Los cambios en el clima con respecto al historial meteorológico provocan determinantes consecuencias sanitarias. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, se prevé que, entre 2030 y 2050, el cambio climático causará unas 250.000 defunciones. Trabajar en reducir las emisiones de gases invernadero es cada vez más indispensable y, para ello se deben adoptar nuevas prácticas como disminuir el uso del carbón, el petróleo o la gasolina en la electricidad, los medios de transporte o la producción industrial.

co2 written in the clouds in a clear blue sky

Aprovechar las tecnologías de energía renovable existentes como la energía solar y la electricidad generada por el viento o el uso de la biomasa como fuente de energía, contribuye a generar menor impacto medioambiental.

Una de las repercusiones del cambio climático es el calor extremo. Las altas temperaturas del aire contribuyen directamente a enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre personas de edad avanzada. Además de alterar los niveles de polen y otros alérgenos Un caso a destacar según la OMS, fue la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, donde se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70.000 defunciones.

Ejemplos del Cambio Climático

A lo largo de este tiempo, el planeta ha ido sufriendo las consecuencias del cambio climático. Entre los efectos que se han producido en el medio ambiente, destacan los siguientes:

La desaparición casi completa del mar de Aral, situado en Asia central; contaba con 65.000 kilómetros de extensión en los años 90 y actualmente apenas logra alcanzar un  10% de superficie. Está claro que en los últimos años, este mar ha desarrollado un importante proceso de desecación, disminuyendo su caudal desde 1960, llegando a 16 metros.  La falta de lluvia y nieve sobre las montañas del Pamir son factores influyentes que han ocasionado que, uno de los lagos más grandes del mundo presente unos niveles mínimos de agua.

Imagen de un satélite de la NASA que capturó esta instantánea del Mar de Aral en el año 2000, donde se puede apreciar que no queda más que una minúscula porción de aquel lago que en los años 60 tuvo 65.000 km2.

Imagen de un satélite de la NASA que capturó esta instantánea del Mar de Aral en el año 2000, donde se puede apreciar que no queda más que una minúscula porción de aquel lago que en los años 60 tuvo 65.000 km2.

La deforestación de las selvas tropicales está siendo alarmante. Con un total de 2.5 millones de millas cuadradas, la Amazonía abarca nueve países o el equivalente a 2/3 de Sudamérica, extinguiéndose a razón de 200.000 millas anuales. Las grandes masas forestales desarrollan un gran papel en el proceso de refrigeración de la tierra y en la formación de humedad. La deforestación de los bosques tropicales en la Amazonia, África y el sudeste asiático, podría implicar un aumento de la temperatura hasta 0,7°C.

La causa más antigua de la deforestación es la tala de árboles que  se realiza por diversos motivos: el uso de la madera para la venta; la cría de ganado, las cuales necesitan grandes superficies de terreno; el cultivo, donde se buscan cada vez más tierras fértiles para cosechar; construcción de carreteras que pone en peligro no solo el hábitat natural de plantas y animales sino también la vida misma y sobrevivencia de tribus nativas; las presas hidroeléctricas o la minería.

Otro ejemplo del cambio en las condiciones del clima son las muertes de algunas especies. Es el caso de la osa polar del Ártico que murió desnutrida a causa del deshielo del norte. Este hecho ocasiona que los osos pasen a andar sobre la tierra y que cazar animales acuáticos para su subsistencia se convierta en un impedimento. Si el calentamiento global sigue extendiéndose será cada vez más frecuente que el número de osos polares disminuya.  Estos animales viven sólo en la región del Ártico, donde caminan por las gruesas capas de hielo. Cuando este hielo comience a derretirse, su hábitat natural se destruirá por completo  y no habrá forma de recuperarlo.

Además, el nivel del mar ha presentado un aumento de 8 centímetros de media en todo el mundo desde 1992, llegando a incrementarse en algunos sitios a 22 centímetros. La causa de ello es el derretimiento de los glaciares y grandes masas de hielo en los polos, además del aumento de la temperatura del agua. Este problema supone un riesgo para el futuro de diversas ciudades y pueblos costeros.

La subida del nivel del mar pone en riesgo el futuro de numerosas ciudades y pueblos costeros en todo el mundo, y amenaza con borrar del mapa para siempre multitud de islas, con lo que en algunos casos, especialmente en el Pacífico, desaparecerían países enteros.

 

Aquí os dejo dos vídeos para ampliar la información. El primero de ellos, es un documental sobre la desaparición del Mar de Aral y el segundo, más corto, trata sobre la deforestación en el Amazonas.