Parece algo sencillo, y que con un lavado basta para que se esfumen. Pero se da la situación de que algunos olores muy fuertes, o telas que han cogido humedad, tienen un aroma repelente que no se va con nada. Pruebas por desgracia, he tenido que hacer muchas: desde el famoso consejo de las abuelas, que con vinagre, sal y bicarbonato sódico dicen que sale todo (armas que no dañan el medio ambiente, y terriblemente eficaces en situaciones normales); hasta remedio caseros improvisados y desesperados por si sonaba la flauta por casualidad.

Harta de que ese olor invadiese mi hogar y mi vida, adquirí un producto que por supuesto, ya pensaba que no me serviría, de nuevo, para nada. Y, por fin, desapareció el tremendo hedor para siempre. Parece magia, pero es que realmente ocurrió así. El producto en cuestión es un Limpiador de Tejidos Frescor Glacial en spray, de la marca canadiense Attitude, que gracias a su inconfundible aroma proveniente de ingredientes naturales, neutralizo e hizo que se esfumase la nauseabunda fragancia.

Sin ingredientes perjudiciales para los seres vivos, y sin tóxicos cancerígenos, como el 1,4 Dioxane o el Ethylene oxide, que aparecen en otros productos de limpieza habituales en nuestros hogares, es un spray que es posible utilizar en cualquier lugar con tejidos, para los sofás, cortinas, ropa de cama o ropa de vestir, incluso en la habitación de los niños. Es un producto inocuo, que además no irrita las mucosas con aromas agresivos como los artificiales. Es perfecto para personas sensibles a los olores químicos, algo que cada vez es más frecuente.

Viene presentado en un poderoso envase de 800 ml. Fácil de manejar, en su exterior podemos encontrar el certificado que lo identifica como ecológico: EcoLogo. Además, su huella de carbono es CO2 neutral. Me parece que es un producto increíble, solo con una pequeña vaporización surge un tremendo efecto de frescor, y nunca más vuelve a tener mal olor. Hay que apuntarlo en la lista de los productos imprescindibles para el hogar. ¡Qué no falte nunca!