Os mostramos 7 consejos prácticos para ahorrar energía y colaborar con el medio ambiente.

El 5 de marzo se celebra el Día Mundial de la Eficiencia Energética para sensibilizar a todas las personas sobre la necesidad de reducir el consumo energético mediante un uso razonable y sostenible de la energía y evitar el derroche energético.

Hoy es un día importante para reflexionar sobre el consumo energético y las fuentes de energía de las que disponemos. La eficiencia energética es uno de los mecanismos más importantes en la lucha contra el cambio climático con el fin de conseguir un sociedad energéticamente sostenibles de cara al futuro.

Cada día consumimos grandes cantidades de energía. Según la Global Footprint Network (GFN), actualmente se calcula que necesitamos el equivalente a 1,6 planetas para alcanzar lo recursos que utilizamos cada año, y para 2030 vamos a necesitar el equivalente a dos Tierras, lo que podría conducir a un daño significativo en la supervivencia de la raza humana.

7 Consejos para no derrochar energía

Los hogares son los responsables del consumo de aproximadamente el 40% del gasto energético total de un país, es por eso que hay que hacer hincapié en reducir este consumo para hacerlos más eficientes.

Poner en práctica políticas de eficiencia energética reduce la huella de carbono y supone un ahorro económico considerable.

Algunas medidas de eficiencia energética son muy conocidas por ser de “sentido común” (por ejemplo, apagar la luz cuando no estamos en una habitación), otras las propician desarrollos tecnológicos que no todo el mundo conoce (por ejemplo, el uso de bombillas LED). Todas ellas destinadas a contribuir, con un consumo más racional de la energía, y al aumento de la eficiencia global. 

El consumo de energía en nuestro hogar depende de:

1. Calefacción y aire acondicionado

Configura tus equipos de calefacción y aire acondicionado

Casi la mitad de la energía que gastan las familias es para aclimatar sus viviendas. Naturalmente, esto varía mucho de unas zonas geográficas a otras. Esto condiciona en gran medida la elección del sistema de climatización pero ¿cómo saber cuál es la acertada?

1.1 Calefacción

Si hablamos de sistemas de calefacción, existen varias formas de calentar el hogar, las más utilizadas son las calderas y las bombas de calor, aunque ahora están en auge las estufas de pellets.

1.1.1 Calderas

Considerando el tipo de combustión, las calderas pueden ser:

Estancas: cuando la admisión de aire y la evacuación de gases tienen lugar en una cámara cerrada, sin contacto alguno con el aire del local en que se encuentra instalada. También son de destacar las calderas con modulación automática de la llama. Este sistema minimiza los arranques y paradas de la caldera, ahorrándose energía al adecuar, en todo momento, el aporte de calor a las necesidades, mediante el control de la potencia térmica aportada (potencia de la llama).

Calderas de Condensación: recuperan parte del calor de la combustión, particularmente el calor latente del vapor de agua que se produce durante el proceso. Su temperatura óptima de operación es 30-50ºC del circuito de calefacción.

1.2.1 Sistema de bomba de calor

La bomba de calor toma la energía del entorno natural (normalmente el aire) y la transporta al interior de los recintos, calentándolos. La distribución del calor se realiza por una red de tubos de airey rejillas o difusores (lo más usual), o mediante tubos con agua caliente a través de los cuales se hace pasar aire (fan-coils).

La ventaja de este sistema es la alta eficiencia energética. Por cada kWh de electricidad consumida se transfiere entre 2 y 4 kWh de calor. Además, la bomba de calor no sólo permite calentar sino también enfriar. El inconveniente es que cuando las temperaturas son muy bajas su eficiencia disminuye.

