Con la llegada del mes de diciembre y las celebraciones navideñas, comienza una de las épocas de más gasto y consumo. Como anticipo, se celebra el Black Friday, un día de compras, que ya se ha convertido en una o dos semanas, antes de que llegue el mes de la Navidad. Aprovechando los descuentos que suelen realizar numerosos comercios, una gran parte de la población va a realizar unos cuantos adelantos para ahorrar y tener ya listos algunos regalos festivos.

Según numerosas encuestas, la media por persona sobrepasa los 200 euros en nuestro país. Un gasto que puede ser premeditado, pero en otras ocasiones parece algo imprescindible que todos debemos realizar, aunque no sea así. La presión de la sociedad de consumo manda. Pero, ya es hora de echarle freno y poner nuestras propias reglas a esto de derrochar dinero sin ningún tipo de pudor.

Green Friday

Solo compra lo que realmente necesites en el Green Friday. Imagen de Conciencia Eco.

La llegada del Green Friday

De ahí, que llegará con más fuerza, si cabe, el Green Friday. Una estratagema, para que si realmente necesitas adquirir algunos productos tanto para tus amigos, tus familiares o para ti; al menos, que mientras consumes tengas un pie puesto en el medio ambiente, y el otro, en la sostenibilidad.

Como no vale comprar cualquier artículo, vamos a repasar cuáles son las preguntas más acertadas que debes de hacer para saber si un producto es respetuoso con el entorno natural y puedes darle el aprobado en cuanto a su huella y su procedencia sostenible, apostando por un consumo consciente.

¿De dónde procede?

Una de las principales cuestiones que debes tener en cuenta antes de adquirir el producto en cuestión, es si se ha realizado o producido en un lugar cercano, es un producto de proximidad o de km 0. Lo ideal sería que fuera de tu propia comunidad, o por lo menos de tu país. Priorizando la economía local, para promocionar el empleo autóctono. Pero también es posible adquirir otro tipo de productos de otros lugares, como son los de comercio justo. Este tipo de artículos proporcionan un trabajo estable a las familias en sus países de origen, un sueldo y unas condiciones de trabajo dignas, a la vez, que emplean productos, en su mayor parte ecológicos.

¿Qué materiales emplea o lleva?

Es prioritario averiguar con qué materiales está realizado. Si son naturales, ecológicos o reciclados, puede obtener el visto bueno; siempre priorizando los biodegradables, y si no es posible, aquellos que proceden del reciclaje. No queremos un mundo con más contaminación plástica. Siempre elige aquellos que sean perdurables y de buena calidad. Si queremos acabar con la comida y la moda rápida, también deberemos hacerlo con el resto de industrias.

¿Quién lo ha realizado?

Una pregunta clave que debes formular para saber si deberías adquirirlo consiste en saber qué manos han confeccionado o construido el objeto que quieres regalar. En muchas ocasiones, esto es algo complicadísimo de averiguar. Normalmente, si no viene explicado literalmente de alguna forma en el producto, piensa en lo peor: explotación infantil, condiciones precarias de trabajo, sueldos indignos… Si es bueno y bonito, las marcas normalmente lo ensalzan. ¡Ya se sabe que lo sucio y lo oscuro, siempre hay que esconderlo!

¿Es un producto ecológico?

Hay que priorizar el consumo de productos ecológicos, bio u orgánicos. Por eso, ya tiene muchos puntos a su favor, si se trata de un artículo que esta fabricado, por ejemplo, con algodón orgánico, o si es de alimentación, procedente de agricultura ecológica. Un producto es ecológico si cumple los estándares de cada sello. Aunque muchos también lo son, y es posible que no lo tengan. Sobre todo si conoces al productor en persona. También hay otros sellos que certifican papel y madera sostenibles, que vienen a ser algo similar a un sello ecológico.

¿Qué empresa lo produce?

Todas las preguntas anteriores son vitales, pero también lo es esta última, porque debemos intentar comprar artículos que promocionen a las pequeñas empresas, frente a las grandes corporaciones. Ahora, que las grandes se han «comido» a muchas de estas PYMEs, porque no han podido resistir su competencia feroz y despiadada, como el lobo feroz y caperucita roja; no está demás ayudarles a que continúen su gran labor. El pequeño comercio está muriendo, y nosotros podemos cambiar para que esto no siga sucediendo.

Responsabilízate de tus compras, nosotros como consumidores podemos hacer mucho por un cambio del sistema. Si tu prioridad está en la ética y los valores, ¡ya sabes lo qué debes hacer!