La borrasca «Gloria» ha dejado a su paso una interminable lista de daños materiales que se han contabilizado en 10.000 siniestros, y según el Consorcio de Compensación de Seguros, podría a ascender a 71 millones de euros, en este primer recuento efectuado.

La borrasca «Gloria» ha marcado un antes y un después en España.

Daños materiales y personales de la borrasca «Gloria»

El informe ha sido presentado por el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, al gobierno. Se prevé que en torno a los cuatro próximos meses pueda ser pagado al menos el 85% del importe. La diferencia que quede por abonar se hará posteriormente, sin ralentizar.

Puede ser que, además, se declaren muchos lugares como zonas catastróficas por los ayuntamientos, por la magnitud del desastre. Y hay que sumarle los cuantiosos daños personales: 14 personas muertas, 83 heridos y 2 desaparecidos. 

El mar se ha tragado lo que es suyo, el litoral.

Son necesarias medidas urgentes para intentar reparar el daño causado, sobre todo en los ayuntamientos catalanes donde en más de un 50% han padecido las secuelas de «Gloria». La agricultura y los establecimientos comerciales, son los que se han llevado la peor parte, según la siniestralidad que se ha estimado.

Fenómenos meteorológicos extremos reiterados

Ante esta situación tan lamentable, como indeseable, no podemos quedarnos de brazos cruzados a esperar al siguiente. Hay que remarcar que los fenómenos meteorológicos extremos que el cambio climático provoca, se van a desarrollar con una mayor frecuencia en nuestro país.

Nuestro gobierno tiene que actuar con el principio de prevención para su territorio y sus habitantes. Las zonas más afectadas por borrascas o tormentas van a ser las que se encuentran al lado de la costa o cerca de los cauces de los ríos. Hoy lo hemos comprobado con la noticia del riesgo de desbordamiento del río Huerva en Santa Fe (Zaragoza), donde han tenido que desalojar ayer, una residencia de ancianos que se encontraba en zona inundable.

Las precipitaciones de la borrasca «Gloria» han dejado récords históricos.

La crecida de los ríos, después de que las nieves de las zonas altas fuesen derritiéndose, también es el resultado de la borrasca «Gloria» a su paso por Aragón. Y todavía nos quedan unos cuantos territorios que van a contar con la misma situación en poco tiempo.

Zonas más vulnerables: cercanas a la costa y a los ríos

Paseos marítimos, chiringuitos o viviendas colindantes al mar o a los ríos, son los que más están sufriendo los embates del agua del mar Mediterráneo. Imágenes desoladoras se pueden repetir por todo el país. La gente que vive en «Los Alcázares» en la Región de Murcia, ya saben de lo que se habla. Ellos son los que una y otra vez han tenido que soportar las inclemencias invernales.

Desde el 2018, muchas construcciones que permanecían en pie, han pasado a dominio público, la Ley de Costas dejaba treinta años como prórroga sin pagar canon, en otras ocasiones hasta 75 años, dependiendo de a quién.

Pero la realidad es que la masiva urbanización del litoral ha esquilmado ecosistemas, pero eso en su momento no debió importar mucho. Lo que ahora de verdad importa, es cuando esos daños suceden a los hogares de las personas, aunque no se tuvo en cuenta que la costa o la playa también era el hogar de diversas especies animales y vegetales.

La borrasca «Gloria» ha batido varios récords de precipitación en 24 horas o de acumulación de nieve.

Ahora llega lo peor, cuando el hombre ve lo que ha hecho, y que ya no puede dar marcha atrás. Miles de edificaciones sucumbirán ante las arremetidas del mar, ya no solamente por los distintos fenómenos meteorológicos, sino porque la crecida del mar en todo el planeta ya es visible debido al calentamiento global.

Algo similar ha acaecido con los ríos. Casas embutidas dentro de ellos, campings en sus cauces, y un largo etcétera. Distintas versiones por todo el territorio nacional. Eso se ha permitido y no se ha hecho nada al respecto, los ayuntamientos podían haber dado la voz de alarma, ante determinadas situaciones, a sus propios vecinos, porque su vida podría correr peligro.

Pero no se qué ocurre en España que solo se empieza realmente a movilizar algo cuando suceden desgracias. Es lo que ha pasado con la borrasca «Gloria», una bendición para pocos, y una pesadilla para otros. 

Ya estamos sufriendo las consecuencias del cambio climático en nuestro país, ¿a qué esperamos para tomar medidas urgentes y definitivas?