El 31 de mayo se celebra el Día Mundial sin Tabaco 2019. Una jornada en la que se quiere hacer una llamada de advertencia a la población, centrada en especial, en los jóvenes y en la infancia. Los daños que genera fumar son realmente preocupantes: diferentes tipos de enfermedades, coste sanitario-económico enorme, y contaminación a raudales por las colillas que nunca terminan en la papelera o en la basura; sino en el suelo, arrastradas por el aire y la lluvia (y algún ser inconsciente) corren por las alcantarillas hasta llegar a los ríos y los océanos.

Cualquier día es perfecto para romper de forma definitiva con el tabaco.

No hace falta observar, ni rebuscar mucho para encontrarse ante un panorama desolador en cualquier playa, cualquier boca de metro o parada de autobús. Ingentes cantidades de colillas aparecen esparcidas por doquier. ¿Y yo me pregunto, teniendo la papelera al lado, cuál es el motivo de que terminen ahí? Falta de lógica y coherencia, que no atiende a ninguna razón posible. Tengo la impresión de que el vicio y la drogadicción instantáneos están por encima de cualquier acción cognitiva para estos tipos.

Día Mundial sin Tabaco 2019: el tabaco es una amenaza global

La composición del tabaco es una de esas incógnitas que, por supuesto, ninguna marca desvela, pero los investigadores han confirmado que el consumo de tabaco es una amenaza global. Se calcula que representa aproximadamente 0,65 millones de muertes por año. Los estudios epidemiológicos indican un papel importante de los cigarrillos en los cánceres, los accidentes cerebrovasculares, los trastornos nerviosos y los reproductivos, según apunta uno de los últimos estudios científicos publicados este mismo mes en la prestigiosa revista Nature.

Infografía sobre algunos de los componentes más tóxicos que contiene un solo cigarro.

Pero quien menos tiene la culpa, es quien más lo paga, de nuevo, los niños (incluidos los de las mujeres embarazadas). Se sabe que son sujetos pasivos, fumadores pasivos, con organismos en crecimiento y con un sistema inmunitario más débil, tienen más probabilidades de generar una enfermedad relacionada con los hábitos poco saludables de los adultos más cercanos. Hay un estudio muy explicativo de BMJ Journals sobre ello, por el que se ha investigado la relación del polvo que hay en las superficies del hogar con la exposición a la nicotina, al plomo y a otros metales pesados y pesticidas en la infancia.

Sin tabaco también se vive

Aunque tampoco deja de ser alarmante el acceso al tabaco de los jóvenes en edades cada vez más tempranas. En esta cuestión influye la educación familiar o la información en las aulas y centros de salud, pero no deja de imponerse muchas veces la conducta del círculo más cercano, sus propios amigos.

Está claro que en la adolescencia es complicado negarse a hacer lo que el resto de los congéneres, se juegan el pertenecer al mismo grupo social en algunas ocasiones. Lo que suele acarrear problemas de conducta y aislamiento. Aún así, la vida y la salud está por encima de todo ello, pero suele ser difícil inculcar ese respeto por uno mismo y por los propios principios en esa época tan convulsa, llena de nuevos sentimientos y sensaciones.

Infografía sobre el tabaco y sus consecuencias para la salud.

Procuremos el bienestar para la sociedad en general, no solamente para unos pocos. La polución por el tabaco es íntima, diría yo, y sigue siendo controvertida en determinados lugares, países y determinadas culturas; porque se sigue viendo como un hecho social reconocido y establecido, sin mirar más allá, con connotaciones en algunos casos, machistas.

Neguemos la entrada al tabaco en los hogares y en las reuniones de amigos y familiares, en lugares de juego para los críos, como los parques infantiles; o en las entradas a los espacios de deporte, como en las piscinas, y, sobre todo, en los transportes privados como el coche.