Los bosques son esos recursos naturales renovables que el hombre dispone para proporcionarle beneficios sociales y económicos, teniendo en cuenta su valor ecológico y ambiental. Gracias a los bosques podemos obtener papel, madera, alimentos, aceites esenciales o medicamentos, entre otros; además de otros subproductos que derivan de estos anteriores o que gracias a los árboles podemos disfrutar, como por ejemplo, la miel.

Las masas boscosas son indispensables para nuestra vida en todos los sentidos, nos proporcionan más oxígeno, disminuyen la contaminación y los efectos del cambio climático o el aumento de las temperaturas, es decir, favorecen la salud de todos los seres vivos. Por eso, es necesario que seamos consecuentes con ese tesoro que nos proporciona la naturaleza, e intentar establecer un equilibrio entre nuestro consumo y su existencia.

Gestión forestal sostenible

Nuestro país necesita más bosques con gestión forestal sostenible y certificada.

De ahí, la importancia de la gestión forestal sostenible, como la única forma de conservar el entorno y la biodiversidad que alberga; además, de ayudar a reducir el riesgo de plagas e incendios que puedan afectar a los bosques. Cuidando esa materia prima natural entre todos de forma responsable, se podrá desarrollar un bienestar social en el mundo rural, generando puestos de trabajo directos e indirectos.

Las diferentes funciones que cumplen los bosques con una gestión forestal sostenible son interdependientes unas de otras: valores sociales, culturales y ambientales que tienen varios propósitos y dimensiones. Esta herramienta de la gestión forestal sostenible y certificada está abierta y es flexible, es decir, ha ido modificándose a lo largo del tiempo porque el bosque no es algo estático, evoluciona y se puede perturbar de distintas formas, y hay que saber dar solución a todas las cuestiones de manera rápida y eficiente.

Gestión forestal sostenible

Las masas boscosas nos proporcionan muchos recursos que usamos cada día: papel, madera, alimentos o medicinas.

Los bosques del mundo almacenan más de 650.000 millones de toneladas de carbono: un 44% en la biomasa, un 11% en madera muerta y hojarasca, y un 45% en el suelo, según el informe de la FAO centrado en la Evaluación de los Recursos Forestales Mundiales del año 2010. Tienen una repercusión vital en la atmósfera de todo el planeta, en el propio ciclo del agua y en la formación y mejora de los suelos.

Certificación forestal

La certificación forestal la ejecuta una entidad independiente mediante un proceso de evaluación con estándares internacionales que han sido desarrollados por todos los sectores implicados, obteniendo cuando los informes son favorables el sello correspondiente: PEFC o FSC.

Sellos

Los sellos que certifican a un bosque son:

Forest Stewardship Council / Consejo de Administración
Forestal (FSC)

• Basado en la Conferencia de Río (1992)
• Apoyado por las ONG´s Ambientalistas
• Permite certificaciones individuales y agrupadas
• Procesos largos, con consultas públicas
• La propia FSC acredita a las empresas certificadoras

Programme for Endorsement of Forest Certification
Schemes / Programa para el Reconocimiento de Esquemas
de Certificación Forestal (PEFC)

• Basado en las Conferencias Ministeriales Europeas.
• Apoyado inicialmente por sector forestal (propiedad e industria)
• Admite certificaciones regionales
• Procesos de certificación cortos y sencillos
• Entidades de certificación acreditadas por organismos independientes

Gestión forestal sostenible

El 80 por ciento de los bosques del mundo son de propiedad pública, pero la propiedad y la ordenación de los bosques a cargo de comunidades, individuos y compañías privadas, van en aumento.

Tipos

Podemos distinguir entre tres tipos:

  1. La Certificación de la Gestión Forestal, mediante la que se evalúa si los bosques están siendo gestionados de conformidad con una serie específica de normas.
  2. La Certificación de la Cadena de Custodia (denominada a veces certificación CoC, por sus siglas en inglés), mediante la cual se verifica que la materia certificada se identifica o se mantiene separada de la materia no certificada o no controlada a través del proceso de producción, del bosque al consumidor final. Para que un producto final pueda llevar la etiqueta de certificación, son necesarias tanto la certificación de la gestión forestal como la certificación de la cadena de custodia.
  3. La Madera Controlada se ha definido para evitar que las empresas u organizaciones incluyan en sus materiales fuentes de madera que no se pueden aceptar. La Madera Controlada FSC solo puede mezclarse con madera certificada FSC en productos etiquetados como FSC Fuentes Mixtas.

Al parecer, en España existen más de 27,9 millones de Ha de superficie forestal, que suponen aproximadamente el 55,1% del territorio nacional. Se estima que alrededor del 69,6% de la superficie forestal es de carácter privado, mientras que el 30,4% es de propiedad pública; según los datos que aparecen en el Anuario de Estadística Forestal 2011.

De los bosques certificados que existen en España, solamente un 9,8% está certificado con PEFC, un 7% por FSC, y el resto, un 3% compartido por los dos organismos.