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Elegir el tipo de muro correcto: guía para profesionales de la vivienda sostenible

En el ámbito de la construcción de viviendas, la elección del tipo de pared no solo determina la resistencia estructural y el comportamiento térmico del edificio, sino también su impacto ambiental, adaptabilidad climática y viabilidad técnica en función del terreno. Para quienes ejercen la construcción con un enfoque profesional, es crucial entender las características de cada sistema constructivo, especialmente cuando se opta por materiales sostenibles, cada vez más valorados en el diseño arquitectónico contemporáneo.

Muros
Si vas a construir tu propia casa, necesitarás la ayuda de algún profesional en determinados momentos. Imagen de Mikael Blomkvist en Pexels.

Mampostería de bloques de tierra comprimida

Uno de los tipos de pared más tradicionales y versátiles es la mampostería de bloques de tierra comprimida (BTC), una alternativa sostenible al ladrillo cocido que combina tierra, arcilla, y en ocasiones una pequeña proporción de cemento estabilizante.

Estos bloques se fabrican mediante prensado en seco y ofrecen una notable masa térmica, lo que los hace particularmente eficientes en climas cálidos, donde la inercia térmica permite regular la temperatura interior.

Su levantamiento se realiza como la mampostería convencional, asentando los bloques con mortero de tierra o cal. Son adecuados para viviendas unifamiliares, especialmente en zonas con acceso a suelos arcillosos y baja actividad sísmica. La principal precaución con los BTC es la protección contra la humedad: deben levantarse sobre cimientos impermeables y rematarse con aleros generosos o revestimientos hidrófugos.

Tapial o «rammed earth»

Otra opción destacada en términos de sostenibilidad es el tapial o «rammed earth», una técnica ancestral revitalizada en los últimos años gracias a su bajo impacto ambiental y excelentes propiedades térmicas y acústicas. El tapial se realiza mediante el apisonado manual o mecánico de capas sucesivas de tierra arcillosa dentro de un encofrado.

Su ejecución exige control de humedad, granulometría y compactación, por lo que es recomendable la intervención de técnicos especializados o la supervisión estricta en obra. Esta técnica es idónea para climas secos y templados, y requiere especial atención en zonas de heladas o lluvias intensas, donde se debe prever un zócalo elevado y protección perimetral. Las paredes de tapial ofrecen gran estabilidad y una estética monolítica muy valorada, aunque su vulnerabilidad a la erosión hídrica exige revestimientos o acabados adecuados.

Entramado de madera o «timber frame»

En zonas húmedas y boscosas, la construcción con entramado de madera o «timber frame» relleno con paja o barro resulta eficaz tanto desde el punto de vista estructural como bioclimático. El sistema combina la ligereza de la madera con la alta capacidad de aislamiento del relleno orgánico, siendo ideal para viviendas de bajo consumo energético.

Su montaje implica la construcción previa de un esqueleto estructural, sobre el cual se instalan paneles prefabricados o se realiza un relleno manual. Este tipo de pared requiere un diseño preciso, protección contra plagas e impregnación de la madera con productos naturales o técnicos que eviten su deterioro. Su mayor ventaja radica en su rapidez de ejecución, versatilidad arquitectónica y reducido peso, lo que la hace apta para terrenos inestables o de baja capacidad portante.

Casa
Entramado de madera. Imagen de Saeed Khokhar en Pexels.

Bloque de cáñamo o «hempcrete»

Uno de los materiales emergentes con mayor proyección en la bioconstrucción es el bloque de cáñamo, conocido como «hempcrete». Este material se fabrica combinando el corazón leñoso del tallo del cáñamo industrial (hurds) con cal hidráulica natural y agua, dando como resultado un biocompuesto ligero, transpirable, y con una alta capacidad de aislamiento térmico y regulación de humedad.

Se utiliza tanto en forma de bloques prefabricados como proyectado entre encofrados temporales sobre un entramado estructural, generalmente de madera.

Su baja densidad impide que sea portante, por lo que requiere estructura auxiliar, pero a cambio ofrece un excelente desempeño en climas fríos o húmedos, donde la transpirabilidad y el control higrotérmico son determinantes. Es resistente al fuego, al moho y a plagas, y su huella de carbono es negativa debido a la captura de CO₂ por parte del cáñamo durante su crecimiento. Requiere secado prolongado en obra, lo que debe contemplarse en la planificación del cronograma constructivo.

Superadobe

El sistema de superadobe, desarrollado para la autoconstrucción y ampliamente probado en regiones sísmicas, consiste en la formación de muros mediante sacos largos rellenos de tierra estabilizada, dispuestos en espiral o líneas rectas y reforzados con alambre de púas entre capas. Este tipo de pared, aunque laborioso, permite levantar estructuras resistentes, con gran masa térmica y adaptabilidad a terrenos irregulares.

Es especialmente útil en climas áridos, donde su bajo coste y su elevada eficiencia térmica suponen una ventaja importante. La ejecución debe considerar el drenaje del terreno, la compactación del relleno y el uso de cúpulas o bóvedas que distribuyan las cargas correctamente. Se recomienda para viviendas experimentales, rurales o de emergencia, siempre que se realice con formación previa o asistencia técnica.

Para quienes deciden levantar por sí mismos un muro en una vivienda, es fundamental elegir un sistema acorde a su conocimiento, al entorno y a la función estructural del muro. En muros portantes, la calidad de la cimentación y el control del asentamiento de los materiales es crítica. En muros divisorios o de cerramiento, puede primar el aislamiento térmico o acústico.

Como regla general, todo autoconstructor debe prestar especial atención a la alineación, verticalidad, humedad de los materiales, y protección frente a la intemperie durante la obra.

La planificación de juntas de dilatación, la elección de acabados respirables y el uso de herramientas adecuadas marcan la diferencia entre una construcción duradera y una vulnerable a patologías prematuras.

En definitiva, la pared deja de ser un mero componente estático para convertirse en un elemento técnico, ecológico y estratégico de la vivienda. Cada tipo de pared y material responde a condiciones específicas de clima, terreno, técnica y uso, y el éxito en su aplicación radica en la comprensión profunda de estas variables por parte del constructor.

Diana

Fundadora de concienciaeco.com | Directora y Redactora experta en contenidos patrocinados | Sostenibilidad, ecología, salud natural y estilo de vida verde

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