Faltan pocos días para que se conmemore el Día Mundial del Reciclaje (17 de mayo), una jornada que pretende ser un punto de inflexión de una nueva era en la que nuestros desechos dejarán de verse como basura y pasarán a ser otra materia más de la que sacar provecho.

El ser humano ha dejado de ser parte del ecosistema terrestre para vivir a su libre albedrío, pensando que con su inteligencia podría dominarlo todo, pero su equivocación ha sido mayúscula. El mayor problema ha sido pensar, que no formaba parte de un todo, ese todo que conforma en sí nuestro planeta.

El reciclaje como estilo de vida

El hombre urbanita ha dejado atrás su conexión con la naturaleza levantando murallas de desechos.

El hombre ha roto todas las sabias reglas que rigen la naturaleza, para desaprovecharla, malgastarla y ensuciarla sin remordimientos, y sin pensar en que eso mismo que estaba conformando, le estallaría en su propia cara en algún momento.

Ese momento ha llegado. El momento de dejar de pensar de forma egoísta en nuestro futuro como especie, para proponer un plan a largo plazo que tenga en cuenta nuestro ecosistema, nuestro hábitat y a todos los seres vivos que lo constituyen, lo conforman y lo sustentan.

El reciclaje como estilo de vida

Nuestra herencia y nuestra cultura pasada sí que tenían en cuenta que sus acciones repercutían sobre su propio ser y sobre su medio natural. Gracias a ello pudieron convivir de forma equilibrada, recibiendo y dando, en un movimiento de intercambio, que es común en el reino animal y vegetal.

La desnaturalización del ser humano le ha abocado a sufrir toda clase de males procedentes de la falta de comunicación y conexión con la Madre Tierra. En las culturas antiguas, en las que sí se le tenía un gran respeto, incluso en la actualidad, en algunas civilizaciones indígenas, la Tierra era considerada sagrada y dadora de vida.

Indígenas

El culto a la Madre Tierra sigue muy presente en las culturas andinas, y en Sudamérica, en general.

De la misma forma que aprendemos como funcionan las nuevas tecnologías para conectarnos a nivel mundial, debemos de tener como referencia y profundizar en la sabiduría de nuestros ancestros que ya conocían y sabían a la perfección qué era el reciclaje. Un estilo de vida que asumía el reciclaje como propio.

Ellos eran capaces de convertir los distintos materiales que la naturaleza les brindaba, en objetos prácticos para su vida diaria, sin tener que tirar absolutamente nada. Porque la transformación y el cambio regían sus vidas.

El hombre contemporáneo, por desgracia, ha dejado atrás el privilegio de poder pensar, diseñar y ejecutar de forma habitual para lograr el ciclo vital. Aposentado en sus tronos de cemento ha procurado distraerse en labores centradas en su propio mundo. Un mundo divergente al que le sostenía.

Botellas de plástico prensadas

Con el plástico que hay en la actualidad en el planeta, se podrían crear otros continentes.

En la actualidad, la fabricación de materiales artificiales ha provocado un superávit, con el que estamos intentando lidiar, sin que terminemos asfixiados por nuestra propia negligencia. Materiales que es necesario reciclar, porque es imposible eliminarlos.

Teniendo en cuenta esta preocupante situación, y antes de que se nos vaya de las manos, y no tenga retorno, procuremos seguir unas sencillas reglas cada día.

Más allá del reciclaje: 7 iniciativas a tener en cuenta

  1. Evita adquirir productos que contengan plásticos de un solo uso. Si lo haces, intenta reutilizarlos para otras actividades que se te ocurran. ¡Usa esa imaginación que tienes escondida! El resto debe de ir al contenedor de reciclaje.
  2. Intenta reparar la mayor parte de los objetos que se te estropeen. Asegura que tengan una larga vida.
  3. Compra con la cabeza, y teniendo en cuenta qué harás cuando ese producto ya no te guste, o no lo necesites.
  4. Se responsable con el planeta: procura usar artículos, sustancias o elementos biodegradables, que no necesiten mano de obra de más o de un extra de energía para desaparecer cuando termine su ciclo de vida.
  5. Regala o realiza trueque con aquellas posesiones personales que dejaron de servirte. ¡Puede que alguien esté buscando algo similar! La segunda o tercera mano es una buena opción.
  6. Si compras algo realizado con materiales plásticos, prioriza que ya sea reciclado, reciclable y su resistencia al paso del tiempo.
  7. Y, finalmente, lo más importante y esencial: busca alternativas, siguiendo el lema de «Pienso, luego reciclo».