Érase una vez Europa hace 100 millones de años… su historia comienza en un archipiélago de islas, pero su concepción fue fruto de tres «padres» geológicos: Asia, Norteamérica y África. Con esa descendencia, está claro que algo se tenía que gestar en su interior, quizás el cambio más sorprendente que revolucionó la historia natural de nuestro planeta.

La mezcla y biodiversidad de especies en Europa no tiene parangón.

Europa, fuente de biodiversidad

Europa fue el lugar donde la evolución ocurrió de forma acelerada, donde comenzó la investigación del pasado más lejano, desde los primeros estudios paleobiológicos, las primeras reconstrucciones de dinosaurios o el primer mapa geológico.

En Europa tenemos la suerte de poseer una de las colecciones más abundantes de huesos enterrados, cuyo origen se remonta a la aparición de los primeros vertebrados. Pero, ¿qué sería de ellos, si no hubieran existido los trabajos de los antiguos, como Herodoto o Plinio, o los naturalistas ingleses, Robert Plot y Gilbert White?

Lectura más que recomendada

Este relato tan fascinante puede leerse dentro del libro «Europa: una historia natural» (Editorial Malpaso) del célebre científico, explorador y conservacionista australiano Tim Flannery, que fue profesor de la Universidad de Harvard y director del Conservatorio de Fauna de Australia, además de otros cargos en otros organismos internacionales.

Portada del libro «Europa: una historia natural».

El volumen abarca desde los orígenes remotos hasta la actualidad. Un paseo entre especies desaparecidas y nuestros antepasados que pululaban sin descanso. Os preguntaréis ¿qué hace un australiano escribiendo sobre la flora y la fauna europea, y sobre los homínidos que decidieron asentarse en sus tierras?

Un autor australiano investigando enigmas europeos

Flannery llegó a Europa como estudiante, pero quedó maravillado con sus observaciones ante la multitud de escenarios que se le presentaban para descubrir. Aterrizó en Londres: el hechizo de la vegetación verde, el aire húmedo y suave, y el algodón que le envolvió, quedaría grabado para siempre en su retina, en sus recuerdos.

Pasaron treinta años de investigación, en los que cada día ha sido un descubrimiento para él. Desde el primer momento en que vio su primer tritón (una de las criaturas más primitivas, que aún podemos observar) en casa de su amigo Redmon O’Hanlon, el editor de historia natural de Times Literary Supplement, fue sorprendiéndose más con la riqueza de nuestro continente.

Un precioso espécimen de tritón alpino.

Como por ejemplo, las especies y los ecosistemas que se engendraron, y que luego por arte de magia desaparecieron, aunque dejando su rastro en los actuales arrecifes de coral. Tampoco pasó por alto la megafauna europea de la Edad del Hielo, que pervive dormida en el permafrost de los bosques remotos o en las planicies.

Hallazgos que le fascinaron, al igual que el saber que la mezcla genética de muchas especies, incluida la humana, dio lugar a un éxito evolutivo sin precedentes. Una hibridación de hace alrededor de 38.000 años, cuando los neardentales de ojos azules y piel clara, comenzaron a convivir con los de piel oscura procedentes de África.

Europa es la madre del mestizaje desde tiempos inmemoriales.

Especies que aún dejan huella

Una biodiversidad tan rica y excepcional, que aún hoy podemos tener el placer de observar en los enormes bisontes europeos, el más grande sobreviviente de los mamíferos de Europa (una hibridación entre los uros y los bisontes esteparios). Aunque también tenemos a los más grandes sobrevivientes carnívoros en nuestras tierras, el lobo y el oso pardo (descendiente del oso etrusco), y al exclusivo lince ibérico.

Lince ibérico con una presa.

En esta singular obra se recoge cada uno de los pasos de las distintas especies por nuestra geografía: sus idas, sus venidas, sus transformaciones. ¡Adéntrate en los misterios que el continente europeo tiene reservado para ti en cada una de sus páginas. Es una aventura en toda regla!