Si tienes pensado cambiar el aspecto de tu hogar, una de las mejores maneras de hacerlo es empezar por el suelo. Parece mentira, pero ese lugar por el que andamos, puede ser fundamental para renovar el aire de una estancia.

Dependiendo de la habitación, podrás jugar con el tipo de suelo.

Si en tu caso, quieres además de cuidar la estética, mejorar tu salud, y de paso cuidar el medio ambiente; te propongo una guía orientativa sobre cuáles puedes elegir. Dependiendo de tu presupuesto, y del lugar donde lo adquieras variará considerablemente. Así como si quieres algo artesanal o exclusivo, el coste se encarecerá. 

Lo mejor es ir a distintos establecimientos de tu localidad o provincia para obtener un presupuesto de acuerdo con tus intereses. También puedes encontrar low cost en algunos materiales, porque son los últimos modelos de fabricación.

Suelos de parquet

La opción mejor si te gusta el contacto con un material natural cálido como es la madera. Lo ideal es que no lleve ningún tratamiento dañino, y que los adhesivos utilizados sean los menos tóxicos posibles. Al igual que el recubrimiento (barnices) para protegerlos del uso y del paso del tiempo.

Distintos tipos:

  • Mosaico o taraceado. El clásico formando cuadrados.
  • Madera maciza. Normalmente, suele ser tarima machihembrada o encolada.
  • Parquet industrial. Se usan las tabillas desechadas para otras composiciones, y tiene la ventaja de ser muy resistente.
  • Parquet multicapa. Formado por tres superposiciones de madera con diferente grosor y calidad.
  • Lamparquet. Se utiliza para formar diseños, con sus mayores dimensiones respecto al mosaico.

 

La madera siempre da un toque de calidez irremplazable.

Suelos porcelánicos

Fabricados en una sola cocción, son muy resistentes, compactos y aislantes frente a la humedad, sobre todo. Con poco mantenimiento pueden durar toda la vida. Además, de ser muy fáciles de limpiar. En nuestro país se utilizan para chalets o para casas situadas en las zonas con altas temperaturas.

Con ellos se puede jugar desde el punto de vista óptico: con trampantojos imitando texturas y otros materiales como el granito, el mármol, la piedra, o incluso, la madera. También con el diseño, alternando tamaños más grandes o más pequeños de las propias baldosas.

Suelos cerámicos

Son los conocidos como suelos de gres. Se pueden dividir según el material del que están compuestos en pasta o arcilla roja, o pasta o arcilla blanca. Otra subdivisión es si es rústico o esmaltado (vitrificado). Y finalmente, por el modelado de la pieza: baldosas artesanas, baldosas prensadas o baldosas extruidas.

Son perfectos para casas bajas, tanto por su peso, como por el trabajo de colocación. Hay que tener en cuenta que dependiendo de cuál se elija varía su porosidad, y, por tanto, su resistencia frente al paso del tiempo, manchas…

Con un estilo limpio y ordenado en la estructura y el diseño, el suelo no iba a ser menos.

Suelos de piedra natural

Son los más costosos, en lo que se refiere a la economía, y también a su complicada distribución. Pero quizás se compensa con su belleza, y su luz natural. No habrá dos suelos iguales, son únicos. Por lo tanto, si buscas exclusividad, este es tu suelo. Solo tendrás que pulirlos cuando empiecen a encontrarse en mal estado, pero sucederá pasados muchos años. ¡Puede que ni llegues a verlo!