Faltan pocos días para que se conmemore el Día Mundial del Viento 2018, una celebración valiosa para el futuro del planeta. El viento es un recurso inagotable que nos proporciona energía para el desarrollo, su influencia en el clima es incuestionable, así como en la vida de muchas poblaciones que se aprovechan de su fuerza para mejorar su economía. Desde la Antigüedad ha sido un elemento que ha acompañado a la Humanidad, y por lo tanto, ha formado parte de nuestra Historia. Sí, está claro que al viento le debemos mucho.

Día Mundial del Viento 2018: nuestra alimentación depende del viento.

El viento, un sistema de transporte ligero y eficaz 

¿Quién no se imagina lo que ha podido influir en nuestro camino a lo largo de la faz de la Tierra? Nos ha proporcionado comida. Gracias a él las semillas de las plantas han volado y han logrado extenderse por multitud de regiones, incluso ha servido para eliminar plagas de pulgones. Ha regulado la temperatura del planeta de manera eficaz, y ha sido la base de la riqueza en multitud de estados cuyo sustento es la pesca. Los barcos de vela han surcado los mares por la potencia del viento, y no solamente han proporcionado alimentación a las personas, también han ayudado a establecer vínculos, y ha llevar nuevas formas de vida, cultura y costumbres a lugares remotos.

También el viento ha supuesto una forma de comunicación para muchas localidades junto con el sonido: desde los nativos americanos, australianos o chinos; hasta los guanches canarios (silbo gomero) se han servido de este “sistema de transporte” tan apreciado al que le han añadido caracola, cañas, y un largo etcétera de objetos, que gracias a la acción del aire propagaban sus mensajes. El olor esparcido por el viento ha ayudado a los seres vivos a saber reconocer el peligro del enemigo, a encontrar pareja o en la búsqueda del alimento; entre otras muchas cuestiones.

Los barcos han sido un método de transporte que ha usado el viento para su desplazamiento.

Nuestra especie se ha quedado obsoleta en ese sentido, nuestros instintos primarios, sobre todo de los occidentales han ido desapareciendo; aunque muchos indígenas de los diferentes continentes lo siguen utilizando, porque siguen viviendo en contacto con la propia Naturaleza, y representa otro factor más para su supervivencia. El resto de los seres vivos del planeta se siguen sirviendo de este increíble medio de correspondencia para establecer territorios y hacer notar su presencia.

Esta energía renovable constituye nuestro futuro, con su fuerza podemos dotar de servicios a ciudades y pueblos. ¿Cómo no vamos a invertir en su crecimiento y progreso?, pero siempre con respeto e integridad por el medio ambiente y los distintos ecosistemas. El progreso está en el viento.