Consejos prácticos para ahorrar energía y dinero en calefacción

  1. Una temperatura de 21ºC es suficiente para mantener el confort de una vivienda.
  2. Apague la calefacción mientras duerme y por la mañana espere a ventilar la casa y cerrar las ventanas para encenderla.
  3. Ahorre entre un 8 y un 13% de energía colocando válvulas termostáticas en radiadores o termostatos programables, son además soluciones asequibles y fáciles de colocar.
  4. Reduzca la posición del termostato a 15ºC (posición “economía” de algunos termostatos), si se ausenta por unas horas.
  5. No espere a que se estropee el equipo: el mantenimiento adecuado de la caldera individual le ahorrará hasta un 15% de energía.
  6. Cuando los radiadores están sucios, el aire contenido en su interior dificulta la transmisión de calor desde el agua caliente al exterior. Este aire debe purgarse al menos una vez al año, al iniciar la temporada de calefacción. En el momento que deje de salir aire y  comience a salir sólo agua, estará limpio.
  7. No deben cubrirse los radiadores ni poner ningún objeto al lado, porque se dificultará la adecuada
    difusión del aire caliente.
  8. Para ventilar completamente una habitación es suficiente con abrir las ventanas alrededor de 10 minutos: no se necesita más tiempo para renovar el aire.
  9. Cierre las persianas y cortinas por la noche: evitará importantes pérdidas de calor.

1.2 Aire Acondicionado

El aire acondicionado es uno de los equipamientos que más rápidamente está creciendo en el sector doméstico.

Sin embargo, son muy pocas las viviendas que se construyen con instalaciones centralizadas de aire acondicionado, aun en zonas climáticas muy calurosas.

Esto provoca que la mayoría de las instalaciones se compongan de elementos independientes, siendo muy poco habituales las instalaciones centralizadas individuales o colectivas, que son mucho más eficientes y evitan el problema de tener que colocar los aparatos en las fachadas de los edificios.

Consejos Prácticos

  1. A la hora de la compra, déjese asesorar por profesionales.
  2. Fije la temperatura de refrigeración a 26ºC.
  3. Cuando encienda el aparato de aire acondicionado, no ajuste el termostato a una temperatura más baja de lo normal: no enfriará la casa más rápido y el enfriamiento podría resultar excesivo y, por tanto, un gasto innecesario.
  4. Instalar toldos, cerrar persianas y correr cortinas son sistemas eficaces para reducir el calentamiento de nuestra vivienda.
  5. En verano, ventile la casa cuando el aire de la calle sea más fresco (primeras horas de la mañana y durante
    la noche).
  6. Es importante colocar los aparatos de refrigeración de tal modo que les dé el sol lo menos posible y
    haya una buena circulación de aire. En el caso de que las unidades condensadas estén en un tejado, es conveniente cubrirlas con un sistema de ensombramiento.
  7. Los colores claros en techos y paredes exteriores reflejan la radiación solar y, por tanto, evitan el calentamiento de los espacios interiores.

2. Aislamiento

Aislamiento, una buena ayuda

La cantidad de calor necesario para mantener una vivienda a la temperatura de confort depende, en buena medida, de su nivel de aislamiento térmico. Una vivienda mal aislada térmicamente necesita más energía para calentarla o enfriarla dependiendo de la estación del año.

Pequeñas mejoras en el aislamiento pueden conllevar ahorros energéticos y económicos de hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado.

Pero el calor se puede escapar por otros muchos sitios:

  • Ventanas y acristalamientos.
  • Marcos y molduras de puertas y ventanas.
  • Cajetines de persianas enrollables sin aislar
  • Tuberías y conductos
  • Chimeneas, etc.

Consejos prácticos ahorrar dinero en climatización y ganar en confort.

  1. Si va a construir o rehabilitar una casa no escatime en aislamiento para todos los cerramientos exteriores. Ahorrará dinero en climatización y ganará en confort.
  2. Instale ventanas con doble cristal, o doble ventana, y carpinterías con rotura de puente térmico.
  3. Procure que los cajetines de sus persianas no tengan rendijas y estén convenientemente aislados.
  4. Detecte las corrientes de aire con algo tan sencillo como una vela encendida. En un día de mucho viento, sujétela junto a ventanas, puertas o cualquier otro lugar por donde pueda pasar aire del exterior. Si la llama oscila habrá localizado un punto donde se producen infiltraciones de aire.
  5. Disminuya las infiltraciones de aire de puertas y ventanas, tapando las rendijas con medios sencillos y baratos como la silicona, la masilla o el burlete.
  6. Cierre el tiro de la chimenea cuando no la esté usando.

3. Agua caliente sanitaria 

El agua caliente sanitaria es, después de la calefacción, es el segundo consumidor de energía de nuestros hogares: un 25% del consumo energético total.

