Es lo que se desprende del artículo publicado en la revista BioScience respaldado por 11.000 científicos de 153 países. Ellos saben lo que está pasando, a pesar de que siguen surgiendo voces discordantes que lo niegan. No sabemos de dónde sale esa ofuscación.

Una simpleza de negar la verdad que la mayoría acepta, porque las investigaciones y los resultados son transparentes y claros.

No se ha actuado en 40 años

Su escrito se corresponde con el 40 aniversario de la primera conferencia mundial sobre el clima, celebrada en Ginebra en 1979, un 5 de noviembre. Han querido escoger esta fecha a propósito, no sé si para decir que ha servido de poco lo que se ha estado haciendo durante todos estos años (ellos afirman que se ha sabido esto hace 40 años y no se ha actuado) o para hacer una llamada de emergencia a toda la sociedad, ya que si nuestros gobernantes no se involucran, habrá que tomar una decisión al respecto: o se les sigue «bailando el agua» o se pasa a una verdadera acción.

Sería muy significativo tomar conciencia sobre el impacto de escoger un transporte tan contaminante como el avión.

Pero no hace falta ser  un «Sherlock Holmes» para saber el porqué de esa oposición rotunda al cambio climático de algunos. Es que hay mucho en juego…mucho dinero encima de la mesa al que nadie quiere renunciar. Esta actitud ilógica raya en lo rastrero. ¿Cómo es posible saber que si no das marcha atrás, te vas a estampar y a morir?

Este suicidio colectivo al que nos enfrentamos y al que parece que, por mucho que las autoridades del sector público y privado digan que sí están realizando acciones para frenar lo que se nos viene encima, nos vemos abocados sin tener capacidad de reaccionar.

Cataclismo y sufrimiento incalculable

Los científicos han advertido que tienen obligación de comunicarle a la humanidad la catástrofe a la que nos tenemos enfrentar, por el «sufrimiento incalculable» que va a traer, y, no solamente eso, aclaran que las previsiones que se habían hecho quizás habrá que adelantarlas, porque va mucho más rápido de lo que se preveía.

Cada vez tendremos más problemas para conseguir extinguir los habituales incendios que habrá en el planeta.

Tenemos que dar las gracias que a estos 11.000 hombres y mujeres no les hallan tapado la boca con dinero, el único recurso del que disponen los que lo niegan, como a muchos otros les ha sucedido.

Según todas las investigaciones, a partir del 2030 no podremos hacer nada o muy poco para evitar el cataclismo. ¡Nos quedamos sin vida en el planeta, pero sigamos con nuestras actividades rutinarias sin mirar al futuro!

Los científicos especifican que existen unos característicos signos vitales que deben monitorearse o seguir su evolución al detalle, como sucede con el incremento en los vuelos, los subsidios a los combustibles fósiles, las pérdidas económicas por fenómenos climáticos extremos y la destrucción de bosques.

Medidas urgentes

Energía

Más claro imposible: subir los precios a los combustibles fósiles para evitar su uso. En este caso en necesario que se impliquen los estados para financiar otras alternativas, como el uso de vehículos eléctricos para una movilidad sostenible.

La energía eólica es una de las mejores opciones a tener en cuenta.

Eliminar los subsidios a las empresas que producen y refinan el crudo, motivando la utilización de energías renovables.

Contaminantes

Limitación o elimnación de las emisiones o producción de metano, los hidrofluorocarbonos y el hollín. Con esta acción sería posible bajar  la tendencia al calentamiento global en un 50% en un corto plazo de tiempo (décadas).

Es imprescindible frenar de forma radical la contaminación.

Naturaleza

Evitar la deforestación de los bosques en todo el mundo, gracias a ellos es posible que la atmósfera nos se sobrecargue de CO2 o dióxido de carbono.

Luchemos por conservar los bosques y sus habitantes.

Es imprescindible comenzar ya la restauración de los distintos ecosistemas formados por fitoplancton, arrecifes de coral, sabanas, humedales, turberas, praderas, manglares o áreas boscosas. Reduciendo la pérdida de hábitat y biodiversidad, protegiendo los bosques primarios y reforestando los lugares en los que sea necesario.

Alimentos

 Evitar el despilfarro alimentario, el derroche de recursos alimentarios en los países desarrollados está provocando un gasto de energía insostenible. Un cambio en la dieta de la humanidad lograría evitar una mayor incidencia del cambio climático en todo el mundo.

Según la FAO, (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), el ganado es responsable del 20% de las emisiones de gases que producen el efecto invernadero.

Una alimentación basada en alimentos vegetales con muy poca cantidad de alimentos de origen animal, sería algo revolucionario y drástico, que evitaría mucho sufrimiento innecesario y enviar a la atmósfera un 25% de las emisiones de efecto invernadero. Un cambio en los sistemas de cultivo y en la producción de ganado repercutiría muy favorablemente.

Economía

Los científicos insisten en que es imposible seguir con este tipo de crecimiento, con la dependencia de los combustibles fósiles. Es inviable. Y el tener como referencia el Producto Neto Interno, que está obsoleto. Se debe luchar par conseguir frenar las desigualdades, priorizando las necesidades básicas. Es imprescindible crear una economía libre de carbono.

Una economía baja en carbono que protege la naturaleza sería una posible solución.

Población

 200.000 nuevos individuos vienen al mundo cada día. Por eso, los científicos han recomendado evitar la presión del crecimiento demográfico, incluyendo medidas para salvaguardar la educación de las niñas, para que no se centre en exclusiva en las tareas del hogar y en el cuidado de los hijos, como sucede en muchos lugares del mundo.

El crecimiento demográfico, es decir, la huella del hombre en el planeta es incuestionable.