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Prevenir incendios: la inversión que España sigue dejando para mañana

Cada verano asistimos a las mismas imágenes: grandes columnas de humo, miles de hectáreas arrasadas, evacuaciones y un enorme despliegue de bomberos, medios aéreos y la UME luchando contra incendios cada vez más intensos. La respuesta de los equipos de emergencia suele ser extraordinaria, pero la pregunta es inevitable: ¿estamos invirtiendo lo suficiente para evitar que esos incendios lleguen a producirse?

El modelo español continúa centrando la mayor parte de sus recursos en la extinción. Diversos estudios y organismos coinciden en que entre el 70 % y el 80 % del presupuesto destinado a incendios forestales se emplea en apagar el fuego, mientras que la prevención recibe una parte mucho menor. Esta estrategia resulta eficaz para responder a las emergencias, pero no para reducir su frecuencia ni su gravedad.

Una factura que va mucho más allá de apagar las llamas

Los incendios forestales no solo destruyen árboles. También afectan a la biodiversidad, degradan los suelos, incrementan las emisiones de CO₂, perjudican al turismo, dañan infraestructuras y generan importantes pérdidas económicas para el medio rural.

Las estimaciones sitúan el coste anual de los incendios en España entre 1.800 y 10.000 millones de euros, dependiendo de la severidad de cada temporada. Además, organismos europeos advierten de que el impacto económico indirecto puede ser aún mayor cuando se consideran todos los efectos ambientales y sociales.

A ello hay que sumar el elevado coste operativo de los dispositivos de emergencia: hidroaviones, helicópteros, brigadas forestales, maquinaria pesada y unidades especializadas que deben estar disponibles cada verano.

España destina la mayor parte de sus recursos cuando el incendio ya se ha declarado:

🔥 70–80 % del presupuesto → Extinción y respuesta a emergencias

🌲 20–30 % del presupuesto → Prevención, gestión forestal y mantenimiento de los montes

El reto no es reducir los medios de extinción, sino aumentar la inversión en prevención para disminuir el número y la gravedad de los grandes incendios.

La prevención también protege la economía

Numerosos expertos forestales defienden que aumentar la inversión en prevención no es un gasto adicional, sino una forma de reducir los costes futuros.

Entre las actuaciones más efectivas destacan:

  • Gestión forestal continua para reducir el exceso de biomasa.
  • Limpieza de montes y mantenimiento de cortafuegos.
  • Aprovechamiento sostenible de la madera y los residuos forestales.
  • Recuperación de la ganadería extensiva como herramienta natural para controlar la vegetación.
  • Creación de empleo estable durante todo el año en el ámbito forestal.

Estas medidas no eliminan completamente el riesgo de incendios, pero sí reducen su intensidad y facilitan enormemente las labores de extinción.

El reto del cambio climático

El aumento de las temperaturas, las olas de calor prolongadas y las sequías están modificando el comportamiento del fuego. Cada vez aparecen con mayor frecuencia incendios de enorme intensidad que resultan mucho más difíciles de controlar incluso con los mejores medios disponibles.

Por ello, numerosos especialistas coinciden en que la estrategia debe evolucionar desde un modelo basado casi exclusivamente en la reacción hacia otro donde la prevención tenga un papel protagonista.

Una inversión con beneficios ambientales y sociales

Invertir en la gestión de los montes no solo reduce el riesgo de incendios. También ayuda a conservar la biodiversidad, protege los recursos hídricos, mejora la captura de carbono y genera oportunidades económicas en muchas zonas rurales afectadas por la despoblación.

La prevención forestal puede convertirse en una herramienta que combine protección ambiental, desarrollo económico y adaptación al cambio climático.

Conclusión

España dispone de excelentes profesionales en la lucha contra incendios, pero el contexto climático obliga a replantear el equilibrio entre prevención y extinción. Cada euro invertido antes del verano puede evitar importantes pérdidas económicas, ambientales y humanas cuando llega la temporada de alto riesgo.

Más que elegir entre apagar incendios o prevenirlos, el verdadero desafío consiste en lograr un modelo que mantenga ambas capacidades, pero otorgando a la gestión forestal el protagonismo que necesita para reducir el número y la gravedad de los grandes incendios del futuro.

Fuentes y documentación

  • Inmaculada Mármol. La factura del fuego: ¿Por qué España gasta miles de millones en apagar lo que no quiere prevenir? (artículo de opinión que inspira parte de la reflexión desarrollada en este texto).
  • Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Plan Forestal Español 2022-2032.
  • Boletín Oficial del Estado (BOE): Resolución del Plan en el BOE
  • Asociación Nacional de Empresas Forestales (ASEMFO). Informes y estudios sobre gestión forestal, prevención de incendios y costes de extinción.
  • Comisión Europea. Informes sobre el impacto económico y ambiental de los incendios forestales y la adaptación al cambio climático.
  • Greenpeace España. Informes y campañas sobre prevención de incendios, gestión forestal sostenible y adaptación al cambio climático.

Nota: La verdadera lucha contra los incendios no comienza cuando despega el primer hidroavión. Empieza meses antes, con montes gestionados, paisajes resilientes y una inversión sostenida en prevención. Porque el mejor incendio es siempre el que nunca llega a producirse.

 

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