Propiedades de la quercetina: antioxidante, antiinflamatoria y antihistamínica
La quercetina es un compuesto natural perteneciente a la familia de los flavonoides, sustancias presentes en numerosos alimentos de origen vegetal que han despertado un enorme interés por sus posibles efectos beneficiosos sobre la salud. Se encuentra, entre otros alimentos, en la cebolla, las manzanas, las uvas rojas, los frutos rojos, el brócoli, las cerezas, los cítricos y el té. Su presencia habitual en la alimentación ha hecho que sea objeto de numerosas investigaciones destinadas a conocer mejor cómo actúa en el organismo y hasta qué punto puede contribuir a proteger las células frente a diferentes procesos relacionados con el envejecimiento y determinadas enfermedades.

Propiedades antioxidantes de la quercetina
Uno de los aspectos que más interés ha generado es su capacidad antioxidante. Nuestro organismo produce continuamente especies reactivas que, cuando se encuentran en exceso, pueden provocar estrés oxidativo y dañar lípidos, proteínas y estructuras celulares.
La quercetina puede actuar como captadora de determinadas especies reactivas y, además, intervenir sobre sistemas celulares relacionados con las defensas antioxidantes.
Investigaciones más recientes señalan especialmente su interacción con vías como Nrf2, implicada en la respuesta celular frente al estrés oxidativo. Esto explica por qué se estudia la quercetina en relación con el daño celular asociado al envejecimiento y con diferentes enfermedades en las que existe un exceso de estrés oxidativo.
Sin embargo, hablar de antioxidantes no significa que la quercetina pueda detener por sí sola el envejecimiento. El envejecimiento es un proceso complejo en el que intervienen factores genéticos, metabólicos, ambientales y relacionados con el estilo de vida. Lo que muestran las investigaciones es que la quercetina posee mecanismos antioxidantes y celulares interesantes que podrían contribuir a reducir determinados procesos de daño oxidativo, aunque todavía es necesario establecer mejor qué efectos tienen en personas y en qué condiciones.
Antiinflamatorio natural
Otro de sus mecanismos más estudiados es su actividad antiinflamatoria. La inflamación es una respuesta necesaria del organismo cuando existe una infección, una lesión o algún tipo de agresión, pero cuando se mantiene durante períodos prolongados puede participar en el desarrollo o empeoramiento de numerosas enfermedades crónicas. Una revisión científica de 2025 publicada en Science Direct señala que la quercetina puede modular diferentes citocinas, moléculas proinflamatorias y enzimas implicadas en las respuestas inflamatorias. Entre los mecanismos estudiados se encuentran la regulación de vías de señalización relacionadas con NF-κB y MAPK, que participan en la producción de mediadores inflamatorios.
Esta actividad ha llevado a investigar su posible utilidad en procesos en los que existe inflamación persistente, incluyendo diferentes enfermedades articulares y metabólicas.
En el caso de problemas como la artrosis o determinadas molestias relacionadas con la inflamación, los resultados experimentales son interesantes, pero no deben interpretarse como que la quercetina sustituye a los tratamientos médicos. Buena parte de la evidencia procede todavía de estudios celulares y animales, mientras que los estudios clínicos en humanos son más limitados.
Alergia reducida con quercetina
La relación entre quercetina y alergias también resulta especialmente interesante. Una de las características estudiadas es su capacidad para influir sobre los mastocitos, células del sistema inmunitario que participan en las reacciones alérgicas y que pueden liberar histamina cuando se activan. La investigación experimental indica que la quercetina puede inhibir la desgranulación de los mastocitos y reducir la liberación de histamina y de otras sustancias implicadas en la respuesta alérgica.
Este mecanismo podría explicar el interés de la quercetina en problemas como la rinitis alérgica, caracterizada por síntomas como estornudos, congestión, secreción nasal y picor. Una revisión publicada en 2024 encontró resultados prometedores en diferentes modelos de enfermedades alérgicas, entre ellas la rinitis, el asma, la dermatitis atópica y la conjuntivitis.
Por tanto, la quercetina puede considerarse una sustancia con potencial antihistamínico y antialérgico desde el punto de vista de sus mecanismos biológicos. Las personas que sufren alergias estacionales pueden encontrar interesante incorporar alimentos ricos en quercetina dentro de una alimentación saludable, mientras que quienes presentan síntomas importantes deben seguir las recomendaciones de su profesional sanitario.
Quercetina para regular la presión arterial
La salud cardiovascular constituye otra de las áreas en las que se ha investigado la quercetina. Algunos estudios sugieren que puede influir sobre la función de los vasos sanguíneos y sobre determinados mecanismos relacionados con la presión arterial. En este sentido, una revisión y metaanálisis de ensayos clínicos encontró una reducción estadísticamente significativa de la presión arterial sistólica después de la suplementación con quercetina.
Estos resultados son importantes para las personas preocupadas por su presión arterial, pero deben interpretarse con prudencia. La quercetina no sustituye a las medidas que han demostrado ser fundamentales para proteger el corazón, como mantener un peso saludable, realizar actividad física, cambiar la sal de mesa por sal marina, evitar el tabaco y seguir una alimentación variada rica en alimentos vegetales, grasas y proteínas de buena calidad. Su posible efecto sobre la presión arterial debe considerarse, en todo caso, como un área de investigación y no como un tratamiento independiente de la hipertensión.
Una de las grandes dificultades que plantea la utilización de la quercetina como suplemento es precisamente su biodisponibilidad. Aunque está presente en muchos alimentos, la cantidad que llega al organismo y la forma en la que se absorbe y metaboliza son factores determinantes para que pueda ejercer sus efectos. Por este motivo, la investigación actual está estudiando liposomas, nanopartículas, micelas, fitosomas y otras tecnologías destinadas a mejorar su absorción.
Esto también explica por qué no resulta adecuado asumir que consumir una determinada cantidad de un alimento rico en quercetina produce exactamente el mismo efecto que tomar un suplemento concentrado. La matriz alimentaria, la dosis, la absorción, el metabolismo y la formulación pueden modificar considerablemente la cantidad de compuesto que finalmente alcanza los tejidos.
Para quienes desean aprovechar sus propiedades desde la alimentación, existen numerosas posibilidades. La cebolla, las manzanas, las uvas, los frutos rojos, el brócoli y el té son algunos de los alimentos que contienen quercetina. Incorporarlos dentro de una dieta variada permite obtener este flavonoide junto a fibra, vitaminas, minerales y otros compuestos vegetales beneficiosos.
Las investigaciones sobre seguridad señalan que los efectos adversos comunicados en estudios humanos suelen haber sido leves y poco frecuentes, pero existen menos datos sobre el uso prolongado de dosis altas. También se han descrito posibles interacciones con determinados medicamentos, por lo que las personas que toman tratamientos de forma habitual deberían consultar con un profesional sanitario antes de utilizar suplementos concentrados.
La quercetina representa, en definitiva, un ejemplo interesante de cómo determinados compuestos presentes en los alimentos pueden actuar sobre diferentes mecanismos biológicos. Su capacidad antioxidante, su influencia sobre las vías inflamatorias, su posible efecto sobre la liberación de histamina y los resultados obtenidos en algunos estudios cardiovasculares han convertido a este flavonoide en un importante objeto de investigación.
