Artículos InteresantesMedio Ambiente

Día Mundial del Lagarto 2026: las especies más sorprendentes del sureste asiático

Cuando pensamos en los reptiles del sureste asiático, probablemente la primera imagen que nos viene a la cabeza sea la de un gran dragón de Komodo caminando entre la vegetación de una isla tropical. Pero este rincón del planeta esconde un universo mucho más amplio. Selvas húmedas, manglares, bosques monzónicos, riberas, plantaciones e incluso ciudades sirven de hogar a una enorme diversidad de lagartos, desde diminutos gecos que trepan por las paredes hasta enormes varanos acuáticos y especies capaces de planear de árbol en árbol.

Para quienes sentimos curiosidad por estos animales, el 14 de agosto resulta ser una fecha muy especial, el Día Mundial del Lagarto, y el sureste asiático resulta especialmente fascinante porque aquí la evolución parece haber experimentado con casi todas las posibilidades imaginables. Hay lagartos que nadan, otros que se deslizan por el aire, algunos que pasan buena parte de su vida en los árboles y otros que han aprendido a convivir con las personas. Y, entre todos ellos, también encontramos especies extremadamente raras, algunas restringidas a una sola isla o a determinados fragmentos de selva.

La región reúne una extraordinaria variedad de reptiles, pero también concentra algunas de las principales amenazas para su supervivencia.

La pérdida de bosques, la transformación de humedales, la expansión de las infraestructuras, el comercio de fauna y la captura de animales silvestres están haciendo que conocerlos sea más importante que nunca.

La propia UICN advierte de que muchas especies de varanos de distribución restringida presentan problemas de conservación y que todavía existen importantes lagunas de conocimiento sobre su estado.

Un territorio perfecto para los lagartos

El sureste asiático comprende una enorme variedad de ambientes. En la parte continental encontramos países como Tailandia, Vietnam, Camboya, Laos y Myanmar, mientras que hacia el sur y el este aparecen Malasia, Indonesia, Filipinas, Brunéi y las numerosas islas que forman los archipiélagos de la región.

Esta diversidad geográfica explica en buena medida la extraordinaria variedad de lagartos.

Las selvas tropicales proporcionan árboles donde trepar y abundantes insectos; los ríos y manglares ofrecen alimento y refugio a los varanos acuáticos; las zonas costeras permiten la existencia de especies asociadas a humedales; y las islas, aisladas durante miles o millones de años, han favorecido la aparición de animales únicos.

Incluso algunos lagartos considerados estrictamente selváticos han demostrado una sorprendente capacidad para adaptarse a paisajes modificados. En la isla tailandesa de Ko Pha-ngan, por ejemplo, se han registrado 16 especies de lagartos en bosques protegidos, bosques alterados y zonas habitadas, y algunas especies, como el geco tokay y el varano acuático, aparecen incluso en ambientes dominados por las personas.

El dragón de Komodo, el gigante de las islas

Si existe un lagarto capaz de despertar auténtica fascinación, ese es el dragón de Komodo (Varanus komodoensis). Endémico de algunas islas de Indonesia, entre ellas Komodo, Rinca, Gili Motang y Flores, es el lagarto de mayor tamaño que existe actualmente.

Lagarto
Ejemplar de Varanus komodoensis en Komodo National Park. Imagen © marcel_wildlife.

Su aspecto parece diseñado para alimentar nuestras fantasías sobre los dragones. Tiene un cuerpo robusto, patas poderosas, una cola larga y musculosa y una cabeza que recuerda a la de un pequeño dinosaurio.

Puede alcanzar varios metros de longitud y posee un olfato extraordinariamente desarrollado que utiliza para localizar alimento a gran distancia.

Vive principalmente en ambientes secos y cálidos, aunque dentro de su área de distribución puede encontrarse en sabanas, bosques abiertos, zonas costeras y otros ambientes insulares. Es un depredador oportunista capaz de consumir una gran variedad de presas, desde pequeños animales hasta grandes mamíferos.

Su situación es mucho más preocupante que la de otros grandes lagartos asiáticos. El dragón de Komodo está catalogado En Peligro de Extinción, aunque Estable, una categoría que implica un riesgo muy alto de extinción en estado silvestre. La situación de las especies insulares resulta especialmente delicada porque sus poblaciones quedan confinadas a territorios relativamente pequeños y cualquier alteración del ecosistema puede tener consecuencias importantes.

