Día Mundial de las Nutrias 2025: La competencia por las presas determina el uso de herramientas
Las nutrias son unos de los mamíferos más entrañables del mundo animal. Con sus movimientos ágiles, su mirada curiosa y su famoso gusto por jugar, estos animales acuáticos despiertan simpatía allá donde se les encuentra. Pero detrás de su apariencia encantadora, las nutrias cumplen un papel vital en los ecosistemas acuáticos. En el Día Mundial de las Nutrias 2025, hay que señalar que existen 13 especies diferentes repartidas por varios continentes, y aunque comparten ciertas características, cada una tiene su propia historia, costumbres y desafíos.

Tipos de nutrias
A lo largo de Europa, Asia y el norte de África vive la nutria euroasiática (Lutra lutra), una de las más conocidas y estudiadas. Esta especie se adapta bien a distintos ambientes, desde ríos hasta zonas costeras, y aunque su población ha disminuido en algunas regiones por la contaminación y la pérdida de hábitat, hoy se encuentra relativamente estable.
En América del Sur habita la impresionante nutria gigante (Pteronura brasiliensis), la más grande de todas. Puede medir más de metro y medio y se desplaza con elegancia por los ríos amazónicos. Vive en grupos familiares y se comunica con una gran variedad de sonidos. Lamentablemente, su situación es crítica: la destrucción de su hábitat y la caza la han colocado en peligro de extinción.
En América del Norte encontramos a la nutria de río norteamericana (Lontra canadensis), que ha tenido una historia más optimista. Aunque fue cazada intensamente por su valiosa piel, las medidas de conservación han ayudado a recuperar sus poblaciones, y hoy está fuera de peligro en la mayoría de su distribución. También en el hemisferio norte, pero en el océano Pacífico, nada la encantadora nutria marina (Enhydra lutris). Esta especie, famosa por usar piedras como herramientas para abrir almejas y erizos, estuvo al borde de la extinción, pero algunos grupos han logrado recuperarse gracias a esfuerzos de conservación.
En el sudeste asiático, la diversidad de nutrias es notable. Una de las más simpáticas es la nutria de uñas cortas asiática (Aonyx cinereus), la más pequeña del mundo. Vive en arrozales, manglares y ríos, y es especialmente sociable. Su población, sin embargo, está disminuyendo, lo que la ha colocado en la categoría de especie vulnerable. Aún más amenazada está la nutria de nariz peluda (Lutra sumatrana), un animal misterioso y escurridizo del que se sabe poco y que se encuentra en peligro crítico.
En África también viven varias especies, como la nutria sin garras africana (Aonyx capensis) y la nutria de cuello manchado (Hydrictis maculicollis), que habitan ríos, lagos y pantanos en distintas regiones del continente. Aunque su estado de conservación es menos alarmante que el de sus parientes asiáticos y sudamericanos, enfrentan riesgos similares: contaminación del agua, pérdida de hábitat y conflictos con humanos.

Hábitos de las nutrias
Las nutrias tienen hábitos fascinantes. Son principalmente carnívoras y se alimentan de peces, cangrejos, ranas y moluscos. Algunas especies marinas, como la nutria marina, también consumen erizos y otros invertebrados del océano. Son excelentes nadadoras, pueden bucear durante varios minutos y, en muchos casos, muestran una inteligencia notable al usar herramientas o cazar en grupo. Aunque algunas son solitarias, otras viven en comunidades familiares que cooperan para cuidar a las crías y defender el territorio.
En cuanto a la reproducción, las nutrias suelen tener una camada al año, con entre una y seis crías. Las madres son especialmente dedicadas y cuidan de sus pequeños durante varios meses, enseñándoles a nadar, cazar y sobrevivir. Los machos, en la mayoría de especies, no participan directamente en la crianza.
Pero a pesar de su importancia ecológica y su carisma, muchas nutrias están en peligro. La deforestación, la contaminación del agua, la construcción de represas, la sobrepesca y el cambio en la climatología están afectando gravemente sus hábitats. Algunas especies, como la nutria gigante o la nutria de río del sur, enfrentan un riesgo serio de desaparecer en las próximas décadas si no se toman medidas urgentes.
