¿Qué tal si incorporamos en los más pequeños la asignatura de medio ambiente? Además de aprender matemáticas, lengua o inglés también deberíamos enseñarles a respetar nuestro entorno.

Enseñarles buenas prácticas desde la edad más temprana evitará muchos errores en la edad adulta. Cuidar el medio ambiente es cosa de todos y qué mejor fecha que el Día Mundial del Niño para empezar a transmitir o seguir transmitiendo nuestro respecto por la naturaleza.

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También es cierto que los niños aprenden lo que ven. Si los padres mantienen unas actitudes respetuosas con el ecosistema, los niños se irán fijando en ello y tomarán hábitos saludables que perdurarán durante su crecimiento.

Puesto que no pueden apreciar lo que no conocen, deben tomar conciencia de cuidar la naturaleza y los seres vivos que en ella habitan desde los primeros años de vida. Saber apreciar el ecosistema será muy importante para los más pequeños. Para ello, existen algunas prácticas para incorporar a sus hábitos.

La observación de la naturaleza

La observación de las plantas y de los animales hace que los pequeños vayan sintiendo curiosidad por la naturaleza y aprendan a amarla.

Las salidas al aire libre fuera de la ciudad apoyan al conocimiento del medio más allá de los saberes urbanos.

Es muy positivo que desde la edad temprana sepan diferenciar un lugar limpio de uno contaminado, así como las costumbres a través de actividades motivadoras para conservarlo siempre fuera de basuras. Fomentar el uso de papeleras y prohibir que tiren los desperdicios al suelo es algo importante.

Transmitir el amor por los animales y las plantas

Si no tenemos la posibilidad de ir con ellos a pleno monte, la alternativa es llevarlos al parque urbano o alguna zona verde. También podemos acercarle un poco de naturaleza a casa, animándoles a sembrar alguna planta e insistiéndoles en que se encarguen de su cuidado. Esta idea les dará responsabilidad y cariño hacia la naturaleza, a la vez que se alegrarán de ver cómo crece su planta.

Aunque la conciencia ambiental cada vez es más fuerte, hay que seguir trabajándola, no dejando de enseñar el impacto que tiene el ser humano en la naturaleza a través de la educación. Una educación llena de valores de amor, empatía, respeto y solidaridad hacia el medio a través de actividades lúdicas es la mejor forma de hacerlo. Los más pequeños deben empezar a tomar conciencia desde casa; es por ello que la labor de los padres es esencial.

Enseñemos a cuidar nuestro planeta

Hoy, 20 de noviembre, se celebra el Día Mundial del Niño, y que mejor fecha para empezar a desarrollar algunas prácticas en pro de la naturaleza.  

El ahorro del agua es un ejemplo. Una buena oportunidad para ello es cuando se lavan los dientes o las manos. Debemos comentarles la importancia del agua y de evitar dejar el grifo abierto mientras no lo utilicemos.

Otra buena práctica es la del reciclaje. Esta materia puede ser muy divertida si el niño participa cuando se tiran los desperdicios al contenedor determinado. Ello le provocará autonomía. Además, podemos reforzar el conocimiento del reciclaje animándole a pegar en cada cubo de basura pegatinas de los residuos que se deben arrojar en cada uno.

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Los valores ambientales como conducta a seguir

Apostemos por una educación cercana con la naturaleza y más externa del mundo tecnológico. El contacto humano con el medio les ayudará a ser mejores personas en el futuro. Ayudemos a crear una conciencia ecológica para evitar las malas prácticas naturales que se cometen. Los valores ambientales deben ocupar un espacio en el resto de conductas a enseñar.