Artículos InteresantesContaminaciónMedio AmbienteVida Saludable

Día Mundial de No Uso de Plaguicidas 2024: en España los alimentos más contaminados son verduras y frutas

Los plaguicidas son productos fitosanitarios ampliamente utilizados en la agricultura para controlar plagas y aumentar la productividad. Sin embargo, algunos de ellos son extremadamente peligrosos para la salud humana y el medio ambiente, y pese a estar prohibidos en muchos países, aún se emplean en algunas regiones. El próximo 3 de diciembre se conmemora el Día Mundial de No Uso de Plaguicidas 2024 para que la ciudadanía sea consciente del riesgo de su exposición a estas sustancias y tomen parte de la solución, reivindicando sus derechos de alimentarse de forma sana. El Pacto Verde Europeo exige para el año 2030 el uso de plaguicidas químicos y peligrosos.

Naranjas
Las naranjas son una de las frutas que más contiene plaguicidas. Imagen de Jack Sparrow en Pexels.

Plaguicidas más peligrosos y su uso

Paraquat

Este herbicida es altamente tóxico y no tiene antídoto. Está prohibido en la Unión Europea y otros países, pero sigue siendo utilizado en lugares como Estados Unidos, Brasil, y partes de Asia y África. Es conocido por causar daños irreversibles a los pulmones y otros órganos en caso de ingestión.

Glifosato

Aunque menos tóxico que otros, el glifosato ha sido clasificado como «probablemente carcinógeno» por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se emplea masivamente en América Latina, Estados Unidos, y algunos países de Asia y África.

Clorpirifós

Este insecticida afecta el sistema nervioso y ha sido relacionado con problemas de desarrollo neurológico en niños. Está prohibido en la UE y Estados Unidos, pero se sigue utilizando en países como India y México.

Aldicarb y Metamidofos

Ambos son extremadamente tóxicos y pueden causar envenenamiento grave incluso con pequeñas exposiciones. Aunque prohibidos en muchos lugares, aún son usados en ciertas partes de América Latina y Asia.

El caso de España

Ecologistas en Acción publicó un informe exhaustivo titulado Directo a tus hormonas. Residuos de plaguicidas en alimentos españoles este 2024 sobre los pesticidas que se venden en España y los alimentos y productos que los contienen, entre otras cuestiones.

En 2022 AESAN tomo 1.743 muestras de alimentos de origen animal, cereales, frutas, verduras y otros productos vegetales, productos procesados, alimentos infantiles y otros productos (infusiones). Las muestras incluyen tanto alimentos importados (155) como de producción española (1.588 muestras). Se analizó la presencia de 700 pesticidas, lo que generó un total de 293.340 analíticas, un número también muy inferior a las 467.443 analizadas en los alimentos de 2018. No todos los pesticidas fueron analizados en cada una de las muestras de alimentos. De hecho, la media de plaguicidas analizados en cada muestra fue de 171,24 y no los 700 evaluados en el total de las muestras.

Tomates
Los tomates son los alimentos que contienen más plaguicidas. Imagen de Gülşah Aydoğan en Pexels.

Plaguicidas encontrados en alimentos

Los alimentos españoles contienen, al menos, 58 pesticidas disruptores endocrinos (59 si se incluye el DDT). Los plaguicidas EDC encontrados fueron los siguientes:

1. Plaguicidas EDC de Clase I, según el criterio de la Comisión Europea (EDC conocidos en humano): 2,4-D, boscalid, cypermethrin, dithiocarbamates (maneb, mancozeb, etc.), lenacil, mandipropamid, myclobutanil, pendimethalin, propyzamide, tebuconazole.

2. Plaguicidas EDC de Clase II, según el criterio de la Comisión Europea (probables disruptores endocrinos para los humanos, de los que se tiene suficiente evidencia en animales): acrinathrin, azadirachtin, bifenthrin, clothianidin, deltamethrin, dimethomorph, fenbuconazole, fenhexamid, flonicamid, lambda-cyhalothrin, methoxyfenozide, propiconazole, proquinazid, pymetrozine, pyridaben, pyriproxyfen, spiromesifen, spirotetramat, spiroxamine, thiabendazole, thiacloprid, thiamethoxam, triadimenol.

