ahorro-de-energiaSe escribe mucho sobre ahorro energético, consumo responsable… Pero no todos sabríamos decir cuál es el consumo de nuestra casa igual que lo decimos sobre nuestro vehículo o lo que ahorramos siendo eficientes. Twenergy sitúa el gasto eléctrico anual de un hogar medio en una horquilla entre 750 y 2.000 euros. Situarnos más cerca de un precio o de otro es nuestra responsabilidad.

Revisar la potencia contratada

contador-electricoEn los últimos tiempos se está hablando mucho de las subidas de la tarifa eléctrica en España. Si hace unos meses era el precio por kilovatio el que aumentaba, en última instancia una nueva subida ha repercutido en el término de potencia, que no depende del consumo mensual, sino que es una cuota invariable en función de la potencia que tengamos contratada.

Por este motivo surgió hace unos meses una iniciativa que ayudaba a los ciudadanos a comprobar la potencia que tenían contratada y, en caso de ser posible, indicaba los pasos a seguir para reducirla, de forma que no se pagase una cuota más alta de forma innecesaria. Aun así, la forma más eficaz de pagar menos en la factura de la electricidad sigue siendo el ahorro en el consumo.

Ajustar la potencia a las necesidades de nuestra vivienda es el primer paso. Según Twenergy, en una casa estándar de 90 metros cuadrados, un consumidor habilidoso, que no cometa excesos y sepa combinar el uso de los electrodomésticos que más energía requieren, como la lavadora, el lavavajillas o el horno, no debería tener problemas con 3,3 kilovatios de potencia contratada. Aun así, cuando se dispone de muchos aparatos eléctricos, se suele necesitar más potencia, normalmente no más de 5,5 kilovatios.

Optimizar el consumo

 

El siguiente paso para ahorrar energía es optimizar el uso de los aparatos eléctricos en el hogar. Por ejemplo, calentar la comida en el horno cuando lo podemos hacer en el microondas supone un gasto innecesario, así como usarlo para preparar tostadas en lugar del tostador. Por su parte, la lavadora y el lavavajillas nunca deben ponerse en marcha hasta estar completamente llenos y hay que tener en cuenta que los programas que trabajan a mayor temperatura consumen más energía.image

Para los amantes de la tecnología, existen aplicaciones para el smartphone que nos permiten controlar aparatos a distancia y, por ejemplo, ajustar el encendido de la calefacción en función del tiempo que pasemos fuera de casa. Para ello también es útil disponer de un termostato, que apaga la calefacción cuando se alcanza una determinada temperatura y la vuelve a encender cuando se baja de ese nivel de confort. En próximas entregas os mostraremos como funcionan estos sistemas de ahorro.

Aislamiento térmico

Pero nada de esto es realmente eficiente si el calor que produce la calefacción se escapa y no cumple su función de calentar el ambiente interior de nuestro hogar. Una vía de escape frecuente son las ventanas, si no ejercen como buen aislante del frío exterior. Por eso merece la pena invertir en mejorar la envolvente de nuestro domicilio, instalar unas buenas ventanas o mejorar la fachada si no aíslan lo suficiente.

Una casa bien construida debe mantener una temperatura en su interior en torno a los 14 grados centígrados sin ninguna ayuda, aunque en el exterior sea negativa, solo por el efecto que produce su correcto aislamiento del frío. Por lo tanto, la calefacción necesita subir solo 7 grados para alcanzar el nivel de confort recomendado de 21.

En este punto cabe recordar que las contraventanas no sirven para aislarnos del frío. En muchas casas del centro de las ciudades, la doble ventana es una excelente forma de evitar la entrada en las habitaciones del ruido de fuera, pero son ineficaces contra el frío, ya que, por lo general, la cámara de aire que se forma entre las dos ventanas es demasiado ancha y las vuelve ineficientes en ese aspecto.

Ya ha llegado el frío invernal y es un buen momento para comprobar in situ la eficiencia de nuestro hogar. Puede que no tengamos las ventanas indicadas, que se escape el calor por alguna que no encaje bien o que notemos que gastamos demasiada energía para calentar la casa comparado con lo que pagan los vecinos, problemas que debemos solucionar cuanto antes y no permitir que el invierno que viene sigan presentes.