Hoy se conmemora el Día Internacional de la Tortuga Marina 2022, una fecha en la que debemos recordar la importancia de establecer programas conjuntos para su conservación y protección, ya que la mayor parte de su vida transcurre en alta mar, en aguas internacionales pertenecientes a distintos estados.

De ahí, la urgencia de poner sobre la mesa las distintas acciones para salvaguardar su constinuidad, teniendo en cuenta que 6 de las 7 especies de tortuga marina se encuentran en peligro de extinción, según la Lista Roja de la UICN.

Se sabe que el hábitat donde se desarrollan repercute directamente en su salud. De esta forma, se han publicado algunos estudios científicos en los que se pone de manifiesto esta situación.

Tortuga

Cría de tortuga.

Tortugas marinas verdes enfermas por la contaminación

Los investigadores de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt de la Universidad Atlántica de Florida examinaron la función inmunológica en dos poblaciones de tortugas marinas verdes no cautivas, comparando las tortugas residentes de un área de mala calidad del agua con las de un entorno más prístino.

Los investigadores obtuvieron muestras de sangre de 87 tortugas verdes capturadas y liberadas en Indian River Lagoon, un estuario muy contaminado con altos niveles de metales pesados, contaminantes orgánicos persistentes y exceso de nutrientes, y en la prístina cuenca Trident hecha por el hombre, ubicada cerca de Cabo Cañaveral.

Los resultados del estudio, publicados en el Journal of Wildlife Diseases, mostraron que tanto la función inmunitaria adaptativa como la innata se vieron comprometidas en las tortugas marinas verdes capturadas en Indian River Lagoon, donde las tasas históricas de fibropapilomatosis de tortuga verde en esa población son superiores al 50 por ciento.

Dentro de Indian River Lagoon, las tortugas que expresaron tumores tenían su sistema inmunológico más débil que aquellas en ese hábitat sin tumores.

En comparación, las tortugas de la cuenca Trident están libres de fibropapilomatosis de tortuga verde, mostrando una mayor competencia inmunológica.

“Los hallazgos de nuestro estudio sugieren que la calidad del hábitat, el estado de la enfermedad y la función inmunológica están entrelazados, formando un ciclo de retroalimentación positiva en el que los ambientes contaminados afectan el sistema inmunológico y hacen que los animales sean más propensos a la expresión de la fibropapilomatosis de la tortuga verde, que a su vez compromete aún más el sistema inmunitario”, explica Sarah L. Milton, Ph.D., autora principal, presidenta y profesora del Departamento de Ciencias Biológicas de la Facultad de Ciencias Charles E. Schmidt y miembro del FAU Stiles-Nicholson Brain Institute y del FAU Institute for Salud Humana e Intervención en Enfermedades (I-HEALTH).

Las tortugas verdes, las que más ingieren plásticos

Si a esto le unimos que las tortugas marinas están entre los primeros taxones registrados en ingerir desechos plásticos, un fenómeno que ocurre en todas las regiones del mundo y en las 7 especies de tortugas marinas; nos encontramos que su esperanza de vida se sigue acortando cada vez más a causa del hombre.

A nivel mundial, se estima que aproximadamente el 52% de todas las tortugas marinas han ingerido desechos plásticos; sin embargo, esto varía considerablemente entre regiones.

Por ejemplo, el 90 % de las tortugas verdes juveniles frente a las costas de Brasil en el Atlántico sudoccidental10 y el 80 % de las tortugas bobas juveniles en el Mediterráneo occidental tenían evidencia de ingestión de plástico, y el 100 % de las tortugas encuestadas en la costa de Brasil habían ingerido plástico, según un estudio publicado en Nature.

Así, la ingestión puede ocurrir en todas las etapas del ciclo de vida de una tortuga marina; sin embargo, parece ser más frecuente en estadios pelágicos y juveniles.

Tortuga

La tortuga verde se enferma cuando las aguas están contaminadas.

A su vez se ha comprobado en los análisis recientes que el plástico al asemejarse físicamente al alimento natural de las tortugas se ingiere a un ritmo mayor que otros tipos.

Además, la velocidad a la que se ingieren los desechos puede aumentar cuando la ingesta de alimentos naturales se ve comprometida o reducida, lo que sugiere un efecto combinado.

Con estos datos hay que replantearse de forma seria nuestro estilo de vida, ya que nuestra responsabilidad como seres humanos es comenzar a valorar nuestro planeta y a todos los seres vivos que lo habitan.