La Organización Mundial de la Salud junto con la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) han querido en el Día Mundial de la Salud 2015, centrar el interés en la comida, de ahí su campaña por la inocuidad de los alimentos. Una cuestión que en muchos países es prácticamente inexistente, ya que las aguas con las que se lava la comida o se riegan los cultivos contienen sustancias peligrosas para los seres vivos. 2 millones de personas al año, en su mayoría niños mueren por comer alimentos en mal estado o que llevan consigo bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas.

Para ello se han elaborado cinco pasos que toda persona que manipula alimentos debe seguir, así se podrán se puedan degustar sin efectos secundarios. Son:

  • Clave 1: Mantenga la limpieza
  • Clave 2: Separe alimentos crudos y cocinados
  • Clave 3: Cocine los alimentos completamente
  • Clave 4: Mantenga los alimentos a temperaturas seguras
  • Clave 5: Use agua y materias primas inocuas

Incluso en países desarrollados se dan muchas veces enfermedades por un deficiente manipulado de alimentos: no lavarse las manos correctamente (varias veces a lo largo de la preparación), no usar guantes, toser encima de la comida, dejar los alimentos expuestos al calor, etc.

Una bacteria puede duplicarse en tan sólo 15 minutos. Esto significa que, en 6 horas, 1 bacteria puede multiplicarse hasta superar los 16 millones.

Hay muchas dolencias graves que se transmiten a partir de comida defectuosa. Nunca se deben manipular alimentos estando enfermo, ya que se puede desencadenar un contagio masivo.

Por último, hay que prestar mucha atención a aquellos alimentos que puedan contener metales y  contaminantes ambientales, sustancias químicas utilizadas para tratar animales, plaguicidas o pesticidas utilizados de forma inadecuada, los productos químicos de limpieza, aditivos alimentarios no seguros, o toxinas naturales. Los productos químicos son los más peligrosos porque pueden pasarse por alto, y el cuerpo humano los va acumulando en el organismo hasta que ya no hay vuelta atrás.

También las últimas investigaciones apuntan a los utensilios que se usan para cocinar los alimentos, como posibles “usurpadores de salud”. Por ejemplo, el plástico tan usado años atrás para cocinar en microondas, se sabe que es un agente cancerígeno, además de provocar otra serie de enfermedades cuando se le somete a altas temperaturas. ¡Prohibido calentar platos de plástico en el microondas con comida, solo sirven para alimentos fríos, aunque siempre es mejor escoger otros materiales!

Intentemos pues, consumir productos que sepamos de donde proceden y como se han producido, eligiendo por encima de todo los ecológicos o artesanos de confianza; y adquiramos siempre la mejor calidad en nuestros utensilios de cocina, duraderos y saludables.