El principio de "quien contamina paga" ha sido una pieza central del discurso europeo

Reducir las emisiones es un gran paso en la lucha contra el cambio climático. Imagen: Señor Codo

La Conferencia de las Partes de la CMNUCC, más comúnmente conocida como COP28 ha sido testigo de intensos debates en torno al artículo 6.4 del Acuerdo de París, destacando la postura europea en medio de divisiones y tensiones globales. Mientras Europa aboga por extender a nivel mundial su enfoque de «quien contamina paga», las diferencias sobre compensaciones a propietarios forestales y países con bosques han generado un conflicto notable.

La reciente COP28 ha destacado la urgencia de medidas concretas y ha puesto el foco en un aspecto clave: el artículo 6.4 del Acuerdo de París, que ofrece a los países la oportunidad de colaborar en proyectos de reducción de emisiones y compensación, lo que fomenta la transferencia de tecnología y el desarrollo sostenible.

El principio de «quien contamina paga» ha sido una pieza central del discurso europeo. Sin embargo, se ha encontrado con una discrepancia importante: mientras los países que contaminan enfrentan la presión de pagar por sus emisiones, los propietarios forestales que contribuyen a la absorción de carbono no reciben compensación por sus acciones en la descontaminación.

Esta situación plantea una clara contradicción: aquellos que contribuyen activamente a la reducción de emisiones a menudo no reciben incentivos o compensaciones, mientras que los países que conservan bosques buscan obtener beneficios financieros por su papel en mantener estos sumideros de carbono.

El desacuerdo sobre quién debería ser recompensado o compensado por su papel en la lucha contra el cambio climático ha generado tensiones notables en las negociaciones. Europa se ha mantenido firme en su posición, defendiendo sus políticas existentes a nivel continental. Sin embargo, esta postura no ha sido respaldada de manera unánime por todos los países europeos, lo que ha llevado a una dinámica tensa en las conversaciones.

Esta división sobre quién debe asumir los costes y quién debe recibir incentivos ha sido un obstáculo significativo en la búsqueda de un consenso global. Las diferencias en las estrategias y prioridades entre las naciones participantes han complicado la búsqueda de soluciones equitativas y efectivas para abordar el cambio climático a través de este artículo del Acuerdo de París.

A pesar de estas tensiones, la COP28 ha subrayado la necesidad urgente de resolver estas discrepancias y trabajar hacia un consenso global. La acción climática requiere una colaboración genuina y una comprensión compartida de las responsabilidades y beneficios en la lucha contra el cambio climático.

El camino hacia la implementación efectiva del artículo 6.4 sigue siendo desafiante, pero la diversidad de opiniones en la COP28 también resalta la importancia de escuchar y entender las diversas perspectivas para encontrar soluciones inclusivas y equitativas que impulsen una acción climática efectiva a nivel mundial.