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Semana Europea de la Movilidad 2025: Respirar mejor, movernos mejor, hacia una movilidad inclusiva y sostenible

La movilidad no debería ser un privilegio. Poder llegar al trabajo, a la escuela, a un centro de salud o simplemente visitar a familiares y amistades, tendría que estar garantizado para toda la ciudadanía, sin importar el lugar en el que viva, su nivel de ingresos, su género o sus capacidades físicas. Sin embargo, la realidad nos recuerda que no todas las personas disfrutan de las mismas oportunidades. Mientras en algunas ciudades abundan las opciones de transporte público moderno y conectado, en otras, las distancias, la falta de infraestructura o el coste se convierten en obstáculos difíciles de superar.

Cada septiembre, del 16 al 22, se celebra la Semana Europea de la Movilidad.  Una invitación para reflexionar sobre cómo nos desplazamos y qué podemos hacer para construir ciudades más sostenibles, habitables y justas. Este año, bajo el lema “Movilidad para todas las personas”, la iniciativa pone en el centro a quienes, muchas veces, encuentran más barreras para acceder a un transporte digno, eficiente y respetuoso con el medio ambiente.

El objetivo de esta edición es visibilizar esas desigualdades y promover soluciones que no dejen a nadie atrás. Esto significa apostar por redes de transporte público accesibles, por calles seguras para peatones y ciclistas, y por políticas que reduzcan la brecha entre áreas urbanas y rurales. Significa también reconocer que una movilidad sostenible no solo cuida el planeta, sino que abre la puerta a una mayor inclusión social.

Madrid
La ciudad de Madrid ha avanzado mucho respecto a la movilidad sostenible. Imagen de Yolanda García en Pixabay.

Opciones de transporte en España

En España, las opciones de transporte varían según se trate de entornos urbanos o rurales, y según las necesidades de accesibilidad de la población. En las ciudades, el transporte público es la columna vertebral: autobuses urbanos con cada vez más flotas de bajas emisiones, metros y tranvías que conectan barrios enteros, trenes de cercanías que enlazan áreas metropolitanas, y servicios de bicicleta y patinete compartidos que hacen más fácil recorrer trayectos cortos sin contaminar. Además, muchas urbes están apostando por ampliar aceras y crear carriles bici seguros, facilitando el tránsito de personas con movilidad reducida y fomentando medios activos como caminar o pedalear.

En el medio rural, donde las distancias son mayores y la oferta de transporte público es más limitada, se están desarrollando alternativas como autobuses a demanda, líneas de transporte interurbano que conectan pequeños municipios con cabeceras comarcales, e incluso servicios compartidos o comunitarios que buscan evitar el aislamiento de quienes no disponen de vehículo propio. En estos entornos, el reto es garantizar que el derecho a la movilidad no dependa de tener un coche, especialmente para personas mayores o con menor poder adquisitivo.

Tren
El tren es una de las mejores opciones para moverse entre provincias. Imagen de Mircea Iancu en Pixabay.

Salud y contaminación, indiscutiblemente unidos

Una parte fundamental de la problemática es el daño causado por los contaminantes químicos emitidos por los tubos de escape de los vehículos. Estos escapes liberan óxidos de nitrógeno (NOₓ), dióxido de carbono (CO₂), monóxido de carbono (CO), compuestos orgánicos volátiles (COV), hidrocarburos, partículas en suspensión (sobre todo las PM2.5 y PM10), hollín y, en algunos casos, hidrocarburos aromáticos policíclicos, metales pesados, entre otros. Estos contaminantes tienen efectos directos sobre la salud humana como indican algunos estudios científicos.

También se vincula con enfermedades cardiovasculares —infartos, accidentes cerebrovasculares—, aumento de la morbilidad, hospitalizaciones y muertes prematuras. En estudios españoles, por ejemplo, se estima que cerca de 62 000 ingresos urgentes cada año se atribuyen a la contaminación atmosférica, en particular por NO₂, ozono troposférico y partículas PM2.5 y PM10.

Otro efecto menos visible pero igualmente grave es sobre el desarrollo cognitivo en personas mayores, como sugieren estudios recientes. En León, por ejemplo, una investigación conjunta con el King’s College de Londres encontró que niveles persistentes de dióxido de nitrógeno pueden estar relacionados con degeneración cognitiva en personas de más de 60 años.

También hay evidencia de que los contaminantes pueden afectar funciones reproductivas masculinas, alterando la calidad del esperma, el peso de órganos reproductores o induciendo estrés oxidativo en tejidos relacionados.

Incluso los vehículos más modernos que cumplen con estándares estrictos de emisiones no quedan exentos de problemas. Un estudio liderado por Helmholtz Munich y la Universidad de Rostock (2025) mostró que los gases de escape de automóviles de gasolina con filtros de partículas (Euro 6d), aunque inicialmente parecen menos peligrosos, se vuelven mucho más tóxicos después de cierto tiempo en la atmósfera; en particular, tras exposición a la luz solar y oxidantes atmosféricos (“envejecimiento fotoquímico”), generando nuevos compuestos que pueden dañar células pulmonares.

La Asociación Europea de Medio Ambiente advierte de que incluso niveles bajos de exposición tienen efectos nocivos, incrementando la mortalidad y la morbilidad por enfermedades respiratorias, cardiovasculares, e incluso impactos sobre el sistema nervioso, endocrino y mental.

El compromiso con una movilidad sostenible implica también apostar por energías limpias. Tanto en las ciudades como en los pueblos, el despliegue de flotas eléctricas o híbridas, junto al impulso de energías renovables en el transporte ferroviario, está marcando un cambio de rumbo hacia un modelo más responsable con el planeta.

“Movilidad para todas las personas” es un recordatorio de que la sostenibilidad va más allá de lo ambiental: también es justicia social. Cada paso hacia un transporte más limpio, accesible y asequible es un paso hacia comunidades más unidas, donde moverse libremente no sea una dificultad, sino un derecho compartido.

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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