El 15 de marzo, se celebra el Día Mundial del Consumidor, una fecha que cada año sirve de recordatorio para sensibilizar sobre los derechos y necesidades de los consumidores a nivel mundial.

La celebración de este día es una oportunidad para exigir que se respeten y protejan los derechos de todos los consumidores y para protestar contra los abusos del mercado y las injusticias sociales y ambientales que menoscaban estos derechos.

El Día Mundial de los Derechos del Consumidor fue inspirado por el presidente John F Kennedy, quien envió un mensaje especial al Congreso de los Estados Unidos el 15 de marzo de 1962. 

“Consumidores somos todos. El Estado Tiene la especial obligación de estar alerta en lo que se refiere a las necesidades de los consumidores y de hacer progresar sus intereses”, Discurso de JFK. 15 de marzo de 1962. 

Esta declaración adoptada por muchos países y por las Naciones Unidas (en sus Directrices para la Protección del Consumidor, de 1985), estipula que todos los ciudadanos, sin distinción de sus ingresos u origen social, tienen ciertos derechos fundamentales como consumidores.

Consumo Responsable

Vivimos en una sociedad que favorece el consumismo. Nos hemos acostumbrado a usar y tirar. La publicidad nos bombardea con anuncios cuyo objetivo es hacernos engranajes de un sistema que reduce a las personas al papel de consumidores sumisos.

El Consumo Responsable implica un consumo ético, ecológico y social. Es elegir productos no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.

Algunos de los puntos a tener en cuenta en el consumo responsable son:

  • Considerar el impacto ambiental de los productos que compramos, valorando los procesos de producción, transporte, distribución, consumo y residuos que deja el producto.
  • Determinar la huella ecológica que determinados estilos de vida y consumismo producen.
  • Determinar empresas, productos y servicios, que respeten el medio ambiente y los derechos humanos.
  • Asegurar la calidad de lo comprado.

Razones para promover el Consumo Responsable

Hay muchas razones por las que deberíamos impulsar el consumo responsable, como:

  • Solidaridad y respeto hacia todas las personas implicadas en los procesos de producción de los productos o la prestación de servicios que disfrutamos. No solo debemos preguntarnos qué efecto tiene mi consumo en mí, sino también qué efecto tiene en los demás.
  • Proteger el medio ambiente y dejar a las generaciones venideras un entorno saludable. Conscientes del impacto medioambiental y los residuos que provoca nuestro consumo, no solamente pensamos en el momento en el que disfrutamos del producto o servicio, sino también en el antes y el después.
  • Otro mundo es posible, y a través de un consumo responsable, podemos poner nuestro granito de arena para hacerlo realidad.

Consumo ecológico

El consumo ecológico es un tipo de consumo que exige productos generen el mínimo impacto en el medio ambiente. Se preocupa por la vida útil del producto desde su elaboración hasta su posterior reciclado, así del envoltorio.

Evita todos los productos que hayan sido manipulados con productos sintéticos como los derivados del petróleo. Se preocupa por los ingredientes de los que están los productos, para evitar productos tóxicos y dañinos para el organismo.

Consejos para un Consumo Responsable

La organización Ecologistas en Acción ha publicado una serie de consejos para un consumo responsable, estos son:

  • Antes de comprar algo, reflexiona detenidamente si realmente se necesita comprarlo o si solo te estás guiando por la publicidad.
  • Si te decides a comprar algo, averigua muy bien de qué materia prima se fabrica, en que forma su proceso de manufacturación impacta al medio ambiente y si genera algún daño o Injusticia social.
  • También considera qué impacto al medio ambiente tiene el uso de lo que piensas comprar.
  • Cada vez que compres algo, debes pensar en los residuos y la basura que genera.
  • Evita los productos de “usar y tirar”, si no son estrictamente necesarios.
  • Rechaza las bolsas de plástico que dan en supermercados y comercios, si puedes lleva tus propias bolsas de tela, de papel o de cartón.
  • Compra el contenido y no el envase. Muchas veces se paga más por los envoltorios que se tiran directamente a la basura que por el contenido.
  • Recicla antes que comprar, muchas de las cosas que están para tirar pueden volver a utilizarse de otras maneras y formas, usa tu imaginación.
  • Evita las latas y los productos muy envasados. Las fiambreras y los tarros de cristal son una forma más ecológica que guardar los alimentos en plástico y aluminio.
  • Preferir productos con envases retornables o reutilizables.