Día Mundial del Atún 2025: entre redes y recetas, el poder de nuestra elección para su conservación
El atún es uno de los peces más conocidos y consumidos en todo el planeta. Su sabor, valor nutricional y versatilidad en la cocina lo han convertido en un alimento básico en muchas culturas. Sin embargo, detrás del atún enlatado que encontramos en los supermercados o del sushi que disfrutamos en un restaurante, se esconde una realidad compleja sobre su biodiversidad, su biología y el delicado equilibrio ecológico en el que se encuentra. El próximo 2 de mayo se conmemora el Día Mundial del Atún 2025, una jornada en la que podemos repensar nuestro impacto en el consumo de este pescado, tomando nuevas iniciativas culinarias para protegerlo.

Atunes del mundo
Existen varias especies de atún repartidas por todos los océanos del mundo, cada una con características particulares. Entre las más conocidas se encuentran:
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Atún rojo del Atlántico (Thunnus thynnus): Esta especie habita en el Atlántico Norte y el mar Mediterráneo. Tras décadas de sobrepesca que llevaron a una drástica disminución de sus poblaciones, recientes esfuerzos de conservación han permitido una recuperación parcial. Actualmente, la UICN lo clasifica como de «Preocupación Menor» (Least Concern).
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Atún blanco o albacora (Thunnus alalunga): Conocido por sus largas aletas pectorales, se encuentra en aguas templadas y tropicales de todos los océanos. A pesar de la presión pesquera, sus poblaciones se mantienen estables, y la UICN lo considera de «Preocupación Menor» (Least Concern).
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Atún de aleta amarilla (Thunnus albacares): Presente en aguas tropicales y subtropicales, es una de las especies más pescadas comercialmente. Gracias a medidas de gestión y conservación, la UICN lo clasifica como de «Preocupación Menor» (Least Concern).
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Atún de aleta azul del Pacífico (Thunnus orientalis): Habita en el Pacífico Norte. Tras una significativa disminución de sus poblaciones debido a la sobrepesca, recientes esfuerzos de conservación han mejorado su situación, y la UICN lo clasifica actualmente como «Casi Amenazado» (Near Threatened).
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Atún de aleta azul del sur (Thunnus maccoyii): Esta especie se encuentra en el hemisferio sur, especialmente en aguas cercanas a Australia, Sudáfrica y el sur de América del Sur. Debido a su lento crecimiento y madurez tardía, ha sido particularmente vulnerable a la sobrepesca. La UICN lo clasifica como «En Peligro» (Endangered).
Vida de los atunes
Los atunes son nadadores incansables. Su cuerpo hidrodinámico y su musculatura poderosa les permiten desplazarse a gran velocidad, lo que los convierte en depredadores altamente eficientes. Su alimentación varía según la especie y la etapa de vida, pero en general se nutren de peces más pequeños, crustáceos y cefalópodos como los calamares. Esta dieta los sitúa en lo alto de la cadena alimentaria marina, donde cumplen un rol clave en el equilibrio de los ecosistemas.
El ciclo reproductivo del atún también es impresionante. Pueden producir millones de huevos en una sola temporada, aunque solo una pequeña fracción de ellos llegará a la edad adulta. Necesitan aguas cálidas para reproducirse, por lo que suelen migrar hacia zonas específicas, como el Golfo de México o el Mar de Japón, para desovar. Sin embargo, esta etapa vital los vuelve especialmente vulnerables a la pesca intensiva, que a menudo intercepta bancos enteros en plena temporada de reproducción.
Pesca y conservación de las especies
En cuanto a su estado de conservación, varias especies de atunes se encuentran en riesgo. El atún rojo del Atlántico y el atún de aleta azul del sur han sufrido una sobreexplotación tan severa que han estado al borde del colapso poblacional. Su carne es tan valorada en el mercado, especialmente en la gastronomía japonesa, que su pesca ha sido históricamente desmedida. La sobrepesca, combinada con la pesca ilegal y la destrucción de sus hábitats, ha llevado a algunos de estos peces a figurar en listas rojas de especies amenazadas.
Afortunadamente, en los últimos años se han implementado medidas para revertir esta situación. Organizaciones internacionales como la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) han establecido cuotas de captura, vedas temporales y zonas protegidas. Además, se han desarrollado técnicas de acuicultura para criar atunes en cautiverio, aunque esta solución es polémica por cuestiones éticas y ecológicas.
Las pesquerías responsables están adoptando certificaciones que garantizan prácticas sostenibles, como la del Marine Stewardship Council (MSC). Esto ayuda a los consumidores a identificar productos que no contribuyen a la sobreexplotación. Sin embargo, más allá de las decisiones que toman los gobiernos y las empresas, cada uno de nosotros puede marcar la diferencia.
Como consumidores, podemos optar por productos certificados como sostenibles, evitar el consumo excesivo de especies amenazadas y estar informados sobre el origen del pescado que compramos. También podemos reducir el desperdicio alimentario y apoyar iniciativas de conservación marina. A veces, un pequeño cambio en nuestros hábitos puede tener un gran impacto en la salud de los océanos.

¿Qué podemos hacer desde la cocina?
Cambiar nuestros hábitos de consumo no significa renunciar al sabor. Muchos platos clásicos hechos con atún pueden prepararse con otras especies de pescado menos amenazadas y más sostenibles. Aquí algunas ideas:
Tataki de atún rojo
Tradicionalmente se prepara sellando brevemente un lomo de atún rojo y sirviéndolo en láminas finas con salsa de soja y jengibre. Para una alternativa más sostenible, se puede usar bonito del norte o pez limón (seriola), que tienen una textura firme y un sabor suave similar.
Ensalada de atún con legumbres
Esta receta, tan popular con atún en conserva, puede replicarse perfectamente con caballa, jurel o incluso sardina en conserva. Estos pescados azules tienen un perfil nutricional excelente y un sabor intenso que combina muy bien con legumbres, hortalizas frescas y vinagretas.
Sushi o sashimi
El atún crudo es una estrella del sushi. Para una opción más sostenible y segura, puedes usar trucha, lubina de acuicultura certificada, o incluso corvina, que ofrecen un sabor delicado y buena textura si se manipulan correctamente.
Marmitako (guiso vasco de atún)
Este guiso tradicional con patatas, cebolla y pimiento puede hacerse perfectamente con bonito, pero también queda excelente con rape, merluza gruesa o bacalao fresco para una versión más suave.
Hamburguesas o albóndigas de atún
Perfectas para niños o comidas informales. Puedes sustituir el atún por pez espada, caballa fresca o mero, mezclando la carne desmenuzada con huevo, pan rallado y especias.
Pasta con atún
Para este plato rápido y sabroso, prueba con melva, un pescado de sabor similar al atún que se encuentra en el mar Mediterráneo y que también puede conseguirse en conserva.
Cuidar del atún es cuidar de todo el ecosistema marino. Es símbolos del poder y la belleza del océano, pero también de su fragilidad. Con información, conciencia y acción, aún estamos a tiempo de proteger a estos magníficos viajeros del mar para que sigan surcando los océanos por generaciones.
