El canguro arborícola de tenkile o de Scott es uno de esos adorables marsupiales en grave peligro de desaparecer en muy poco tiempo de Oceanía. Hoy te doy a conocer este mamífero tropical que parece más un peluche que un animal de verdad.

El canguro arborícola en peligro a causa de la alimentación humana

El Dendrolagus scottae es una de las 12 especies de canguros arborícolas que se pueden encontrar en Nueva Guinea e islas colindantes. Junto con otras dos especies se halla en peligro crítico (CR) según la UICN.

El canguro arborícola es adorable hasta desde mi cangrejil perspectiva. Imagen: Tenkile Conservation Alliance

El canguro arborícola es adorable incluso desde mi cangrejil perspectiva.
Imagen: Tenkile Conservation Alliance

El canguro arborícola de tenkile vive en los bosques tropicales de las montañas Torricelli en Papúa Nueva Guinea, entre los 800 y los 1.520 metros de altitud. En la actualidad sólo se pueden ver individuos aislados, pero existen datos que demuestran que antes se los podía encontrar en pequeños grupos (supongo que es más fácil esconderse de los humanos y otros predadores si vas solo). Se calcula que quedan unos 250 ejemplares como máximo y su número decrece alarmantemente. Las causas de que esto ocurra son:

  • La destrucción de su hábitat. El aumento de la población  de Hombre está provocando que se transformen las áreas boscosas en campos de cultivo para la agricultura de subsistencia.
  • La caza. Los habitantes de la zona se han alimentado tradicionalmente de ellos, pero el aumento de la población humana ejerce una importante presión (más bocas que alimentar, más canguros arborícolas que cazar). Actualmente se está trabajando para prohibir su caza o limitarla a mínimos.

Adaptados a la vida en las alturas

Al canguro arborícola de Scott le gusta bajar al suelo con más frecuencia que al resto de las especies de su género, aunque una vez en él se vuelve lento y bastante torpe. Aún así, pasa la mayor parte del tiempo en lo alto de los árboles (no es una especie con vértigo). Gracias a sus largas colas prensiles, sus uñas curvadas y sus fuertes patas pueden trepar, desplazarse ágilmente e incluso dar grandes saltos, de hasta 9 metros, para pasar de un árbol a otro (¿quién dijo miedo?). Es precisamente por estas características anatómicas, y por algunos estudios genéticos, que se piensa que la especie podría provenir de un antepasado muy similar a los canguros y walabíes (vamos, que pueden ser primos).

No me extraña que no se caiga de los árboles con esas uñas... Imagen: Planet'Mammifères

No me extraña que no se caiga de los árboles con esas uñas… Imagen: Planet’Mammifères

Los machos son más grandes que las hembras, pudiendo llegar a pesar 11 kilos. Su pelaje es muy oscuro, normalmente negro aunque también pueden encontrarse ejemplares de color chocolate o con manchas en el cuerpo de este color. Los canguros arborícolas poseen para identificarse y ligar un olor muy fuerte y característico (no sé si me gustaría saber a qué huele un canguro arborícola). No parece que estos marsupiales tengan una época de apareamiento específica, por lo que tienen crías, una en cada camada, a lo largo de todo el año. Son herbívoros, alimentándose principalmente de plantas que crecen sobre los árboles como los helechos epifitos, que son sus favoritos.

Espero que el canguro arborícola pueda seguir ‘pastando’ sobre las ramas y quién sabe si algún día podremos volverle a ver pasear en grupo.