Existen dos tipos principales de sistemas:

Los sistemas instantáneos: Calientan el agua en el mismo momento en que es demandada.

Es el caso de los habituales calentadores de gas o eléctricos, o las calderas murales de calefacción y agua caliente (calderas mixtas).

Inconvenientes:

  • Hasta que el agua alcanza la temperatura deseada en el punto de destino, se desperdicia una cantidad considerable de agua y energía, tanto más cuanto más alejada se encuentre la caldera de los puntos de consumo.
  • Cada vez que demandamos agua caliente se pone en marcha la caldera. Estos continuos encendidos y apagados incrementan considerablemente el consumo, así como el deterioro del equipo.
  • Generalmente presentan prestaciones muy limitadas para abastecer con agua caliente a dos puntos simultáneos. A pesar de todo, los instantáneos siguen siendo los sistemas más habituales en los suministros individuales de agua caliente.

Los sistemas de acumulación de calor. Son más eficientes que los sistemas instantáneos. 

Los podemos subdividirlos en dos tipos: Los que el equipo calienta el agua mediante una caldera o una bomba de calor, más un termo acumulador, y los termo acumuladores de resistencia eléctrica (estos últimos no recomendables desde el punto de vista energético).

Consejos prácticos para ahorrar agua caliente y energía

  1. Es muy importante que los depósitos acumuladores y las tuberías de distribución de agua caliente estén bien aislados.
  2. Racionalice el consumo de agua y no deje los grifos abiertos inútilmente (en el afeitado, en el cepillado de dientes).
  3. Tenga en cuenta que una ducha consume del orden de cuatro veces menos agua y energía que un baño.
  4. Los goteos y fugas de los grifos pueden suponer una pérdida de 100 litros de agua al mes, ¡evítelos!
  5. Emplee cabezales de ducha de bajo consumo, disfrutará de un aseo cómodo, gastando la mitad de agua y, por tanto, de energía.
  6. Coloque reductores de caudal (aireadores) en los grifos.
  7. Ahorre entre un 4 y un 6% de energía con los reguladores de temperatura con termostato. Una temperatura entre 30ºC y 35ºC es suficiente para sentirse cómodo en el aseo personal.
  8. Si todavía tiene grifos independientes para el agua fría y caliente, cámbielos por un único grifo de mezcla (monomando).
  9. Los sistemas de doble pulsador o de descarga parcial para la cisterna del inodoro ahorran una gran cantidad de agua.

4. Los electrodomésticos

Los electrodomésticos de gama blanca, los hornos eléctricos, el aire acondicionado y las fuentes de luz son equipamientos de uso común en nuestras viviendas.
Sin embargo, al contrario de lo que suele suceder con la calefacción o el sistema de suministro de agua, su adquisición depende del usuario.

Comprar un equipo eficiente es importante y sencillo de identificar, gracias a la etiqueta energética.

La etiqueta energética

Constituye una herramienta informativa al servicio de los compradores de aparatos consumidores de electricidad. Tiene que estar obligatoriamente en cada electrodoméstico puesto a la venta. 

Los tipos de electrodomésticos que tienen establecido el etiquetado energético son:

  • frigoríficos y congeladores.
  • lavadoras.
  • lavavajillas.
  • secadoras.
  • lavadoras-secadoras.
  • lámparas domésticas.
  • horno eléctrico.
  • aire acondicionado.

La etiqueta energética permite al consumidor conocer de forma rápida la eficiencia energética de un electrodoméstico.

Las etiquetas tienen una parte común, que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética; y otra parte, que varía de unos electrodomésticos a otros, y que hace referencia a otras características, según su funcionalidad: por ejemplo, la capacidad de congelación para frigoríficos o el consumo de agua para lavadoras.

Existen 7 clases de eficiencia identificadas por un código de colores y letras que van desde el color verde y la letra A para los equipos más eficientes, hasta el color rojo y la letra G para los equipos menos eficientes. En los próximos años, esta escala crecerá hacia arriba con A+, A++ y A+++, haciendo desaparecer las clases inferiores.

Consejos prácticos para ahorrar energía en los electrodomésticos más comunes

Frigorífico – Consejos prácticos

  1. Compre frigoríficos con etiquetado energético de clase A+ y A++. Ahorran energía y dinero.
  2. No compre un equipo más grande del que necesita.
  3. Coloque el frigorífico o el congelador en un lugar fresco y ventilado, alejado de posibles fuentes de calor: radiación solar, horno, etc.
  4. Limpie, al menos una vez al año, la parte trasera del aparato.