El cambio climático constituye además una amenaza particularmente relevante para las especies restringidas a islas, ya que la modificación de las temperaturas, las precipitaciones y la disponibilidad de agua puede alterar profundamente los ecosistemas de los que dependen.

El varano acuático, un gigante que vive cerca de nosotros

Mucho más extendido está el varano acuático asiático (Varanus salvator), uno de los grandes protagonistas de los ecosistemas húmedos del sureste asiático. Su distribución comprende numerosos países de la región y se extiende por buena parte de Indonesia, además de otros territorios del sur y sureste de Asia.

Lagarto
Ejemplar de Varanus salvator. Imagen © imranrashed.

Es un animal impresionante. Puede superar los dos metros de longitud en algunos ejemplares y posee una cola poderosa que funciona como una auténtica herramienta de propulsión cuando nada. Su cuerpo oscuro, salpicado de manchas y dibujos, le proporciona un excelente camuflaje.

Lo más llamativo es precisamente su relación con el agua. Vive alrededor de ríos, canales, pantanos, manglares, estanques y otros ambientes acuáticos. Es un excelente nadador y puede permanecer largos periodos dentro del agua. Su dieta es muy variada y puede incluir peces, anfibios, invertebrados, aves, pequeños mamíferos y otros reptiles.

A diferencia de lo que podríamos imaginar al contemplar su tamaño, es también un animal extraordinariamente adaptable. Se ha acostumbrado a vivir en algunos espacios urbanos y es posible encontrarlo en parques, canales y zonas modificadas por las personas. En Bangkok, por ejemplo, existen poblaciones conocidas en áreas urbanas.

Actualmente está considerado de Preocupación Menor por la UICN, pero esto no significa que no tenga problemas. La especie está incluida en el Apéndice II de CITES y soporta una intensa explotación en determinadas zonas, especialmente por el comercio de pieles. En Indonesia, por ejemplo, existen cuotas oficiales de aprovechamiento de ejemplares silvestres.

El misterioso varano sin orejas de Borneo

Entre todos los lagartos del sureste asiático hay uno que parece sacado de un libro de animales prehistóricos: el varano sin orejas de Borneo (Lanthanotus borneensis), que se en encuentra En Decrecimiento, según la UICN.

Lagarto
Ejemplar de Lanthanotus borneensis.

Es una especie particularmente singular porque constituye el único representante vivo de su propia familia, Lanthanotidae. Su nombre común hace referencia a una de sus características más evidentes: no presenta aberturas auditivas externas visibles.

Vive en Borneo, especialmente asociado a ambientes húmedos próximos a cursos de agua. Su cuerpo relativamente bajo, las escamas fuertemente marcadas y la cabeza peculiar le dan una apariencia muy diferente a la de los varanos convencionales.

Durante mucho tiempo fue uno de los grandes enigmas de la herpetología. Es una especie discreta, difícil de observar y con hábitos poco conocidos en comparación con otros lagartos más estudiados. Su relación con ambientes acuáticos y ribereños es una de sus características más interesantes, y se cree que puede desplazarse tanto por tierra como dentro del agua.

Su rareza y su distribución extremadamente restringida hacen que sea especialmente vulnerable. La destrucción de los bosques de Borneo y la captura para el comercio de animales exóticos constituyen amenazas importantes. Precisamente las especies que ocupan áreas pequeñas son las que pueden quedar más expuestas cuando desaparecen determinados fragmentos de hábitat.

Los dragones voladores que no vuelan

Quizá uno de los fenómenos más extraordinarios de la evolución de los lagartos asiáticos sea el de los llamados dragones voladores del género Draco.

No vuelan como un ave, pero pueden desplazarse por el aire mediante planeos espectaculares. Para conseguirlo han desarrollado unas prolongaciones de las costillas que sostienen unas membranas laterales denominadas patagios. Cuando el animal salta desde una rama y extiende esas estructuras, convierte temporalmente su cuerpo en una especie de ala.

El resultado es sorprendente: un pequeño lagarto puede pasar de un árbol a otro sin necesidad de descender al suelo.

Los Draco son principalmente arborícolas y diurnos. Viven en bosques tropicales y pasan gran parte de su tiempo sobre los troncos y las ramas. Su alimentación incluye principalmente hormigas y otros pequeños invertebrados. Además, muchas especies poseen llamativas estructuras en la garganta, conocidas como papadas o gulares, que desempeñan un papel importante en la comunicación y en el comportamiento reproductivo.

