La lechuza ha sido declarada el Ave del Año 2018 por votación popular del SEO/BirdLive. Durante el próximo año, la ONG dirigirá acciones de concienciación y conservación sobre esta especie, la cual figura en el COEF (Catálogo Oficial de Especies Amenazadas). 

Las lechuzas conforman la familia de aves de los titónidos (tytonidae), entre los que destacan Tyto alba alba o lechuza común y Tyto alba gracilirostris o lechuza majorera, en España. Ambas están presentes en el COEF, y la lechuza majorera se clasifica entre las especies vulnerables, pues en la última década se han perdido el 13% de los ejemplares, en algunas zonas del país hasta el 50%. No obstante son aves que han conquistado casi todo el globo, a excepción de lugares demasiado fríos, áridos o desérticos. Las más grandes pueden medir 49 cm de altura y pesar 620 gramos.

La lechuza común es el Ave del Año 2018

La lechuza común es el Ave del Año 2018

 

¿Cuáles son sus amenazas?

Las amenazas más graves para las lechuzas vienen de la mano del hombre. La destrucción de su hábitat natural, y con él su territorio y alimento, la disminución de vida en el campo (pues antes eran las grandes aliadas de los agricultores comiéndose a los roedores que destrozaban las cosechas), y la construcción con materiales transparentes o reflectantes contra los que chocan al volar. Además se pueden dar electrocuciones y atropellos, por no hablar del comercio ilegal.

¿Sabías qué…?

¿Sabías qué Hedwig, la “lechuza” de las películas de Harry Potter, es en realidad un búho nival? Es muy común confundir a nuestro protagonista con otras clases de rapaces nocturnas, pero cuentan con varias características por las que las podemos diferenciar. Sus ojos, a diferencia de los búhos que los tienen naranjas, son negros, y las lechuzas son, normalmente de menor envergadura. Además su disco facial es más definido, y tienen los oídos a distinta altura, lo que aumenta su capacidad auditiva. Se trata de un fenómeno llamado ecolocalización, consiste en que su disco facial actúa como antena parabólica, desviando el sonido hacia sus asimétricos oídos y permitiéndole triangular inmediatamente la posición de cualquier presa.

Lechuza común en un encinar rodeado por campos de cultivo: Primer premio FotoAves 2017, “Reina de la noche” de Mario Cea Sánchez. 

También cuentan con una modificación en las alas, los que las hace extremádamente silenciosas al cazar. Sus presas son topillos y ratones en su mayoría. Los engullen sin digerir pelo, piel ni huesos, regurgitándolos en una bola de desechos llamada egrapópila. 

Las lechuzas no anidan, sino que aprovechan las oquedades del terreno para guarecerse, aprovechando muchas veces la arquitectura humana. Son sedentarias, es decir que ocupan durante toda su vida el mismo área de terreno. Este en más estrecho en verano, cuando el alimento es más abundante, y en invierno puede llegar a medir 5.000 hectáreas. Estos animales son sorprendéntemente fieles a sus territorios como a su pareja, aunque algunas especies migran en invierno.

Debido a su actividad nocturna y silenciosa son fuente de muchas leyendas pero son unas aves de hermosura innegable.