Lavadora – Consejos prácticos 

  1. Compre lavadoras con etiquetado energético de clase A. Además de consumir poco, lavará bien.
  2. Aproveche al máximo la capacidad de su lavadora y procure que trabaje siempre a carga completa.
  3. Existen en el mercado lavadoras con programas de media carga, que reducen el consumo de forma apreciable.
  4. Las lavadoras con sonda de agua, que mide la suciedad del agua y la cambian hasta que sea necesario hacerlo, reducen de manera importante el consumo de agua y de energía.
  5. Utilice los programas de baja temperatura, excepto para ropa muy sucia, y deje trabajar a los eficaces detergentes actuales.
  6. Aproveche el calor del sol para secar la ropa.
  7. El centrifugado gasta mucha menos energía para secar la ropa, que utilizando una secadora.
  8. Use descalcificantes y limpie regularmente el filtro de la lavadora de impurezas y cal; con ello, no disminuirán las prestaciones de su lavadora y ahorrará energía.
  9. Existen en el mercado lavadoras termoeficientes, con dos tomas de agua independientes: una para el agua fría y otra para la caliente. De este modo, el agua caliente se toma del circuito de agua caliente sanitaria, procedente del acumulador de energía solar, calentador o de la caldera de gas o gasóleo. Gracias a ello, se reduce un 25% el tiempo de lavado y se ahorra energía.

Lavavajillas – Consejos prácticos

  1. Los lavavajillas con etiquetado energético de clase A ahorran energía y dinero.
  2. Elija el tamaño de su lavavajillas en función de sus necesidades.
  3. Procure utilizar el lavavajillas cuando esté completamente lleno.
  4. Retire en seco los restos de alimento de la vajilla. Si necesitara aclarar la vajilla antes de meterla al lavaplatos, utilice el agua fría.
  5. Siempre que pueda utilice los programas económicos o de baja temperatura.
  6. Un buen mantenimiento mejora el comportamiento energético: limpie frecuentemente el filtro y revise los niveles de abrillantador y sal.
  7. Atienda al nivel de carga de los depósitos de sal y abrillantador, pues reducen el consumo de energía en lavado y secado, respectivamente.
  8. Use la toma de agua caliente sanitaria para su funcionamiento. Así el lavavajillas no tendrá que calentar el agua.

Horno – Consejos Prácticos

  1. Si va a comprar un horno eléctrico procure que sea de clase A. 
  2. No abra innecesariamente el horno. Cada vez que lo hace está perdiendo un mínimo del 20% de la energía acumulada en su interior.
  3. Procure aprovechar al máximo la capacidad del horno y cocine, si es posible de una vez, el mayor número de alimentos.
  4. Generalmente no es necesario precalentar el horno para cocciones superiores a una hora.
  5. Apague el horno un poco antes de finalizar la cocción: el calor residual será suficiente para acabar el proceso.
  6. Los hornos de convencción favorecen la distribución uniforme de calor, ahorran tiempo y, por tanto, gastan menos energía.

5. Iluminación

Pasaté al LED

La luz forma parte de nuestra vida. Por este motivo es una de las necesidades energéticas más importantes de un hogar, representando aproximadamente la quinta parte de la electricidad que consumimos en la vivienda.

Para conseguir una buena iluminación hay que analizar las necesidades de luz en cada una de las partes de la vivienda, ya que no todos los espacios requieren la misma luz, ni durante el mismo tiempo, ni con la misma intensidad.

Instalar bombillas LED es una pequeña inversión que rápidamente se verá amortizada. Los LED pueden reducir en un 22% el consumo energético de cualquier hogar, y se adaptan a cualquier lámpara que puedas tener. Podrás disfrutar de una bombilla LED durante 20 años (20.000 horas), aunque el gasto, en principio es superior al de una bombilla normal, merece la pena; ya que por cada bombilla que sustituyes por una LED ahorrarás 5,97 € en tu factura anual.