El lagarto volador moteado (Draco maculatus) es un buen ejemplo de esta estrategia. Se distribuye por varios países del sureste asiático y utiliza los grandes árboles de los bosques como auténticas autopistas aéreas. En Bangladesh, donde ha sido objeto de una evaluación nacional, se ha considerado En Decrecimiento, según la UICN, debido a la pérdida y degradación de su hábitat, aunque su situación global puede diferir de la evaluación nacional.

Lagarto
Ejemplar de Draco maculatus. Imagen  © Alexander Gregory Mason.

Y aquí encontramos una de las grandes lecciones de estos pequeños dragones: conservarlos no consiste únicamente en proteger al animal, sino en mantener los bosques que hacen posible su particular forma de vida.

El dragón de vela de Filipinas

En Filipinas encontramos otro lagarto de aspecto espectacular: el dragón de vela filipino (Hydrosaurus pustulatus).

Lagarto
Ejemplar de Hydrosaurus pustulatus. Imagen © Dan Jones.

Su característica más llamativa es la gran cresta o «vela» que recorre parte de su espalda y cola. Esta estructura le proporciona una silueta inconfundible y probablemente interviene en la comunicación visual y en las interacciones entre individuos.

Es un lagarto asociado a ambientes próximos al agua. Habita corredores ribereños de zonas bajas, bosques costeros y manglares, y puede encontrarse cerca de los ríos. Es además un excelente nadador, una habilidad especialmente útil para un animal que vive estrechamente ligado a los ambientes acuáticos.

Su comportamiento también resulta curioso porque combina actividad diurna con refugios muy concretos. Se han observado ejemplares descansando durante la noche en grietas de las rocas, mientras que durante el día se muestran activos.

La situación de conservación del dragón de vela filipino es preocupante. Está catalogado como En Decrecimiento, en buena medida debido a la pérdida y fragmentación continuada de los hábitats de los que depende.

El geco tokay, una voz inconfundible en la noche

No todos los lagartos extraordinarios del sureste asiático son gigantes. El geco tokay (Gekko gecko) es mucho más pequeño, pero posee una personalidad absolutamente propia.

Lagarto
Ejemplar de Gekko gecko en Panglao Island Nature Resort, Bohol, Filipinas. Imagen © Will Flaxington.

Su cuerpo azul grisáceo o azulado está cubierto de manchas rojizas o anaranjadas, mientras que sus ojos grandes y su cabeza ancha le proporcionan una apariencia muy característica. Es un animal principalmente nocturno y puede encontrarse tanto en árboles como en construcciones humanas.

Su nombre común procede precisamente del sonido que emite: un potente «to-kay» que puede escucharse durante la noche y que forma parte de su comportamiento territorial y reproductivo.

Sus patas presentan las características estructuras adhesivas propias de los gecos, que le permiten desplazarse por superficies verticales y aparentemente imposibles. En el sureste asiático puede vivir en bosques, plantaciones y áreas urbanizadas, y en Filipinas se ha observado con frecuencia asociado a construcciones humanas y lugares iluminados, donde encuentra abundantes insectos.

La especie está considerada de Preocupación Menor en las evaluaciones citadas, aunque los gecos asiáticos, en general, también se enfrentan a problemas derivados de la pérdida de hábitat y del comercio de fauna. La UICN señala precisamente que la pérdida de hábitat, el cambio climático y el comercio ilegal son amenazas relevantes para numerosos gecos.

Los pequeños lagartos que viven entre los árboles

Junto a estas especies espectaculares existe una enorme diversidad de lagartos más discretos. Agamas, escincos, gecos y otras familias ocupan prácticamente todos los niveles del ecosistema.

Algunos pasan su vida sobre los troncos, otros se esconden entre la hojarasca y otros aprovechan las construcciones humanas. En Tailandia, los estudios realizados en Ko Pha-ngan han demostrado hasta qué punto algunas especies son capaces de utilizar tanto bosques conservados como ambientes alterados. El agama común (Calotes versicolor) y el geco tokay estuvieron entre las especies más abundantes detectadas en aquella isla.

Lagarto
Ejemplar de Calotes versicolor. Imagen © Ketan Bhave.

Esta capacidad de adaptación es importante porque no todos los lagartos reaccionan de la misma manera ante la transformación del paisaje. Las especies generalistas pueden encontrar nuevos recursos en jardines, plantaciones o zonas urbanas, mientras que aquellas que dependen de bosques maduros, riberas intactas o pequeñas islas pueden quedar rápidamente aisladas.

¿De qué se alimentan?

La alimentación de los lagartos del sureste asiático es tan diversa como ellos mismos.

