Día Nacional del Senderista 2025: Los mejores caminos de Tenerife y Gran Canaria para descubrir a pie
Tenerife y Gran Canaria no solo son destinos de sol y playa: son también dos paraísos naturales que ofrecen una de las redes de senderismo más ricas y diversas de Europa.
El próximo 1 de mayo se celebra el Día Nacional del Senderista 2025, y cada isla, con su orografía volcánica, sus microclimas y sus paisajes cambiantes, ofrece rutas adaptadas a todos los niveles, desde tranquilos paseos entre bosques de laurisilva hasta exigentes ascensiones a cumbres espectaculares. A lo largo de estos senderos, el caminante se encuentra cara a cara con barrancos vertiginosos, conos volcánicos, miradores de vértigo, flora endémica y fauna exclusiva de este rincón atlántico.
Tenerife: la isla de los contrastes verticales
Tenerife, la isla más grande del archipiélago, está dominada por el imponente Teide, que con sus 3.718 metros es la cima más alta de España. La diversidad climática de la isla se refleja en sus paisajes: mientras el norte es húmedo y verde, el sur es seco y árido. Las principales ciudades son Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, esta última Patrimonio de la Humanidad por su trazado colonial.
Tenerife alberga algunos de los espacios naturales más espectaculares de Canarias, entre ellos el Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO; el Parque Rural de Anaga, una joya de la laurisilva con profundos barrancos y caseríos tradicionales; y el Parque Rural de Teno, un entorno montañoso y remoto donde la naturaleza permanece casi intacta.

Senderos para todos los niveles
Para iniciarse en el senderismo, el Sendero de los Sentidos en el Parque Rural de Anaga es ideal. Se trata de un recorrido muy sencillo que introduce al caminante en el mundo de los bosques húmedos de laurisilva, con pasarelas, señales interactivas y miradores con vistas al valle del río. Es accesible y perfecto para familias.
Otro paseo fácil es el que une Teno Alto con el caserío de El Palmar, en Buenavista del Norte. Este recorrido de baja dificultad cruza campos de pasto y huertas tradicionales, donde aún se conserva la arquitectura rural canaria. Se atraviesan suelos ricos en materiales basálticos y zonas donde se puede observar el tajinaste azul y aves como el cernícalo vulgar.
A un nivel intermedio está el Barranco del Infierno, en Adeje. Son 6,5 kilómetros de camino por un cañón espectacular, con paredes verticales de origen volcánico y vegetación típica de barranco, como sabinas, dragos y helechos. El recorrido culmina en una pequeña cascada, y se recomienda reservar con antelación por tratarse de un espacio protegido.
Si buscas una experiencia más exigente, la ascensión al Teide por Montaña Blanca ofrece una ruta de alta dificultad, con un desnivel de más de 1.300 metros. A lo largo del ascenso, se atraviesan malpaíses, coladas de lava, conos volcánicos y formaciones geológicas únicas como los Huevos del Teide. A nivel biológico, es posible observar especies como el tajinaste rojo (en floración entre mayo y junio) y, con suerte, al escurridizo lagarto tizón.
También merece la pena el sendero GR-131, conocido como el Camino Natural de Tenerife, que cruza la isla de norte a sur. Esta ruta de largo recorrido pasa por cumbres, bosques de pino canario y llanuras volcánicas. Es ideal para quienes desean recorrer Tenerife a pie en varias etapas.
Entre los mejores puntos de descanso destacan el Mirador de Pico Viejo, con vistas al cráter del antiguo volcán, y el Área Recreativa de La Caldera, en La Orotava, equipada con zonas de picnic y servicios.
Gran Canaria: el continente en miniatura
Gran Canaria, a menudo descrita como un “continente en miniatura”, ofrece una geografía marcada por su relieve central montañoso, que da paso a barrancos, calderas volcánicas y costas abruptas. Las Palmas de Gran Canaria es su capital, una ciudad vibrante con un casco antiguo histórico y una de las mejores playas urbanas del país.
En el interior, el Parque Rural del Nublo protege uno de los paisajes más icónicos: el Roque Nublo, un gigantesco monolito de origen volcánico. También destaca el Parque Natural de Tamadaba, cubierto por pinares canarios centenarios, y la Reserva Natural Especial de Azuaje, un oasis verde escondido en el norte de la isla.

Rutas por paisajes vivos
Una excelente opción para iniciarse es la ruta de Los Tilos de Moya, un paseo circular de poco más de 2 kilómetros por uno de los últimos reductos de laurisilva de Gran Canaria. La humedad del entorno y la abundancia de helechos, viñátigos y laureles dan la sensación de estar en otro tiempo. Es un sendero sencillo y apto para todos los públicos.
De dificultad media, la ruta del Barranco de Azuaje ofrece un entorno sorprendente, con pozas naturales, paredes rocosas tapizadas de musgo y especies endémicas como la ranita meridional y aves insectívoras. El suelo es de origen volcánico con sedimentos recientes, y el microclima permite una vegetación exuberante.
Para senderistas más experimentados, la ruta entre el Pico de las Nieves y el Roque Nublo es imprescindible. Desde el punto más alto de la isla (1.949 m), el camino desciende por una cresta que ofrece vistas sobre el barranco de Tirajana y el Océano Atlántico. El recorrido cruza pinares, campos de lava y antiguas tierras de cultivo.
Otra ruta destacada es la Ruta de la Plata, que sigue antiguos caminos ganaderos entre la Cruz de Tejeda y la cumbre. Con unos 13 km y un desnivel de más de 800 metros, combina historia, paisaje y una biodiversidad única. En primavera, el camino se llena de flores silvestres, y es posible ver el halcón tagarote o el endémico pinzón azul.
Para descansar, destacan el Mirador del Pico de las Nieves, con vistas sobre todo el centro de la isla, y la Área Recreativa de Llanos de la Pez, un espacio ideal para relajarse en plena naturaleza.
Tenerife y Gran Canaria son islas que se exploran mejor a pie. Sus senderos no solo conectan pueblos y paisajes, sino también el pasado volcánico, la riqueza biológica y la memoria rural de las islas. Ya sea entre la niebla de los bosques de laurisilva, bajo el sol de los malpaíses volcánicos o al borde de un acantilado atlántico, cada paso revela un nuevo fragmento de este patrimonio natural y cultural. Para quienes desean descubrir las Islas Canarias más allá de sus playas, el senderismo es el camino.
