Parece mentira, pero en nuestro planeta todavía quedan nuevas especies por descubrir, en este caso un pulpo y una araña. Sí, a pesar de que el Hombre ha casi destrozado y pisoteado todo lo que queda de naturaleza. Pero es que la vida siempre sigue, y aparece donde menos nos lo esperamos.

Araña descubierta

La araña descubierta “Dolomedes briangreenei”. Fotografía: Queensland Museum.

La araña descubierta tiene el nombre científico de Dolomedes briangreenei , es de color oscuro, y de un tamaño grande (como la palma de una mano) y se la puede encontrar en el Norte de Australia, en el estado de Quennsland. Le encantan el mar y las olas, de hecho le han puesto el sobrenombre de “Brian”, por el físico estadounidense que estudia las olas para saber más sobre el Universo. Se ha anunciado su descubrimiento, desde el premio Queensland Premier Annastacia Palaszczuk en el World Science Festival que se celebra en estos días. ¡Esperemos que tenga una larga vida ella y sus descendientes, en favor de la biodiversidad!

La otra especie animal que al parecer ha sido descubierta por unos científicos estadounidenses mientras hacían una recolección se sedimentos geológicos en el fondo del mar es un pulpo con un porte fantasmagórico, lo que le ha valido el sobrenombre de “Casper”, como el famoso dibujo animado que hizo las delicias de los más pequeños.

Pulpo Casper

“Casper”, el pulpo que ya tiene su doble en los dibujos animales

A 4 km de las islas hawaianas y a unos 4,290 metros de profundidad encontraron a este increíble octópodo que parece estar emparentado con los pulpos incirrina, un suborden. La National Oceanic and Atmospheric Administration ha sido la que ha podido realizar estas sorprendentes instantáneas del pequeño pulpo, que según afirman los entendidos, no tiene las células que dan pigmento, los cromatóforos, y presenta un aspecto poco musculado.

 

Unos descubrimientos que nos dejan boquiabiertos a estas alturas de la película. Una maravilla que no podemos dejar de aplaudir, se mire por donde se mire. La mayoría han sido hallados por casualidad, ¡y es que nunca se sabe lo que nuestros ojos van a poder observar en el nuevo día!