La Conferencia del Clima ya ha arrancado y, durante estos días hasta el 12 de diciembre los representantes de los diferentes estados realizarán conferencias y reuniones para intentar llegar  a un acuerdo universal que frene el problema del cambio climático.

La  COP21 con sede en Francia, pretende comprometer internacionalmente a diversos países para trabajar unidos contra el aumento de los gases efecto invernadero y limitar el aumento de la temperatura global en menos de 2ºC; una problemática que no entiende de más demoras, puesto que está en juego el medio ambiente y los seres vivos que en él habitan.

Para detener todas estas consecuencias que puede acarrear el cambio climático, se realiza la Cumbre del Clima, una cumbre que, a la vez que intenta frenar las problemáticas medioambientales, también las agrava. Solo los desplazamientos de los asistentes a la conferencia supondrán la emisión de 260.000 toneladas de dióxido de carbono. Dichas emisiones son debidas a todos los medios de transporte que los asistentes necesitan para llegar la cumbre. Una cifra de contaminación que supone lo mismo que el mundo entero proyecta en 22 segundos.

¿Es ético que quienes buscan soluciones a las emisiones de CO2 sean a la vez los mismos que las provocan?

El único causante de la alteración del medio es el ser humano, es por ello que debemos reflexionar y pasar a la acción, comprendiendo a las dificultades que nos encontramos si no lo hacemos. El cambio climático es más que una reunión anual, es compromiso, es conciencia, es empatía, es respeto. Es algo que no se debe quedar en simples papeles y palabras. Es actuación; ahora o nunca.

Aunque el cambio climático es un fenómeno complejo, genera grandes impactos sobre el planeta que muchos científicos destacan. En cuanto a los efectos de recursos y sectores destaca el derretimiento de glaciares, el aumento de los niveles del mar; alteraciones en los ecosistemas terrestres con riesgo de aumento de plagas; deforestación; emisión de gases contaminantes (como el dióxido de carbono, el metano, los óxidos nitrosos y los clorofluorocarbonos) que alcanzan la radiación infrarroja terrestre y aumentan la temperatura; pérdidas en la vegetación de alta montaña, bosques caducifolios y  vegetación litoral; reducción de la riqueza de especies animales; mayor virulencia de los parásitos; aumento de especies invasoras; aumento de la desertificación por la pérdida de propiedades de los suelos; plagas y enfermedades forestales o aumento del nivel del mar, entre otros.

En cuanto a los riesgos naturales nos enfrentamos a un incremento de la magnitud de crecidas fluviales; de los deslizamientos de tierras en Pirineos, Cordillera Cantábrica y Cordilleras Béticas; una agudización de la intensidad, frecuencia y magnitud de los incendios; de la contaminación del aire relacionada con las partículas y el ozono troposférico y la posibilidad de la extensión de contagio de enfermedades sub-tropicales.

 

Mayores Contaminantes

Actualmente China se posiciona como el mayor país contaminante, presentándose como el sitio más que más emisiones de CO2 emite. La terrorífica situación del aire en sus ciudades es alarmante, llegando al punto de que, en algunos sitios como Pekin sea imposible ver los edificios a causa de una nube negra de contaminación. Es un claro ejemplo de que China no ejerce un correcto control sobre sus emisiones. Solamente este país produce el 28,53% de las emisiones de CO2 de todo el mundo, llegando a quemar en la práctica la misma cantidad de carbón que en el resto de los países del mundo juntos.

Estados Unidos, se posiciona como el segundo país más contaminante. Ser una gran potencia mundial lo posiciona también como líder de las mayores emisiones de CO2 junto con la contaminación del agua y especies amenazadas.

Seguidamente, se encuentra Brasil, un país que ha incrementado sus emisiones de gases a la atmósfera y que está sufriendo una rápida deforestación.

A estos le siguen India Rusia, Japón, Alemania, Irán, Canadá, Corea del Sur, Suráfrica y Colombia.  Entre todos ellos se producen más del 70% del CO2 que se emite en la atmósfera.