Día Mundial del Viento 2025: El viaje invisible del polen. Cómo llega hasta ti desde cientos de kilómetros
Si eres alérgico y cada primavera sientes que tu nariz se convierte en una fuente inagotable de estornudos, que tus ojos arden como si te los hubieran frotado con arena, y que respirar se vuelve una tarea incómoda, es probable que te hayas hecho una pregunta lógica: ¿de dónde viene todo esto si aquí no hay esas plantas que causan alergia? La respuesta es tan fascinante como inesperada: el viento.
Semillas y viento, un tándem eficaz, diseñado para triunfar
El viento no solo refresca el ambiente o mueve las hojas de los árboles. Es también uno de los mecanismos más eficientes de transporte natural en el planeta. Las semillas y el polen pueden viajar decenas, incluso cientos de kilómetros impulsados solo por corrientes de aire. El próximo 15 de junio se conmemora el Día Mundial del Viento 2025, y debes saber, que algunas especies vegetales han desarrollado estrategias impresionantes para que sus semillas vuelen lo más lejos posible. Las del diente de león, por ejemplo, tienen una estructura parecida a un pequeño paracaídas que les permite flotar con el viento durante kilómetros. Lo mismo ocurre con el polen de árboles como el abedul, el olivo o el ciprés: es tan ligero y pequeño que puede mantenerse suspendido en el aire y recorrer distancias enormes.

Los estudios científicos han demostrado que el polen puede recorrer fácilmente entre 20 y 200 kilómetros, dependiendo de la especie, la altitud y la fuerza del viento. En algunos casos excepcionales, ciertas partículas han sido detectadas a más de 500 kilómetros de su punto de origen. Por eso no es raro que alguien en una ciudad costera sufra alergia al polen de olivo, aunque los olivos crezcan a cientos de kilómetros tierra adentro.
Esto también explica por qué una persona puede tener síntomas alérgicos sin que aparentemente haya plantas “culpables” cerca. En primavera, las condiciones atmosféricas cambian: el aire se calienta, las corrientes son más intensas y la vegetación florece. Este cóctel perfecto convierte la atmósfera en un canal invisible y eficaz para transportar millones de granos de polen. Aunque no veas el origen, lo estás respirando.
La ciencia confirma que la distancia no es barrera para los alérgenos. Por ejemplo, en algunas zonas del norte de España se han encontrado concentraciones altas de polen de plantas típicas del sur durante los meses más ventosos, y viceversa. Además, los cambios en la climatología están alargando la duración de la temporada de polinización y haciendo que algunas especies liberen más polen del habitual.
El lugar donde vives también influye. Las zonas urbanas, aunque no tengan campos o bosques cercanos, no están a salvo. Los alérgenos viajan por el aire y se mezclan con la contaminación, haciendo que las partículas se vuelvan más agresivas para tu sistema respiratorio. Además, el efecto «isla de calor» en las ciudades hace que la temporada alérgica empiece antes y dure más.

Alergias en España
En España, las principales plantas que provocan alergia primaveral son muy conocidas por los alergólogos, aunque muchas personas nunca hayan oído hablar de ellas. Entre las más comunes están:
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Gramíneas: Son las grandes responsables de las alergias en primavera. No es una planta concreta, sino una familia entera que incluye muchos tipos de hierbas que crecen en campos, caminos y parques. Su polen es muy fino, y durante los meses de abril a junio se convierte en el enemigo número uno de los alérgicos.
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Olivo (Olea europaea): Muy común en el sur de España, pero su polen llega mucho más lejos. Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha concentran grandes plantaciones de olivo, y su polen puede alcanzar otras regiones a cientos de kilómetros.
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Plátano de sombra (Platanus hispanica): Este árbol, muy presente en ciudades como Madrid y Barcelona, libera grandes cantidades de polen a principios de primavera, causando síntomas intensos, sobre todo en zonas urbanas.
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Ciprés y arizónicas (Cupressus): Aunque suele liberar polen en invierno y a principios de primavera, sus efectos se solapan con otras alergias estacionales. Es muy habitual en parques y cementerios.
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Parietaria (Parietaria officinalis): Más frecuente en la zona mediterránea, esta planta suele afectar a personas que viven en la costa levantina o en las Islas Baleares. Su polen es persistente y puede durar hasta bien entrado el verano.
Todo esto explica, por qué una persona puede tener síntomas alérgicos sin ver una sola flor a su alrededor.
Si vives en una urbe, prepárate
Y hay un factor adicional que empeora todo: la contaminación de las ciudades. En zonas urbanas, el polen se mezcla con las partículas contaminantes del aire, como el dióxido de nitrógeno o las partículas en suspensión. Esta combinación hace que el sistema inmunológico reaccione con más intensidad, provocando síntomas más fuertes y prolongados. Además, la contaminación puede dañar las vías respiratorias, dejándolas más sensibles y reactivas al polen.
Por eso, no es raro que los alérgicos que viven en grandes ciudades sufran más que quienes viven en zonas rurales, incluso aunque haya más plantas en el campo. Las ciudades, con su contaminación, su calor retenido y su vegetación ornamental, crean el escenario perfecto para que la alergia no solo aparezca, sino que se quede más tiempo.
Ya sabes, si te preguntas por qué estás tan mal en primavera, aunque no veas flores ni campos cerca, la respuesta está en el aire, literalmente. Tu cuerpo está reaccionando a algo que puede haber viajado cientos de kilómetros antes de llegar a tu nariz. Entender esto puede ayudarte a prepararte mejor, a consultar con especialistas y a tomar medidas para protegerte, como seguir los calendarios polínicos de tu región o usar filtros en casa. Porque, aunque no puedas ver al enemigo, puedes anticiparlo.
