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Día Mundial de la Tierra 2025: La altitud como cuna de vida. Diversidad biológica en las grandes cordilleras

Las montañas representan algunos de los ecosistemas más complejos y diversos del planeta, actuando como reservorios de biodiversidad, centros de endemismo y refugios para especies relictas. Mañana, se conmemora el Día Mundial de la Tierra 2025, por lo que es prioritario tener en cuenta que la interacción entre altitud, latitud, clima y aislamiento geográfico genera una alta heterogeneidad ecológica en estos sistemas montañosos. Este artículo revisa seis sistemas montañosos representativos que destacan por su riqueza biológica, diversidad de hábitats y relevancia ecológica.

América

América del Sur

En América del Sur, la Cordillera de los Andes es el eje montañoso más biodiverso del planeta. A lo largo de su extensión, pero particularmente en el tramo tropical que abarca Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, se encuentran ecosistemas como bosques montanos, yungas, páramos y jalcas.

La flora incluye más de 30,000 especies vasculares, muchas de ellas endémicas. Destacan géneros como Espeletia, Puya, Polylepis, Weinmannia y Bomarea. En las zonas de páramo se encuentran plantas adaptadas al frío y a los cambios térmicos extremos, como Lupinus alopecuroides y Valeriana pilosa.

Andes
Cordillera de los Andes. Imagen de Marek Piwnicki en Pexels.

La fauna incluye mamíferos como el oso andino (Tremarctos ornatus, VU), el tapir de montaña (Tapirus pinchaque, EN), la vicuña (Vicugna vicugna, LC), el venado enano andino (Mazama rufina, DD) y diversos murciélagos endémicos. Entre las aves destacan especies como el gallito de las rocas (Rupicola peruvianus, LC), el colibrí picoespada (Ensifera ensifera, LC), el zamarrito del Cuzco (Metallura theresiae, EN), y numerosos troquilinos de hábitats específicos.

También alberga anfibios altamente especializados como Gastrotheca riobambae (VU) y Atelopus ignescens (CR), muchos en peligro crítico. A pesar de su vastedad, estos ecosistemas enfrentan amenazas como la expansión agrícola, la minería, los cambios en la climatología y la fragmentación de hábitats.

América del Norte

En América del Norte, la Sierra Madre de Chiapas, al sur de México y lindante con Guatemala, alberga ecosistemas de bosque mesófilo de montaña, pino-encino, y pastizales de altura. Su flora incluye especies como Liquidambar styraciflua, Quercus skinneri (VU), Oreomunnea mexicana (VU), Ceratozamia matudae (EN) y orquídeas endémicas como Laelia gouldiana.

Tapir
Tapir centroamericano (Tapirus bairdii). Imagen de © Kelly Hopkinson.

La fauna incluye al jaguar (Panthera onca, NT), el tapir centroamericano (Tapirus bairdii, EN), el mono araña (Ateles geoffroyi, EN), y murciélagos nectarívoros como Glossophaga soricina. Entre las aves destacan el quetzal mesoamericano (Pharomachrus mocinno, NT), el colibrí magnífico (Eugenes fulgens, LC) y el carpintero de Chiapas (Melanerpes pygmaeus, LC).

La sierra también es centro de endemismo para anfibios como Craugastor chac (EN), y reptiles como Sceloporus lemosespinali (DD). A pesar de su riqueza, las principales amenazas son la expansión cafetalera, la tala clandestina y la fragmentación ecológica.

África

En África, los Montes Rwenzori, situados en la frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo, se elevan hasta los 5,109 m s.n.m. y albergan una sorprendente zonación ecológica.

Las laderas bajas presentan selvas tropicales húmedas dominadas por Podocarpus, Prunus africana y Ocotea spp., mientras que en altitudes medias y altas predominan los páramos afroalpinos con Dendrosenecio y Lobelia gigantes.

Uganda
Montes Rwenzori. Imagen de Jørgen Christian Wind Nielsen en Pixabay.

Se han documentado más de 70 especies de mamíferos, incluidos el elefante de bosque (Loxodonta cyclotis, EN), el chimpancé oriental (Pan troglodytes schweinfurthii, EN), el duiker rojo (Cephalophus nigrifrons, LC) y pequeños roedores endémicos. La avifauna incluye especies como el turaco de Rwenzori (Gallirex johnstoni, LC), el cinclódromo de Rwenzori (Cincloramphus ruspolii, LC), y el búho perlado africano (Glaucidium perlatum, LC).

