La biomasa parecía ser una de las mejores energías para afrontar el reto del cambio climático, tanto para el presente como para el futuro que nos espera. Pero las nuevas investigaciones realizadas apuntan precisamente en dirección contraria: dará como resultado una desmesurada tala de árboles, lo que produciría una destrucción de los bosques sin parangón, porque no daría tiempo a que se recuperase la masa forestal.

Una imagen de pellets utilizados para calentar los hogares.

La biomasa en el punto de mira

El reciente estudio científico realizado por el grupo de expertos de Sandbag, afirma que existen 10 enormes proyectos de conversión en biomasa que «solamente» necesitarán los 36 millones de toneladas de pellets que se utilizan cada año en el mundo. Es el equivalente a una tala de bosques que cubriese 2.700 km2, como la mitad de la Selva Negra en Alemania.

Teniendo en cuenta que la mayoría de los pellets se importan desde Estados Unidos o Canadá, la profunda huella de carbono que se dejaría con ese gasto de energía insostenible, lo haría prácticamente imposible de mantener en el tiempo.

La tala de bosques no es una solución factible para proporcionarnos energía constante.

Los investigadores del informa afirman que las conversiones a biomasa planificadas, que quieren llevar a cabo países como Finlandia, Alemania y los Países Bajos, emitirían 67 millones de toneladas de carbono a la atmósfera, lo que implica que sea poco probable su reabsorción por árboles en crecimiento en los plazos relevantes para cumplir con los Acuerdos de París.

Las plantas de energía hambrientas de árboles producirían menos del 2% de las necesidades de electricidad de la UE, equivalente a la misma capacidad de generación de energía emitida en Europa cada año por los parques eólicos y solares, según explica el estudio.

Mapa de los países de la Unión Europea y su intención de eliminar el uso del carbón.

Voces en contra

Las voces en contra de esta crítica situación se están alzando:

  • Alex Mason, de WWF (World Wide Fund for Nature) en la Unión Europea, advierte que la quema de bosques es «literalmente lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo» para ayudar a enfrentar la crisis climática. Continúa explicando: “Como lo señalaron 800 científicos el año pasado, la conversión de plantas de carbón a biomasa aumentará las emisiones durante décadas, si no siglos. Este nuevo informe es aún más evidente, por eso la UE debe usar el nuevo Acuerdo Verde de la UE para arreglar las reglas de bioenergía de la UE antes de que esta bomba de relojería de una política haga más daño ”, explica Mason.
  • El profesor Michael Norton, director del Consejo Asesor de Ciencias de las Academias Europeas, cuenta que la extracción de bosques a gran escala para satisfacer la demanda de biomasa sería «horrible desde una perspectiva climática» y que ya corre el riesgo de superar los objetivos de los Acuerdos de París. Los países europeos están avanzando con planes para plantas gigantes de biomasa a pesar de los informes que muestran «la naturaleza contraproducente de la biomasa» y la urgente necesidad de detener la deforestación, concluye Norton.

Gráfico del posible crecimiento de la biomasa frente a la energía del carbón.

Independencia de combustibles fósiles

Lo que está claro es que se deben encontrar diversas soluciones para afrontar el reto de alimentar de energía a un mundo, que ya no puede depender de los combustibles fósiles. Seguro que en la diversificación está la clave, pero es cierto que los árboles, como recurso natural, son imprescindibles. Ahora y siempre. Por eso, será necesario plantearse diversas medidas que vayan destinadas a  acrecentar el número de ejemplares de forma anual por los distintos estados.

Los pellets que proceden de los restos de la madera usada para otros fines son un remedio para pequeñas fuentes de energía, pero es imposible que la tala de bosques sea la solución, porque muy rápido se corta y se consume la madera, pero muy despacio crece el bosque, exceptuando algunas especies arbóreas.