Día Mundial de los Anfibios 2025: las ranas nos están advirtiendo del precio oculto del uso de pesticidas
Cada año se liberan enormes cantidades de pesticidas en el medio ambiente, pero solo una diminuta fracción —menos del 0,3%— alcanza realmente a las plagas que pretendemos controlar. El resto, el 99,7%, termina afectando otros espacios, sobre todo los sistemas acuáticos, a través de la lluvia, la escorrentía de los campos o el viento.
Hoy, 28 de abril, se conmemora el Día Mundial de los Anfibios 2025, y no podemos dejar de alzar la voz para informar sobre la peligrosidad de estas sustancias químicas con consecuencias devastadoras en su dispersión por los espacios naturales. Especialmente para los anfibios como las ranas, que son sumamente sensibles a los cambios en su entorno por su piel permeable y su dependencia tanto del agua como de la tierra.

Consecuencias en los anfibios del uso de pesticidas
Se ha informado que los pesticidas causan genotoxicidad, teratogenicidad y daño celular en modelos animales y humanos. Se trata de los mayores contribuyentes a la disminución de las poblaciones de anfibios, que incluyen la pérdida de hábitat (destrucción y fragmentación), la contaminación (pesticidas, fertilizantes y desechos industriales), las especies exóticas, los depredadores, la competencia por recursos como alimentos y sitios de reproducción, el cambio en la climatología y las enfermedades.
La agricultura, en particular, ha significado un grave desafío para los anfibios que habitan los humedales. En paisajes agrícolas, las ranas y otros anfibios muestran señales claras de alteraciones hormonales debido a la exposición a pesticidas. Estos animales, fundamentales para el equilibrio ecológico porque controlan plagas de insectos y forman parte de importantes cadenas tróficas, están viendo disminuir sus poblaciones de manera dramática, sobre todo en los trópicos, donde la diversidad de anfibios es excepcional.
La piel permeable de los anfibios los hace susceptibles a la desecación por lo tanto, los anfibios están más amenazados que otras clases de vertebrados, porque prefieren estanques poco profundos, estancados y temporales alrededor de los campos agrícolas para reproducirse; esto aumenta su exposición a contaminantes.
Los anfibios desempeñan un papel fundamental en la regulación de las poblaciones de plagas de insectos y las redes tróficas. Al vivir tanto en la tierra como en el agua y tener una piel desnuda que utilizan para respirar, los anfibios están altamente expuestos a contaminantes, lo que los convierte en buenos bioindicadores de los cambios ambientales.
Los anfibios desempeñan un papel fundamental en el ecosistema como consumidores secundarios en muchas cadenas tróficas. Los renacuajos tienen un impacto significativo en el ciclo nutricional. Son herbívoros a omnívoros y son presas tanto de invertebrados como de vertebrados.
Cuáles son los pesticidas y cuál es su impacto en las ranas
Entre los pesticidas que causan mayor daño a las ranas y otros anfibios encontramos al diclorodifeniltricloroetano (DDT), el endosulfán y la dieldrina, usados extensivamente en África subsahariana, según aparece en esta revisión de estudios científicos publicada en Researchgate.
También están en la lista el clortalonil, un fungicida que provoca daños severos al sistema inmunológico de los renacuajos y puede llevar a una muerte rápida. Su toxicidad se ha podio comprobar en algunos anfibios (Agalychnis callidryas, Isthmohyla pseudopuma y Smilisca baudinii). Así como el clorpirifós, un insecticida altamente tóxico que ha reducido significativamente la supervivencia de sapos asiáticos en pruebas experimentales.
Otros compuestos dañinos incluyen la alfa-cipermetrina, un contaminante acuático, un insecticida piretroide ampliamente utilizado. Un estudio sobre el efecto de este compuesto en renacuajos del sapo verde variable (Bufotes vairabilis), reveló una tóxicidad muy alta para los anfibios. También, el malatión, un insecticida que afecta al zooplancton, el fitoplancton, el perifiton y las larvas de anfibios. La rana leopardo (Rana pipiens), que tiene un largo tiempo de metamorfosis, sufrió una grave reducción de su población.
El dimetoato, responsable de muertes masivas en ranas comunes europeas (Rana temporaria). El conocido herbicida atrazina también es letal para renacuajos jóvenes, con tasas de mortalidad cercanas al 100% tras pocas horas de exposición.
No menos preocupantes son los efectos del glifosato —famoso bajo marcas como Round-up—, que causa una alarmante reducción en la supervivencia de especies como la rana leopardo, la rana arbórea gris y el sapo americano. Su formulación Ultra-Max (ULT) ha demostrado ser extremadamente tóxica para los anfibios. Asimismo, los herbicidas bromoxinil-octanoato, fenoxaprop-P-etilo y el 2,4-D provocan muertes agudas en renacuajos, con una toxicidad aguda de 8 días en renacuajos de Agalychnis callidryas.

En muchos casos, los agricultores mezclan varios pesticidas buscando mayor efectividad, lo que puede resultar aún más mortal. Por ejemplo, en China, combinaciones de clorantraniliprol con flubendiamida-abamectina mostraron ser letales para la rana tigre china. Otros pesticidas, como los organofosforados y los carbamatos (entre ellos el carbaril), han sido relacionados directamente con el declive de anfibios emblemáticos de California, como el sapo de Yosemite y varias especies de ranas patiamarillas.
Además, no solo los pesticidas en sí son peligrosos; también lo son los surfactantes que se usan en sus formulaciones para mejorar su acción, como los etoxilatos de nonilfenol, que aumentan su toxicidad, sobre todo bajo condiciones de alta temperatura y poco oxígeno.
En definitiva, los pesticidas —y sus combinaciones— están empujando a los anfibios hacia una crisis de extinción, afectando su capacidad de reproducción, su sistema inmunológico y hasta su ADN. Al ser tan sensibles, los anfibios funcionan como una alarma temprana para el deterioro ambiental, un llamado urgente para replantear cómo usamos los productos químicos si queremos proteger no solo su supervivencia, sino también la salud de nuestros ecosistemas y de nosotros mismos.
