COP 30 en Belém: ¿Punto de Inflexión Climático o Espejismo Amazónico?
La decisión de celebrar la Conferencia de las Partes (COP 30) en Belém do Pará en noviembre de 2025 trasciende la mera logística; es una declaración geopolítica y un movimiento estratégico de profundas implicaciones simbólicas y prácticas. Por primera vez, el principal foro de negociación climática del mundo sesionará en el corazón de la Amazonía brasileña, un bioma cuya supervivencia es sinónimo de la estabilidad climática global. Este ensayo analiza cómo esta elección busca reconfigurar el liderazgo de Brasil, centrar la urgencia de la crisis ecológica y, lo más importante, desafiar las narrativas globales sobre la Amazonía, planteando la pregunta fundamental: ¿será Belém el escenario de una transformación real o un exótico telón de fondo para la inacción climática?

El primer pilar de esta estrategia es la clara reafirmación del liderazgo ambiental de Brasil en la arena internacional. Tras un período de notoria retracción en su política ambiental, la diplomacia brasileña, con el respaldo del GRULAC (Rocha & Castro, s.f.), utiliza la COP 30 como plataforma para reposicionarse como un actor clave en la sostenibilidad global. Este movimiento no solo busca reconstruir la influencia del país, sino también articular una voz potente desde el Sur Global. La Amazonía, como el mayor sumidero de carbono terrestre, otorga a Brasil un poder de negociación innegable. Sin embargo, la ambición declarada va más allá del simple apalancamiento. La presidencia de la COP 30, en palabras del embajador André Corrêa do Lago (2025), busca inaugurar una «nueva era más allá de las negociaciones», impulsando una transición decisiva desde la arquitectura del Acuerdo de París hacia su implementación acelerada y fortalecida.
El segundo pilar es la centralidad de la crisis misma. Llevar la COP 30 a la Amazonía saca el debate climático del abstracto campo de las palabras y los textos de negociación para confrontarlo con la acción y la realidad palpable.
La Amazonía no es un concepto lejano; es el epicentro donde la crisis climática se manifiesta con una urgencia brutal, afectando desproporcionadamente a los más vulnerables. La región ha sufrido sequías severas consecutivas en 2023 y 2024, testigos de una alarmante pérdida de superficie de agua y récords de incendios forestales. Esta evidencia directa subraya la necesidad de consolidar la protección del bioma como una prioridad global absoluta, especialmente ante la advertencia científica de estar acercándonos a un «punto de no retorno» (Sierra, 2025) que desequilibraría los ciclos hídricos a escala planetaria.
Finalmente, el pilar más transformador es el intento de un cambio radical de narrativa y la búsqueda de la justicia climática. La elección de Belém, una ciudad amazónica distante del eje político-económico tradicional de Río-São Paulo-Brasília, es una novedad notable. Este desplazamiento geográfico busca que la Amazonía deje de ser un mero escenario para convertirse en un «sujeto político» (Rocha & Castro, s.f.), con soluciones y demandas propias.
Es una oportunidad para refundar el imaginario global, permitiendo que las voces, propuestas y saberes que emergen de la región guíen las negociaciones.
Esta visibilidad forzada es crucial para desmoronar las narrativas simplistas de una selva vacía. La COP 30 tiene el potencial de exponer al mundo la realidad de una Amazonía vibrante y urbana —donde más del 70% de la población reside en ciudades— que enfrenta paradojas políticas y profundas injusticias estructurales, como la falta de saneamiento básico. No se puede hablar de salvar la selva ignorando a sus habitantes. Como argumenta Neri (2025), la celebración de la COP en suelo amazónico exige respuestas alineadas con el principio de justicia climática. Las soluciones que aquí se debatan, como la electrificación sostenible de comunidades remotas, deben ser replicables y justas.
En conclusión, la COP 30 en Belém no es solo una conferencia; es un desafío directo al statu quo de la gobernanza climática. El riesgo es que la comunidad internacional caiga en la trampa de observar la Amazonía como un telón de fondo exótico, un lugar para tomar fotografías mientras se perpetúa la inacción. La verdadera medida del éxito de Belém no residirá en los acuerdos firmados, sino en si el mundo es capaz de escuchar y actuar sobre la base de la compleja realidad política, social y ecológica que la Amazonía presenta. La región no es un objeto a ser salvado desde lejos; es un actor político que exige ser el protagonista de su propio futuro y, por extensión, del nuestro.
Autoras
Mixzaida Yelitza Peña Zerpa & Claritza Arlenet Peña Zerpa
Referencias
Rocha, C., & Castro, A. (Orgs.). (s.f.). COP 30: A Amazônia no centro da Governança Climática. LACLIMA – Latin American Climate Lawyers Initiative for Mobilizing. https://doi.org/10.63806/4
Corrêa do Lago, A. (2025, 5 de marzo). En la ONU, Brasil defiende la agenda de la COP30 para acelerar y fortalecer la gobernanza climática. [Noticia]. COP30 Brasil. https://cop30.br/es/noticias-de-la-cop30/en-la-onu-brasil-defiende-la-agenda-de-la-cop30-para-acelerar-y-fortalecer-la-gobernanza-climatica.
Sierra, P. (2025, 24 de octubre). COP30 en la Amazonía: un punto de no retorno para el clima. [Noticia]. Greenpeace España. https://es.greenpeace.org/es/noticias/cop30-en-la-amazonia-un-punto-de-no-retorno-para-el-clima/.
Neri, P. (2025, 31 de mayo). ENCUENTRO EN BELÉM – Pueblos tradicionales de Brasil y del extranjero exigen protagonismo en la COP30 y en la lucha contra el cambio climático. [Noticia, citado por Mariana Castro]. Cúpula dos Povos. https://cupuladospovoscop30.org/es/encuentro-en-belem-pueblos-tradicionales-de-brasil-y-del-extranjero-exigen-protagonismo-en-la-cop30-y-en-la-lucha-contra-el-cambio-climatico/.
