Warren King, es un hijo de inmigrantes chinos que se asentaron en Wisconsin (Estados Unidos). Estudió ingeniería estructural. Le gustaba mucho dibujar, las formas y crear espacios, así que tomo el mismo camino que había visto en sus antecesores, siguió con el negocio familiar de ingeniería.

Educado en un ambiente de trabajo estricto, su futuro hubiese sido ese, de no ser por el viaje que le cambió la vida. Un vuelta a los orígenes, a las raíces de sus antepasados. En el 2010, él y sus hermanos visitaron la ciudad de Shaoxing en China. Recorrieron sus calles y se encontraron con los conocidos de sus abuelos, antes de que se tuvieran que trasladar a Taiwán por la Guerra Civil.

Warren King sabe depositar en sus figuras la emoción y el anhelo. Imagen de Warren King.

Warren King sintió a la vez una conexión muy profunda con esas gentes, aunque existía un abismo cultural entre ellos (costumbres, indumentaria o modales). Fue una experiencia que le transformó y le hizo tomar otras riendas para su vida.  Le inspiró para convertirse en un artista, el escultor del cartón.

King, explica:

A través de mi trabajo, intento comprender las conexiones frágiles con las personas y la cultura, y examinar si esas conexiones, una vez que se rompen, pueden restablecerse.

Otro alteración cambió su existencia, el traslado de su residencia a Suecia en el 2012. Allí fue donde realmente se tomo en serio lo del arte. Y en el año 2013, se dedicó por completo a su gran pasión. King, cuenta: «A través de mi trabajo, intento comprender las conexiones frágiles con las personas y la cultura, y examinar si esas conexiones, una vez que se rompen, pueden restablecerse».

Los gigantes también forma parte de su excepcional arte. Imagen de Warren King.

La verdad es que llegó todo por casualidad, cuando se entusiasmo con el cartón, como material biodegradable para crear juguetes y disfraces para sus hijos. Era un material barato y muy manejable, al antojo de las manos que lo transformaban.

Su primera pieza fue un casco de Darth Vader, pero pronto comenzó a realizar accesorios y disfraces para todas las producciones de teatro escolar de sus hijos. Posteriormente, centró su atención en  las figuras humanas, capturando instantáneas de la expresión humana en sus esculturas.

Anciana de Shaoxing. Imagen de Warren King.

Al ser un material con algunas limitaciones, que sí son posibles con el metal o con la arcilla, sus rostros no están modelados como una forma esférica. ¡Resultaría imposible!, sino que se trata de crear la ilusión de redondez. Descomponiendo las formas rotundas, en geometrías más simples y asequibles. El artista afirma: «Me obligo a comprender realmente los componentes de una expresión o gesto».

Eso a pesar de que son ligeras. Un arte sostenible con un resultado estético y visual que es precisamente todo lo contrario:las figuras resultan tan convincentes y con tanto aplomo, ¡que parece que pesan toneladas! Su trabajo es totalmente artesanal. No diseña por ordenador, ni dibuja. Compone, mientras ejecuta la obra.

Su inspiración proviene de muchas fuentes: cuentos populares, experiencias propias, personajes históricos, o escenas intrincadas retratadas en laca o paneles de madera tallados y patrones que adornan las túnicas usadas por la realeza.

El león es un animal sagrado para los budistas. Imagen de Warren King.

Cuenta historias pasadas, que se hacen actuales y reales según observas a sus figuras. El artista lo expresa así:

Lo que estoy buscando es algo que arroje luz o plantee una pregunta sobre mi conexión con mi cultura y antepasados. Las cosas que realmente me interesan son las conexiones culturales y étnicas, cómo tratamos de preservarlas y cómo nos dan forma incluso después de haber sido cortadas. Y luego trato de desarrollar formas de expresar visualmente estas conexiones.

Aunque la mayoría de su obra está centrada en la figura humana, también ha hecho incursiones en el entorno natural con animales como erizos, lagartijas, monos, leones, caballos o gallos, entre otros. Sus últimas series son IdolsImperial Portraits.

Una escultura de la serie «All That You Hold Dear». Imagen de Warren King.

La primera está inspirada en increíbles ídolos budistas tallados y ornamentados, que se acompañan de una rica iconografía que transmite importantes historias religiosas que lo ayudan a discutir la migración al oeste de muchas personas en la generación de sus abuelos. La segunda serie se asienta en los retratos familiares de la realeza china, que son característicamente formales y rígidos. Con ellos, está explorando su propia relación con sus abuelos, que siempre fueron distantes y reservados.