Consejos Prácticos

  1. Siempre que sea posible, aproveche la iluminación natural.
  2. Utilice colores claros en las paredes y techos: aprovechará mejor la iluminación natural y podrá reducir el alumbrado artificial.
  3. No deje luces encendidas en habitaciones que no esté utilizando.
  4. Reduzca al mínimo la iluminación ornamental en exteriores: jardines, etc.
  5. Mantenga limpias las lámparas y las pantallas, aumentará la luminosidad, sin aumentar la potencia.
  6. Sustituya las bombillas tradicionales por lámparas LED. Para un mismo nivel de iluminación, ahorran hasta un 80% de energía y duran 8 veces más. Cambie, con prioridad, las que más tiempo están encendidas.
  7. Adapte la iluminación a sus necesidades y dé preferencia a la iluminación localizada: además de ahorrar conseguirá ambientes más confortables.
  8. En vestíbulos, garajes, zonas comunes, etc. Es interesante colocar detectores de presencia para que las luces se enciendan y apaguen automáticamente.

6. Equipos ofimáticos (ordenador, impresora, etc.)

En las últimas décadas, el equipamiento informático ha tenido un auge espectacular, al que no han sido ajenas nuestras viviendas. Casi la mitad de los hogares disponen de ordenador personal, portatil, tablet, impresora, etc. 

Consejos Prácticos

  1. Utiliza el Ecobutton, un invento novedoso y original para ayudarnos al ahorro de energía y ya de paso a ser respetuosos con el medio ambiente.
  2. Usa las funciones de gestión de energía de tu sistema operativo. Configura al menos el apagado automático del monitor tras un tiempo determinado de inactividad.
  3. Utiliza regletas eliminadoras del “modo de espera” o “standby”.
  4. Apaga el ordenador cuando no lo vayas a utilizar.
  5. Apaga el monitor durante ausencias cortas.
  6. Evita el uso de protectores de pantalla. Algunos protectores de pantalla son bastante exigentes con la tarjeta gráfica aumentando el consumo. Además, si configuramos el monitor para que se apague no será necesario el uso de protectores de pantalla.
  7. Baja el brillo de la pantalla, además de ahorrar hasta el 50% de energía aliviaras la vista.
  8. Cierra las aplicaciones que no vayas a utilizar. De esta manera trabajará menos la CPU y, por lo tanto, bajaras el consumo.
  9. Mantén el disco duro limpio y ordenado. La eliminación periódica de archivos no utilizados, temporales, cookies, etc. mejora el rendimiento del equipo. Existen programas que limpian en forma fácil estos archivos como CCleaner o el liberador de espacio de Windows.
  10. En casos de discos mecánicos (no SSD), desfragmentar el disco duro periódicamente también resulta una buena práctica para mejorar el rendimiento de los equipos.
  11. Imprime en papel solamente aquello que sea necesario.

7. Buenas prácticas en la cocina

Buenas prácticas en la cocina

Según la energía que utilizan cabe distinguir dos tipos de cocinas: a gas y eléctricas. Las eléctricas a su vez pueden ser de resistencias convencionales, de tipo vitrocerámico o de inducción.

Las cocinas de inducción calientan los alimentos generando campos magnéticos. Por su tecnología, son mucho más rápidas y eficientes que el resto de las cocinas eléctricas.

En general, se puede afirmar que las cocinas eléctricas son menos eficientes que las de gas.

Consejos Prácticos

  1. Para cocinar, gestione con eficiencia los recursos: microondas, cocina con olla a presión y horno en último lugar.
  2. Las placas de inducción consumen un 20% menos de electricidad que las vitrocerámicas convencionales.
  3. Procure que el fondo de los recipientes sea ligeramente superior a la zona de cocción para que no rebase la llama, así aprovecharemos al máximo el calor de la cocina.
  4. En las cocinas eléctricas utilice baterías de cocina y el resto del menaje con fondo grueso difusor: logrará una temperatura más homogénea en todo el recipiente.
  5. Cocinar con un recipiente con tapa le ayudará a ahorrar hasta un 25% de energía.
  6. Aproveche el calor residual de las cocinas eléctricas (excepto las de inducción) apagándolas unos cinco minutos antes de finalizar el cocinado.
  7. Utilizar el microondas en lugar del horno convencional supone un ahorro entre el 60 y el 70% de energía y un ahorro considerable de tiempo.