La «basura orgánica»: Un tesoro real para la naturaleza
Hace mucho tiempo atrás empecé a tener fascinación por la naturaleza y toda la vida verde que se puede presenciar en ella. Si miramos a nuestro alrededor o al horizonte, encontraremos esos pequeños espacios de naturaleza o esa ignota lontananza con bordes de cima de montañas que nos producen calma.
La conexión del ser humano y la naturaleza es invaluable porque somos parte de ella. Sin embargo, muchas veces nos vemos relegados de serlo, y únicamente la contemplamos como un lugar apartado de distracción o escape de nuestras realidades.
Hoy, les quiero contar que cada una de nosotras y nosotros podemos construir estos pequeños espacios naturales. Para esto, iniciaremos con algo muy sencillo: nuestro propio recolector de basura orgánica o como prefiero llamarlo: un tesoro para la tierra.

¿Cómo construir un recolector orgánico de nuestros residuos?
Para empezar, definimos de qué material queremos realizar nuestro recolector que hoy en día se conoce también como compostera al hablar de residuos orgánicos. Para esta actividad debemos tomar en cuenta la resistencia del recipiente, ya que al iniciar el proceso de descomposición este debe mantener su contenido.
Existen composteros de madera ya fabricados o que pueden ser elaborados de forma casera. Es importante contar con las herramientas adecuadas: tablas con medidas simétricas de largo y ancho, bisagras, tornillos, martillo, malla u otras piezas que consideres necesarias para armar.
El objetivo de esta caja compostera es que sea segura, tenga pequeños espacios entre las tablas para el paso del aire, cuente con una pequeña puerta inferior y una tapa. También tomemos en cuenta que el tamaño de nuestra compostera puede variar de acuerdo a nuestros espacios. Pero siempre es importante que sea un ambiente abierto que permita el paso del aire.
Recordemos que, si contamos con áreas verdes en nuestros hogares, la compostera puede ser elaborada con la base previa de terreno. Esta sería una composta natural e igualmente podría contar con materiales que ayuden a proteger el contenido.
A continuación de la compostera…
Una vez que hayamos construido nuestro recolector orgánico empezamos a rellenar por diferentes capas desde la base hacia arriba:
Primera capa: hojas o ramas secas
Esta capa permitirá que exista aireación y drenaje para el proceso de compostaje. El tamaño de esta capa puede ser de dos centímetros.
Segunda capa: hojas verdes, restos de plantas o residuos de frutas/vegetales
Esta capa se conoce como la parte fresca de la composta que igualmente medirá un aproximado de dos centímetros.
Tercera capa: restos secos como paja o similar a la primera
Esta cobertura nuevamente es seca para permitir el paso de oxígeno y descomposición de la parte fresca.
El objetivo de esta composición de capas es que se cuente con un 50/50 dentro del recolector, ya que esto permitirá que se conserve tanto la humedad como la frescura. El proceso de este compostaje se notará a medida que empiece a bajar el nivel en el que has dejado de forma inicial. En el momento que notes esto, continuarás añadiendo más capas como creas necesario.
¿En qué se convertirá nuestra composta?
Este precioso proceso permitirá que este tesoro orgánico se transforme en ¡tierra negra! O también conocida como tierra a base nutrientes que posee un tono más oscuro. Con este pequeño regalito que hemos conseguido ayudaremos al medio ambiente con lo siguiente:
- Reducción de las emisiones de carbono debido a la gran ayuda sobre la gestión de los residuos orgánicos.
- Ahorra significativamente los recursos que suelen utilizarse para el crecimiento de las plantas como distintos abonos químicos.
- Nos permite crear un vínculo espiritual con la naturaleza, ya que contribuiremos al cierre de ciclo de la materia orgánica.
Así como estos grandes y valiosos beneficios de convivencia mutua humano – naturaleza, también existen otras ventajas del compostaje.
¡Ahora es tu turno!
La naturaleza es mágica y cíclica


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