Los pequeños gecos y muchos agámidos son grandes consumidores de insectos y otros invertebrados. Los dragones voladores, por ejemplo, se alimentan principalmente de hormigas y pequeños insectos. Los grandes varanos, en cambio, son oportunistas y pueden incorporar a su dieta peces, anfibios, aves, mamíferos, huevos, crustáceos e incluso carroña.

Esta diversidad alimentaria les permite ocupar nichos ecológicos muy diferentes. Algunos son auténticos cazadores de emboscada; otros recorren activamente su territorio buscando alimento; y los grandes varanos combinan olfato, vista y una extraordinaria capacidad de exploración para localizar presas.

Lagartos que se defienden de formas sorprendentes

Otra de las razones por las que resulta tan interesante observar estos animales es la variedad de estrategias defensivas que han desarrollado.

Los Draco pueden escapar literalmente por el aire. Los gecos pueden intentar pasar inadvertidos gracias a su camuflaje y a sus hábitos nocturnos. Algunos lagartos arborícolas permanecen inmóviles sobre los troncos para confundirse con la corteza. Los grandes varanos, por su parte, cuentan con cuerpos poderosos, garras, dientes y colas capaces de convertirse en formidables herramientas defensivas.

También es importante recordar que la mayoría de estas especies no buscan enfrentarse a las personas. Un animal que parece amenazador cuando lo observamos de cerca normalmente está intentando mantener la distancia o escapar. Para quienes disfrutan observándolos en libertad, la mejor regla es sencilla: mirar, fotografiar y dejar que el animal continúe con su vida.

¿Qué amenaza a los lagartos del sureste asiático?

La situación de conservación es muy desigual. No podemos hablar de los lagartos del sureste asiático como si fueran un único grupo. Algunas especies son abundantes y resistentes, mientras que otras tienen distribuciones minúsculas y poblaciones muy fragmentadas.

La pérdida de hábitat es probablemente uno de los problemas más importantes. La transformación de selvas en terrenos agrícolas, la tala, la expansión de las ciudades, las carreteras y el desarrollo turístico pueden reducir y fragmentar los ambientes disponibles. En especies insulares el problema puede ser todavía mayor porque no existe un territorio alternativo al que desplazarse.

El comercio de fauna también representa una amenaza para determinadas especies. Los varanos, por ejemplo, han sido históricamente objeto de explotación por sus pieles, mientras que algunos gecos y otros lagartos son demandados como animales exóticos. La UICN mantiene grupos especializados precisamente para estudiar estos problemas y mejorar la información disponible sobre las especies de varanos y gecos.

Además, existe un problema menos visible: la falta de información. En animales pequeños, nocturnos, arborícolas o extremadamente discretos resulta complicado conocer con precisión cuántos ejemplares existen y cómo están evolucionando sus poblaciones. Una especie poco estudiada no necesariamente está a salvo; en ocasiones simplemente sabemos demasiado poco sobre ella.

Un patrimonio natural que merece ser descubierto

Si algo me parece especialmente fascinante de los lagartos del sureste asiático es que obligan a mirar más allá de la imagen tradicional que tenemos de estos animales. Aquí un lagarto puede ser un gigantesco depredador insular, un nadador extraordinario, un pequeño habitante de las paredes de una casa, un reptil que planea entre los árboles o una criatura tan rara que durante años apenas fue observada por los científicos.

Y quizá esa diversidad sea precisamente lo que hace que merezca la pena acercarse a ellos con otros ojos. No todos tienen el aspecto espectacular de un dragón de Komodo, pero cada especie cuenta una historia evolutiva diferente y ocupa un lugar concreto dentro de los complejos ecosistemas tropicales de Asia.

Para quienes disfrutan observando reptiles, viajar por las selvas, islas y humedales del sureste asiático supone entrar en uno de los grandes escenarios mundiales de la diversidad de lagartos. Pero también implica asumir que contemplarlos en libertad es un privilegio. Mantener los bosques, proteger los ríos y manglares, combatir el comercio ilegal y conocer mejor las especies menos estudiadas son pasos fundamentales para que estos extraordinarios animales continúen formando parte de los paisajes asiáticos.

Porque, al fin y al cabo, quizá lo más fascinante de estos lagartos no sea solamente su aspecto. Es saber que, entre las ramas de una selva, en la orilla de un río o sobre el tejado de una casa tropical, todavía podemos encontrarnos con criaturas que parecen pertenecer a otro tiempo y que han perfeccionado durante millones de años algunas de las estrategias de supervivencia más sorprendentes del mundo animal.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *