El anís («Pimpinella anisum») es una de las plantas medicinales más utilizadas desde la Antigüedad. Se sabe que desde el Antiguo Egipto, es decir, hace más de 4.000 años, el anís era administrado para diversos problemas de salud.

Su origen se sitúa en Oriente, en la zona suroriental de cuenca mediterránea y en Asia. Le encanta el sol y el calor, aunque cuando son las plantas jóvenes necesitan más humedad y agua para poder crecer en perfectas condiciones.

También se conoce al anís como matalahúva, hierba dulce o anís verde. Pertenece a la familia de las plantas umbelíferas, «Apiaceae».

Se la reconoce a esta planta herbácea anual por sus hojas pinnadas y sus preciosas y diminutas flores blanquecinas con cinco pétalos (pentapétalas) agrupadas en umbelas, además de por su alto, pueden llegar hasta un metro.

Anís

Flores del anís («Pimpinella anisum»).

La parte que se usa de la planta son sus semillas, que se caracterizan por su intenso aroma, aunque también se pueden comer todas las partes de la planta cuando son jóvenes.

El contenido del aceite del anís es muy completo: aceite esencial de 1,5 a 5% que consiste en E-anetol (90-95%), estragol (1-2%), terpenos, sesquiterpenos; grasa (15-20%) y cumarinas, flavonoides.

Estas se recolectan como especias para la cocina, y sobre todo para la pastelería, pero también se elaboran aceites, infusiones, caramelos o licores, como el ouzo griego, el Pernod francés o el Chinchón madrileño.

Propiedades medicinales

Problemas digestivos

Con su efecto carminativo es eficaz para la afecciones gastrointestinales, en especial, para aliviar las flatulencias o la pesadez de estómago, la distensión abdominal; en general, todo tipo de cólicos, e incluso para el mal aliento.

Tiene una acción antifermentativa y contra la putrefacción.

Problemas respiratorios

Frena la tos fuerte y seca, pero también la tos nerviosa. Se trata de una gran expectorante y antiespasmódico. Es una de las plantas más utilizadas de forma tradicional para el tratamiento de la bronquitis.

Se le atribuye una acción balsámica y secretolítica, muy  eficaz para la mucosidad. El anís tomado en infusión alivia todos los síntomas que acompañan a los problemas respiratorios.

Perfecta para la mujer

Es una planta que puede ayudar a la mujer en todas las etapas de la vida. Desde la pubertad, ya que ayuda a regular la menstruación, pasando por la edad fértil, estimulando la leche materna, y finalmente, en la menopausia, para aliviar los síntomas propios de ese cambio.

Propiedades antifúngicas

Puede aliviar afecciones que causen con hongos o levaduras. Desde la candidiasis, pie de atleta, hongos en las uñas o en la piel.

Problemas nerviosos

Calma el sistema nervioso. Es un excepcional tónico y relajante. Para personas con problemas de estrés o que necesiten una ayuda para calmarse en determinadas situaciones o antes de dormir, el anís es un gran aliado.

Atención: se trata de una de las plantas medicinales que puede interaccionar con los medicamentos anticoagulantes. Consultar con un especialista, si se va a tomar en varias dosis. No pueden tomar anís las embarazadas, ni los niños muy pequeños.

Receta tradicional de aguardiente de anís

En  un litro de aguardiente de la zona en la que vivamos dejaremos macerar unos 100 gramos de frutos de anís desecados y una ramita de canela (durante al menos tres meses) junto con dos o tres cucharadas de azúcar, mejor panela ecológica. Tomado con moderación en muy pequeñas cantidades puede ayudar a mejorar las digestiones.