El día 22 de abril se celebra el Día Mundial de la Tierra 2021, una ocasión fantástica para empezar a preguntarnos qué está sucediendo en nuestro planeta. 

Día Mundial de la Tierra 2021

Se están desmoronando los cimientos del mundo capitalista en el que se había asentado prácticamente toda la civilización occidental. Pero esto también afecta a todos los sectores, incluidos el sanitario y el político, con el alejamiento de lo que es la vida en sí, de nuestro misión y camino en la Tierra.

Nos encontramos ante una crisis de la civilización, en la que nuestra supervivencia pasa por mantener nuestro espíritu, nuestra alma en comunión con la naturaleza.

No nos queda otra opción, que no sea esa. Ya que la otra sería un suicidio colectivo, un apocalipsis bíblico o cinematográfico, como cada uno quiera interpretarlo o verlo.

Más oportunidades para la Tierra

Lejos de parecer el cataclismo universal, nos encontramos ante posibilidades infinitas de volver a conectarnos con nosotros mismos como seres vivos, individuales, pero también como humanidad, y con el lugar en el que habitamos.

Se trata de tener una nueva visión, una nueva forma de vida y de relacionarnos con nuestros semejantes y con el resto de especies que conviven con nosotros en el mismo espacio.

Día Mundial de la Tierra 2021

Teniendo siempre presente la ley de unidad, «Todos somos uno», entenderemos la esencia de nuestro paso por el planeta. 

Esta ley se puede aplicar a absolutamente todo lo que nos acontece. Desde nuestro propio organismo interior, cuando algún órgano o parte del cuerpo enferma, se resienten todos los demás; hasta cuando hablamos de los propios ecosistemas naturales, en los que cuando falta o desaparece una especie determinada, comienzan a debilitarse hasta desparecer, si nada o nadie lo impide.

De ahí la necesidad de que sea urgente y necesario comenzar a reconocer a la Madre Naturaleza como sujeto de derechos, regulando y limitando la actividad antrópica.

Una protección que viene a ser llamada la Jurisprudencia de la Tierra. Con ella se crea una herramienta para tenerla en cuenta como organismo vivo, necesario a su vez para la vida.

Relación armónica

Una relación armónica entre la Madre Naturaleza y el ser humano, en donde las comunidades y los hábitats naturales poseen derechos inalienables y fundamentales.

Lo que está claro es que las leyes medioambientales han sido insuficientes e ineficientes para parar la destrucción del medio ambiente.

Los pensamientos filosóficos de los pueblos indígenas no van desencaminados. Sus vastos conocimientos sobre el medio natural otorgan esa humanización de los seres vivos y de los objetos que les rodean, como parte de sí mismos o de su geneaología.

Las plantas, el agua, las piedras, los animales son nuestros pares en una dimensión ontológica y que solo se puede velar por la naturaleza si somos una totalidad. Este es el entendimiento, una manera de concebir el mundo y el hombre distinta.

Todos interrelacionados de forma unívoca

Todas estas teorías que muchos critican, han resultado ser más que una verdad. Han sido demostradas a todos los niveles. Los científicos ya han tenido mucho tiempo para comprender que en el momento que falla algo dentro de una cadena trófica, todo se descompensa, y comienza a ser como una silla a la que le falta una pata, y en la que más tarde o más pronto el que se siente encima, caerá.

Esto se puede aplicar en todos los ecosistemas y hábitats naturales de la Tierra. Nada en la naturaleza está ahí por casualidad, cumple su función, única y exclusiva en beneficio de todos y cada uno de los demás seres vivos.

Ya es hora de otorgar a la Tierra, y por ende, a toda la naturaleza, sus derechos. Esos que han sido necesarios, porque el hombre le ha usurpado el derecho a estar y a ser. Protegida y conservada, la Tierra es nuestro único hogar. Deberíamos preguntarnos, ¿cuánto vale toda la vida que hay en la Tierra?