Las nutrias no solo son bellas y juguetonas: son bioindicadores de la salud de los ríos y mares. Allí donde hay nutrias, suele haber un ecosistema sano. Protegerlas es proteger también el agua que bebemos, los bosques que nos rodean y la vida silvestre que nos acompaña. Cuidarlas es, en el fondo, cuidarnos a nosotros mismos.
Uso de herramientas para alimentarse
Las nutrias marinas poseen dientes adaptados para triturar presas de caparazón duro, como molares bunodontes y fuerte mordida, pero el desgaste dental severo por esta dieta puede comprometer su salud y capacidad de alimentación. Para mitigar este daño, algunas nutrias utilizan herramientas (rocas, conchas u objetos fijos) como ayuda para abrir sus presas. La competencia por presas preferidas lleva a muchas nutrias a especializarse en otras presas más duras o difíciles de procesar.
Este estudio, basado en datos de 196 nutrias radiomarcadas, analizó si el uso frecuente de herramientas:
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Permite consumir presas más grandes y duras.
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Reduce el daño dental.
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Aumenta la ingesta energética.
Los resultados muestran que, especialmente en hembras, una mayor frecuencia en el uso de herramientas se asocia con un mayor éxito en la alimentación, acceso a presas más duras y reducción del daño dental. Se emplearon modelos bayesianos para evaluar estos efectos, y los modelos mejor soportados indicaron con alta certeza (>99 %) que el uso de herramientas, combinado con el sexo del animal, influye significativamente en la dureza promedio de las presas consumidas.
El estudio muestra que las nutrias marinas hembras usan herramientas con mayor frecuencia que los machos, lo que les permite superar las limitaciones físicas impuestas por su menor tamaño corporal y fuerza de mordida. Gracias a esto, pueden consumir presas entre un 21 % y 35 % más duras que las que consumen los machos, incluyendo mejillones, cangrejos y almejas muy grandes.
Este comportamiento les da una ventaja alimenticia, especialmente importante por las altas demandas energéticas de la crianza, y apoya estudios previos que indican que las hembras son más eficientes y especializadas en su dieta. También se confirma que machos y hembras usan hábitats y recursos diferentes, lo que podría ser una estrategia evolutiva (divergencia de nicho) que ayuda a mantener el dimorfismo sexual en el tamaño corporal de la especie.
El uso de herramientas por parte de las nutrias marinas tiene beneficios mecánicos claros, especialmente en términos de reducción del daño dental, tanto en hembras como en machos. Las nutrias que usan herramientas con frecuencia presentan un menor desgaste del esmalte y menor exposición de la dentina, lo que preserva su salud dental, aunque este beneficio depende de cuán frecuentemente se usan las herramientas.
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Uso bajo (1–6%): se asocia con mayor daño dental, probablemente porque las presas procesadas son muy duras.
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Uso alto (>50%): conduce a menos exposición de dentina, es decir, menor daño.
Aunque las presas más duras contienen más energía, el uso de herramientas no siempre se traduce en una mayor ingesta energética. En lugares donde hay muchas presas preferidas fáciles de procesar (como erizos o abulones), las nutrias no necesitan usar herramientas. Pero cuando estas presas escasean, las nutrias se ven forzadas a consumir presas más duras y menos accesibles, como almejas o cangrejos, para las cuales el uso de herramientas es esencial.
Se identificaron estrategias de alimentación con diferentes compensaciones:
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Nutrias que usan herramientas en un 17–24% de sus capturas siguen una estrategia de «alto riesgo, alta rentabilidad»: consumen presas duras y energéticas (almejas, mejillones, cangrejos), logran hasta un 20% más de ingesta energética, pero conllevan mayor desgaste dental.
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Estas presas son escasas en zonas con alta densidad de nutrias, lo que obliga a una mayor especialización y variabilidad dietética entre individuos.
En conjunto, estos hallazgos respaldan la hipótesis de que el uso de herramientas es una adaptación flexible que permite a las nutrias marinas acceder a recursos difíciles cuando hay competencia, ayudándolas a satisfacer sus necesidades energéticas a pesar de los riesgos dentales asociados.
