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¿Cuál es la soya andina ancestral y qué beneficios ofrece gracias a su consumo?

En el mundo entero existe una amplia variedad de alimentos que aportan numerosos beneficios para la salud de nuestro cuerpo humano. En esta ocasión, nos sumergimos en la región de los Andes ubicada en América del Sur. Los países que la conforman son: Ecuador, Bolivia y Perú.

En estos territorios y sus zonas agrícolas encontramos un producto que se ha cultivado desde hace mucho tiempo atrás (2200 y 2500 a.C.), por lo cual se lo determina ancestral (antigua herencia). Hablamos del chocho, el cual se reconoce como una leguminosa, cuyo nombre científico es lupinus mutabilis sweet.

El chocho originalmente fue utilizado como abono para la producción de otras especies vegetales y también como un protector contra las plagas. Pero, con el tiempo su cosecha empezó a formar parte de los alimentos para consumo humano.

A través de diferentes estudios se ha determinado su origen, propiedades, y aportes dentro de la alimentación. El chocho tiene virtuosas características nutritivas que aportan minerales esenciales como el calcio, magnesio, zinc y hierro. En los diferentes países donde se da su producción se lo denomina también tarwi (por su terminología en kichwa), lupino o soya andina.

Además de su aporte mineral, el chocho tiene un alto contenido a nivel de proteínas y grasas naturales (42-51%). Su nombre científico lupinus (lype) hace referencia a su sabor amargo característico de sus semillas crudas. Por ello, en su proceso de tratamiento para el consumo humano se recomienda colocarlo en agua por un tiempo aproximado de tres días y finalmente hervir antes de consumirlo.

Lupino andino o soya de los andes
Sembrío de plantas de chocho. Imagen: maystraysoul en Pixabay.

El chocho es un producto similar a los altramuces, que se hallan en España y otros países europeos. Su valor alimenticio puede ser sustituyente de otras fuentes de consumo alternativo de lácteos, debido a que posee al menos un 48 % de contenido en calcio.

Es importante que al consumirlo no se deje de lado ninguna parte del producto, ya que justamente en la cáscara que usualmente se desecha encontramos una sustancia que aporta a la salud dental y permite que los dientes mantengan solidez y crezcan apropiadamente. Aunque, en otras fuentes bibliográficas se recomienda quitar la cáscara después de hervir el producto con el fin de lograr una mejor asimilación de la proteína en el organismo. Ambas afirmaciones pueden ser tomadas en cuenta al momento de su consumo, ya que con o sin cáscara se receptará un beneficio para la salud.

Otros estudios también destacan características y propiedades de este alimento andino:

  • Se lo puede llamar de distintas maneras: chocho (en Ecuador), tarwi (en Perú), lupinus (nombre científico) y altramuz (en España). Sin embargo, este último nombre corresponde a una variedad del chocho que no pertenece a la región andina.
  • Posee gran concentración y aporte proteico que destaca entre las leguminosas con un 51 %.
  • Su consumo permite regular el hambre debido a que brinda saciedad, lo cual es importante en el mantenimiento de un peso saludable.
  • Tiene alto contenido de calcio con un 48 % primordial para el buen estado óseo.
  • Posee hierro, el cual es un mineral que beneficia la producción de glóbulos rojos encargados de la transportación de oxígeno a todas las partes del cuerpo.
  • Otro componente que se ha encontrado en el chocho es el triptófano, un aminoácido que proporciona sensación de calma y combate el estrés.
  • Regula el azúcar en sangre, contrarrestando el padecimiento de diabetes.
  • Se considera una excelente opción para dietas vegetarianas o para personas que son intolerantes al gluten.

Con esta información, podemos reconocer que el chocho es un alimento que además de ser rico en valor nutricional también produce efectos convenientes para nuestra salud. Aprovechar el consumo de este alimento desde temprana edad permitiría un mejor desarrollo del cuerpo humano. No obstante, no existe un límite de edad para la obtención de sus múltiples beneficios.

Paula

Mientras ando, siembro palabras como semillas. Entretejo frases mientras atravieso el viento. Busco la manera de aferrar profundas mis raíces, a través del viaje y la búsqueda de mi equilibrio en este minúsculo espacio al que pertenezco e intento cuidar un poco: La Tierra.

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