3. Plaguicidas EDC de Clase III, según el criterio de la Comisión Europea (posibles disruptores endocrinos para los humanos, pero con una evidencia insuficiente): azoxistrobin, bupirimate, captan, chlorpyrifos, clofentezine, cyprodinil, difenoconazole, etofenprox famoxadone, fenoxycarb, fludioxonil, hexythiazox, imazalil, imidacloprid, oxyfluorfen, penconazole, phosmet, pirimiphos-methyl, propamocarb, pyraclostrobin, pyrimethanil, zoxamide.

4. Plaguicidas EDC, según el criterio de PAN, excluidos los mencionados en las clases anteriores: flutriafol, malathion, pirimicarb.

5. DDT.

Alimentos con más plaguicidas

Las frutas y verduras son el grupo donde se han detectado el mayor número de residuos de plaguicidas, 96 sustancias diferentes, 58 de las cuales son disruptores endocrinos. Como ya se ha indicado, los dos alimentos con mayor número de plaguicidas EDC son los tomates (19) y las manzanas y naranjas (16). El número total de plaguicidas diferentes que se detectaron fue mucho más elevado, 31 en el caso de los tomates, 22 en las manzanas y 21 en las naranjas.

Este informe de Ecologistas en Acción, igual que lo hicieran los anteriores, pretende mostrar la amplia presencia de residuos de plaguicidas en alimentos a la venta en España en 2022, así como explicar por qué los límites legales de residuos establecidos en la legislación no protegen la salud de la población frente a los plaguicidas, en especial aquellos con capacidad de alterar el sistema hormonal, los conocidos como “disruptores endocrinos”.

Tabla

Los datos del 2022 de este indicador situaron a España en el último lugar del ranquin europeo, con 3,61 muestras por cada 100.000 habitantes, frente a las 19,28 de Francia, las 9,21 de Portugal, las 13,51 de Italia, o las 22,65 de Alemania. Por lo que no sabemos muy bien, qué cantidad de plaguicidas estamos consumiendo.

Aunque lo más sorprendente y preocupante es que entre los plaguicidas detectados en 2022, 32 no están autorizados en Europa, lo que supone el 30% del total de los plaguicidas detectados.

Impacto en la salud humana

El uso de estos plaguicidas conlleva graves riesgos para la salud:

  • Enfermedades crónicas: Exposición prolongada puede causar cáncer, problemas respiratorios y hormonales, y enfermedades neurológicas, entre otras.
  • Efectos agudos: Náuseas, convulsiones, e incluso la muerte en casos de exposición directa.
  • Vulnerabilidad en comunidades rurales: Los trabajadores agrícolas y sus familias, que a menudo no cuentan con protección adecuada, son los más afectados.

Impacto en la biodiversidad

El impacto ambiental de estos químicos es devastador:

  • Polinizadores como las abejas: Muchos plaguicidas contribuyen al declive de poblaciones de abejas, esenciales para la polinización.
  • Contaminación de suelos y agua: Afectan la fertilidad del suelo y contaminan fuentes de agua, dañando especies acuáticas.
  • Ecosistemas colapsados: Animales como aves e insectos benéficos también sufren, alterando las cadenas alimenticias, ya que algunos de ellos enferman y mueren, por lo que muchas poblaciones terminan desapareciendo.

Alternativas sostenibles en la agricultura

Para mitigar estos impactos, existen métodos más sostenibles:

  • Agricultura ecológica: Se basa en el uso de fertilizantes orgánicos y la rotación de cultivos para mantener la fertilidad del suelo y controlar plagas.
  • Control biológico: Uso de depredadores naturales o microorganismos que combaten plagas sin dañar el ecosistema.
  • Cultivos agroecológicos: Combinan prácticas tradicionales con conocimientos científicos modernos, reduciendo la dependencia de insumos químicos.
  • Manejo integrado de plagas (MIP): Combina métodos físicos, biológicos y químicos (solo cuando es estrictamente necesario) para mantener las plagas bajo control de manera sostenible.

El uso continuado de plaguicidas peligrosos pone en riesgo no solo la salud humana, sino también la biodiversidad global. Es crucial que los países adopten políticas más estrictas y fomenten alternativas sostenibles. La transición hacia una agricultura más ecológica y consciente no solo protegerá a las especies vegetales y animales, sino que también garantizará la salud de las generaciones futuras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *