la sociedad en la que vivimos, hacia una economía donde se tenga en cuenta la sostenibilidad, no como un valor añadido sino como un objetivo principal, que se ante ponga al de “ganar dinero”.

De este modo se podrá alcanzar una sociedad más equitativa, erradicando la pobreza, y repartiendo con los demás lo que uno tiene, y disfrutando del tiempo libre en la naturaleza, sin degradarla como estamos haciendo actualmente.

¿Cómo se pueden potenciar los valores sociales en el consumo y desde que ámbitos?

El cambio hacia un modelo de desarrollo humano, ecológico y sostenible supone un cambio de mentalidad y una concienciación social de la necesidad de estos cambios. Es por ello que se ha de intervenir desde la educación formal y no formal a través de una Educación para el Desarrollo. Una educación que es para y en el desarrollo y no sólo para el crecimiento económico, en cuanto que el desarrollo supone un proceso que conduce a la realización y potenciación de capacidades individuales y colectivas. La Educación para el Desarrollo debería plantear las cuestiones éticas que se relacionan con el funcionamiento de la sociedad y por lo tanto tendrá relación con las problemáticas implicadas entre otras como la paz, la democracia, la multiculturalidad, el consumo, la salud, y el medio ambiente.

Cambio de paradigma

Este cambio de paradigma será lento y a contracorriente y mientras tanto tenemos el reto de que el desarrollo de los países más pobres se ha de acelerar pero sin que eso suponga la competitividad como barbarie, ni un incremento de las desigualdades ni de la exclusión social. (DELICH, FCO. 1998). Por esto no se pueden prescindir de medidas, que más realistas e inmediatas como las que se han idos exponiendo anteriormente, e incluso a veces contradictorias, se encuentren en el camino del modelo referente utópico hacia el que queremos ir: desarrollo humano y sostenible. Y mientras tanto también se debería crear conciencia social de la necesidad del cambio, desde la escuela en la educación básica , y de forma permanente desde todas las instancias y organizaciones. La Educación para el Desarrollo tiene bastante que decir.

Objetivos generales de la Educación para el Desarollo

Algunos de los objetivos generales de la Educación para el Desarrollo son (Hegoa, 1996):

  • Facilitar la comprensión de las relaciones que existen entre nuestras vidas y experiencias y las de las personas de otras partes del mundo.
  • Incrementar el conocimiento sobre las fuerzas económicas, sociales y políticas que explican y provocan la existencia de la pobreza, de la desigualdad y la opresión y que condicionan nuestras vidas como individuos pertenecientes a cualquier cultura del planeta.
  • Desarrollar las capacidades básicas para poder participar en la construcción de la sociedad.
  • Desarrollar valores, actitudes y destrezas que acrecienten la autoestima y las capaciten para ser responsables de sus actos.
  • Fomentar la participación en propuestas de cambios para lograr un mundo más justo y más equitativo.
  • Dotar a las personas y a los colectivos de recursos e instrumentos que les permitan incidir y transformar el contexto en que viven.
  • Favorecer un Desarrollo Humano y sostenible a nivel individual, comunitario e internacional.

En definitiva, cuando proponemos una educación para el desarrollo desde los diferentes estamentos y ámbitos de intervención creemos que estamos construyendo las bases para un desarrollo más humano, respetuoso con el medio ambiente y sostenible en el futuro. Estamos educando para el futuro.

Arbol-Redes-Sociales

¿Qué importancia tiene los medios de comunicación para contribuir en la concienciación del público sobre el consumo responsable?

Los medios de comunicación son muy importantes para contribuir a que los ciudadanos conozcan otra manera de consumo. En esta labor los eventos y ferias de productos sostenibles como, por ejemplo la ferias de consumo de productos ecológicos y consumo responsable BioCultura, que es uno de los mejores escaparates para productores y consumidores empiecen a conocer que hay otra forma de comprar de una manera más saludable y responsable con la sociedad y el medio ambiente.