En cuanto a herpetofauna, son notables las ranas del género Leptopelis y los camaleones Trioceros johnstoni y Kinyongia adolfifriderici, ambos de preocupación menor. Aunque el aislamiento natural ofrece cierta protección, la reducción de glaciares y la presión de asentamientos humanos constituyen riesgos significativos.

Asia

En Asia, el Himalaya oriental —en particular en Arunachal Pradesh (India), Bután y el sureste del Tíbet— alberga uno de los gradientes altitudinales más biodiversos del mundo, como aparece en el estudio científico publicado en ResearchGate. Desde los 200 hasta más de 7,000 m s.n.m., los ecosistemas incluyen selvas tropicales, bosques de hoja ancha templados, coníferas, bosques subalpinos y praderas alpinas.

La flora comprende más de 10,000 especies vasculares, incluyendo múltiples especies de Rhododendron, Meconopsis, Abies densa, Tsuga dumosa y helechos arborescentes. Faunísticamente, se encuentran el panda rojo (Ailurus fulgens, EN), el takin (Budorcas taxicolor, VU), el langur dorado de Gee (Trachypithecus geei, EN), el tragopán satir (Tragopan satyra, VU) y el faisán monal del Himalaya (Lophophorus impejanus, LC). El leopardo de las nieves (Panthera uncia, VU), si bien más extendido en la vertiente occidental, también se encuentra en sectores elevados del este.

Takin
Takin (Budorcas taxicolor ssp. whitei). imagen de © Narayan Katel.

La riqueza de anfibios, especialmente del género Scutiger y Nanorana, es notable, con varias especies aún en evaluación o con estatus vulnerables. La deforestación, la presión demográfica y los megaproyectos hidroeléctricos amenazan estos paisajes frágiles.

Oceanía

En Oceanía, la Cordillera Central de Nueva Guinea, compartida por Indonesia y Papúa Nueva Guinea, presenta una biodiversidad insular excepcional con más de 3,000 especies de orquídeas, musgos y helechos epífitos, además de especies únicas de coníferas tropicales como Araucaria y Dacrycarpus.

Canguro
Canguro arborícola (Dendrolagus matschiei) Imagen de © Eric Kilby.

La fauna incluye el canguro arborícola de Huon  (Dendrolagus matschiei, EN), bandicuts, monotremas como el equidna de pico largo (Zaglossus bartoni, EN), y murciélagos frugívoros del género Pteropus. En las aves destacan el ave del paraíso real (Cicinnurus regius, LC), el casuario (Casuarius bennetti, NT), el pitohuí venenoso (Pitohui dichrous, LC) y diversas aves endémicas de altura como Amblyornis inornata.

La herpetofauna incluye ranas de incubación dorsal (Asterophrys spp.) y lagartijas escíncidas adaptadas a microhábitats musgosos. La deforestación, la tala selectiva y los impactos de la minería en zonas altas están afectando áreas prístinas antes inaccesibles.

Europa

En Europa, los Cárpatos, con el punto más alto en Rumanía (Moldoveanu, 2,544 m), presentan una transición entre ecosistemas de planicie y alpinos. Sus hayedos primarios (Fagus sylvatica) están acompañados por abetos (Abies alba), píceas (Picea abies) y pastizales subalpinos con Gentiana lutea, Primula elatior y Soldanella alpina.

Carpatos
Montes Cárpatos. Imagen de Max en Pixabay.

En los Cárpatos se encuentran 270 especies de vertebrados, entre ellos grandes carnívoros como el oso pardo (Ursus arctos, LC), el lobo (Canis lupus, LC) y el lince europeo (Lynx lynx, LC), además de ciervos, urogallos (Tetrao urogallus, NT), y diversas rapaces como el águila real (Aquila chrysaetos, LC) y el halcón abejero (Pernis apivorus, LC). La herpetofauna incluye especies como la víbora de los Cárpatos (Vipera ursinii rakosiensis, CR) y el tritón alpino (Ichthyosaura alpestris, LC). Aunque algunos sectores cuentan con parques nacionales, el turismo masivo y la fragmentación del hábitat ponen en riesgo la funcionalidad de corredores ecológicos.

Estado de conservación según la UICN para cada especie que se encuentra en peligro de extinción (EN = En Peligro, CR = En Peligro Crítico, VU = Vulnerable, NT = Casi Amenazado).

En conjunto, estas montañas albergan no solo una enorme riqueza biológica, sino también procesos ecológicos fundamentales para la dinámica evolutiva regional y global. La conservación efectiva requiere estrategias integradas a múltiples escalas, incluyendo planes de conectividad altitudinal, enfoques de conservación comunitaria y políticas públicas basadas en ciencia.

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