La importancia de las Redes Sociales

Estos últimos años hemos podido asistir al nacimiento de los activistas 2.0, que cuentan con gran presencia en las redes sociales, desde grandes organizaciones como Greenpeace, WWF, o Ecologistas en Acción hasta organizaciones de barrio, más modestas, incluso a nivel usuario comprometido.

Internet y sobretodo las redes sociales son una poderosa herramienta para la defensa del medio ambiente, ya sea como vehículo de denuncia, convocatoria o educación ambiental, como ya podíamos leer en «Ecoaltavoces 2.0», artículo de Elena Sevillano para El País en 2011.

¿Qué papel tienen los ciudadanos en la transmisión de información sobre consumo responsable?

El “boca a boca” es fundamental en el comercio responsable. Además Internet, y sobre todo las redes sociales son una poderosa herramienta para la defensa social o del medio ambiente, ya sea como vehículo de denuncia, convocatoria o educación ambiental.

Supongo que recordaréis la campaña de Greenpeace del 2010, Kit Kat killer, en la que pedíamos a Nestlé que dejara de elaborar sus chocolatinas Kit kat con aceite de palma procedente de la deforestación de Indonesia.

O en 2011 la campaña contra Mattel, dondeKen cortaba con Barbie, al conocer que era una asesina en serie, al estar vinculada la famosa marca de juguetes en utilizar papel procedente de selvas tropicales de indonesia.

O la que se montó el año pasado Gutti en Twitter, en una campaña de Ecovidrio en la ante sala del Día Mundial del Reciclaje

El papel de la educación para formar a futuros consumidores responsables

Como dijo el fallecido recientemente Nelson Mandela, “La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.

La educación, es un factor muy importante en las decisiones de compra. Según una encuesta de la UE, sobre decisiones de compra, la probabilidad para considerar las cuestiones ambientales a la hora de comprar, parece estar influenciado positivamente por el nivel de educación. Sólo el 30% de las personas que abandonaron la educación, a los 15 años o menos, están influidos por el impacto ambiental de lo que compran, en comparación con el 37% entre las personas con educación media y 48% entre las personas con educación superior. Los encuestados con un mejor conocimiento de los derechos de los consumidores son más propensos a considerar el impacto ambiental.

Por lo tanto, es necesario y fundamental la educación para formar futuros consumidores responsables, para este reto, hay que potenciar las capacidades individuales y colectivas de la población para alcanzar un mayor nivel cultural. La Educación para el Desarrollo debería plantear las cuestiones éticas que se relacionan con el funcionamiento de la sociedad y por lo tanto tendrá relación con las problemáticas implicadas entre otras como la paz, la democracia, la multiculturalidad, el consumo, la salud, y el medio ambiente.

¿Qué papel juegan las administraciones públicas y las propias empresas?

Las administraciones públicas deberían fomentar más la economía social y verde, desde todos los estamentos. En España estamos sujetos al oligopolio energético y dependemos demasiado del petróleo. A pesar que en España es un país con mucho sol y viento, se debería potenciar las energías renovables como la energía solar y eólica, favoreciendo el autoconsumo energético.

La actual situación de la economía basada en la cantidad y el precio se ha demostrado que está obsoleta y requiere una transformación a una sostenible. Está claro que los modelos que hemos conocido hasta ahora, y que nos ha servido a muchos para alcanzar un estatus en la sociedad, no sirven de ejemplo para las nuevas generaciones de chicos y chicas que se lanzan a un mercado laboral precario y en decadencia.

De este modo, no podemos salir de la “crisis económica” sino cambiamos hacía un modelo económico sostenible generador de empleo verde. Las empresas deben de favorecer la protección de los hábitats, e invertir en tecnologías que favorezcan un crecimiento sostenible.

Fuentes:

Libros:

La historia de las cosas” de Annie Leonard, ISBN: 978-84-3750-650-0

Consumir menos, vivir mejor” de Toni Lodeiro, ISBN: 978-84-8136-515-3

Sitios especializados:

www.ecodes.org

Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU)

Fotos: www.canstockphoto.es